Junín. miércoles 19 de diciembre de 2018
Semanario de Junín » Cultura » 4 oct 2018

A 23 AÑOS DE SU PRIMERA OBRA DE TEATRO

Hernán “Perico” Pérez, el titiritero


Por:
LUCIANA CAMARERO

Familiero, extrovertido y amiguero definen a Hernán “Perico” Pérez. El actor, titiritero y cantante cuenta a SEMANARIO su relación con el teatro y la pasión de trabajar por y para los más chicos.

Su escuela fue el escenario y su maestra la vida misma, quien le puso en su camino a personas significativas que supieron confiar en su pasión y en la convicción que llevaba dentro desde muy chico: vivir arriba de las tablas.

En 1990, cuando Hernán cursaba quinto año, junto a sus amigos Sebastián Pajoni y Santiago Riera, se anotaron en el rubro teatro para participar de los Torneos Juveniles Bonaerenses en la ciudad de Mar del Plata. “Hicimos una obra y quedé fascinado con el tema de subir a actuar”, dice.

Cree que la experiencia de haber sido monaguillo, y de encontrarse siempre desde otro lado en relación a los demás, lo movilizó e incentivó.

Su debut fue en plena adolescencia con la comedia musical “Colón, biografía dislocada”, en 1991, en la que tuvo la posibilidad de experimentar con un personaje principal y conocer el ritmo de hacer teatro por varias funciones, con constantes y exhaustivos ensayos.

Dos años después, mientras realizaba sus estudios en la Escuela de Teatro, conoció a quien él asegura fue su gran maestra, Claribel María Mesa, más conocida como “Mary” Charne, titiritera, y hermana del emblemático artista Gilberto “Beto” Mesa, desaparecido por la dictadura militar el 17 de diciembre de 1976.

Mary, además de haberle enseñado mucho sobre los títeres, sus manejos, posturas y técnicas, también le inculcó muchos valores, no sólo a nivel profesional. A través de ella pudo ver el dolor ante la desaparición de un ser querido, la lucha por encontrarlo y la resistencia a través del arte.

“Ella quiso siempre homenajear a su hermano, y también con su pasión por los títeres formó un grupo al que denominó ‘Ecos’ y armó una obra que se llamó ‘Un elefante ocupa mucho espacio’. La obra trataba de cortar con el domador, con los animales sometidos. En esa obra había un loro que abría la jaula y todos los animales se escapaban, y ese era mi personaje”, recuerda.

“Ahí arrancamos con la ‘Negra’; ella sí confió en mí plenamente y me dio un rol protagónico hermoso donde me pude lucir pero como títere. Yo no me veía, y lo que quería era mostrarme. Pero al mismo tiempo me daba cuenta que la llegada era la misma pero mucho más poderosa”, cuenta.

La ‘Negra’, como Hernán la recuerda, le decía que el público más desafiante era el infantil y por eso tuvo un riguroso entrenamiento con la artista. “Los más grandes se van a quedar por respeto o se van a ir. En cambio un niño va a empezar a molestar al de al lado si no le gusta algo. Por eso el tiempo de duración de una obra no tiene que superar los cuarenta minutos porque pierden la atención, no porque la obra sea un desastre, sino porque se cansan”, aseguró Pérez.

Pasaron algunos años y Hernán nunca se alejó de los escenarios, siempre estuvo cerca y fue recorriéndolos a través de diferentes rubros relacionados con el arte.

A partir de 2008, cuando se hizo cargo del Teatro de la Ranchería, tuvo la posibilidad de vivir el mundo teatral desde otro lugar, como productor, un poco más alejado de las tablas pero conociendo a grandes figuras de la profesión que tanto lo apasiona.

Después de unos años alejado de los títeres, en 2013 volvió al ruedo, impulsado por Andy Cabral, con un unipersonal donde además de hacer títeres, actúa. “Yo lo llamó Stand Up para niños pero la verdad es que todos lo disfrutan, grandes y chicos, pero principalmente yo”, distinguió Hernán.

La obra habla de un actor que cuenta que a lo largo de su vida ha ido conociendo algunos personajes, y éstos van apareciendo para ser presentados al público a través de música, alegría, baile y espontáneas situaciones que se van dando en el transcurso de la función.

Desde ahí no paró de brindar shows en diferentes espacios y el pasado domingo, en el barrio San Jorge, superó las 60 funciones.

“Para este año estoy preparando un proyecto educativo, muy potente, que ya voy a dar a conocer. Además, un escritor hizo una obra para que yo la corrija y con toda mi experiencia de 23 años me di cuenta que tenía los títeres muy estáticos, que no exclamaban, porque además del mansaje que querés dar, tiene que pasar algo más. Ahora, que ya casi tengo manyado el texto, los títeres están en proceso de fabricación”.

Sobre el final de la charla, Hernán habló sobre su orgullo y amor más sincero, su hija Zoe, de 9 años, quien lo ve como a un maestro. Quizás, en pocos años, tendremos una nueva artista juninense sobre tablas.

EL TEXTO ORIGINAL FUE PUBLICADO EL SÁBADO 29 DE SEPTIEMBRE 2018 EN NUESTRA EDICIÓN IMPRESA   

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