Junín. martes 16 de octubre de 2018
Semanario de Junín » Deportes » 29 sep 2018

Autódromo local

Ruido lejano

El autódromo Eusebio Marcilla, que llegó para cubrir un vacío histórico en la región, duró poco, casi nada. El ruido ausente hoy fue reemplazado por chicanas y recuerdos lejanos.


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El día que el auto de Gabriel Ponce de León rugió en los 4.200 metros de la jota juninense, hubo más de uno que se emocionó. Amantes de los fierros, finalmente el viejo sueño encontraba su lugar. Perdidas las carreras de ruta, el Eusebio Marcilla se erigía como el nuevo abanderado del mundo tuerca argentino. El trazado juninense bautizado con un apellido emblemático brilló muy poco tiempo. Sólo el que duró la fina capa de asfalto que lo recubrió.

Se inauguró el domingo 7 de agosto de 2011, con la participación del Turismo Carretera y el TC Pista.  Aquél día quedará grabado como el de la victoria del recordado Guido Falaschi y con Mauro Giallombardo como escolta y el ‘León de Junín’ subiendo al tercer escalón, en un podio a puro Ford.

También como el que reunió antes de la largada de la final al entonces ministro del Interior, Florencio Randazzo, al ex gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y al ex intendente local, Mario Meoni y otras autoridades. Y también como el día que todos tragaron saliva, cuando las máquinas municipales debieron trabajar de apuro y a destajo ese sábado a la noche para reparar el tramo del curvón que ya se había roto. Tanto, que las autoridades anularon para el domingo las series del TC Pista y los autos del TC dieron dos vueltas previas, para reconocer la reparación y familiarizarse con el nuevo sector, con un 50% menos de recorrido.

Así nació. Complicado.

Bajo intensas gestiones políticas y con el dinero que se obtuvo, el trazado le generó una deuda al Junín Moto Club que terminó perdiendo su sede, que vendió para pagar parte de la obra. El circuito, desde aquel emparchado inaugural, con el paso del tiempo y el tránsito de otras categorías, sumó  mayor deterioro hasta este presente lastimoso.

Hoy,  luego de 7 años y fracción de aquél agosto de 2.011, no hay carreras, sólo  algunas picadas. Las pocas categorías zonales que podrían transitarlo, no lo hacen porque la pista no es la adecuada para ellos. Nunca se contempló una variante para las categorías menores, justo las que podrían aportar al sostenimiento económico del circuito, como en todos lados.

Es que así se lo pensó. Un trazado sólo para categorías nacionales que, cuando dejaron de venir, quedó con las manos vacías. Un grosero ‘error estratégico’, aunque a la hora de las explicaciones, todos le apuntan a la billetera. “Alcanzó para esto y nada más”, justifican

De todo lo que vino después nadie se hizo cargo.

Los que lo hicieron mal y los que no pudieron hacer nada se chicanearon en las redes sociales. Irónicos, filosos de lengua sobre el despojo de aquello que la mayoría silenciosa apenas pudo disfrutar. Cuánta miseria.

En su cuenta de Facebook, Patricio Fay, uno de los alfiles del ex intendente Meoni –ligados hoy al Frente Renovador- escribió días atrás: “el 16 de septiembre de 2012, hace 6 años, el Turismo Carretera volvía a Junín por segunda vez luego de la construcción del nuevo autódromo Eusebio Marcilla. Ganó Fontana, más de 40.000 personas estuvieron presentes. Junín consolidaba su liderazgo regional y sentíamos gran orgullo por estos logros de la gestión de Mario Meoni”. ¿Buscando posicionarlo como candidato? Tal vez.

Olvidó agregar que esa obra, junto con la nueva terminal de ómnibus y la pista de atletismo, quedó en los expedientes de Tribunales, aún bajo investigación judicial, por falencias en la construcción, pero más por serias sospechas de corrupción.

A modo de defensa, aquellos ‘constructores’ aseguran que “todo se hizo con el dinero que había” y eso dio como resultado lo que todos conocemos.

El Marcilla quedó como testigo de los deseos cortoplacistas y personalistas de parte de la dirigencia política. Hoy luce con sus parches, algunos yuyos que brotan de su base y el ninguneo de todos. Las autoridades del Junín Moto Club, con algunas caras nuevas, saben que la inversión para su reconstrucción es millonaria e imposible de asumir. Y la política que otrora fue la gestora, ahora marcó la cancha de otro modo.

El senador Esteban Bullrich, uno de los hombres fuertes de la gestión Macri y con fuertes lazos con la región por su origen local, fue tajante al decir que “hay muchos escenarios en la misma condición que el Marcilla, pero además, el gobierno tiene otras prioridades antes que poner dinero en la pista”. Esos dichos, fueron antes de la escalada del dólar  y la última crisis. Mejor ni preguntarle qué piensa ahora, que todo se fue para abajo y por las nubes.

La inversión estimada para su repavimentación era, al principio, de 20 millones de pesos, cuando el dólar costaba menos de la mitad de su valor actual. Luego 30, y ahora, si se trasladara ese importe, se podría estimar un costo del orden de los 50 millones de pesos, o tal vez más.

Como cantaba Luca Prodan, ‘mejor no hablar, de ciertas cosas’. Por eso, aunque este 16 de septiembre se haya cumplido un nuevo aniversario de la reinauguración del Eusebio Marcilla, los juninenses no tenemos nada para festejar.

Aunque algunos nostálgicos crean que aquél tiempo fue mejor.

 

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