Junín. martes 16 de octubre de 2018
Semanario de Junín » Locales » 6 oct 2018

SALUD PUBLICA EN COMA

En ruinas y sin servicios básicos, así agoniza el edificio de Región Sanitaria III

La salud pública bonaerense sigue en coma. Los hospitales se caen a pedazos y la decadencia sanitaria se acrecienta. Un problema estructural que avanza a paso firme y que muestra un estado de situación en franco declive.


Por:
Semanario

Parece el escenario de una novela de terror. Ni la mente más perversa podría haber ideado semejante castigo para alrededor de treinta empleados, los enviados desde los ocho distritos incluidos, los alumnos y docentes de la carrera de Enfermería y los cientos de pacientes, en su inmensa mayoría de condición humilde, que concurren a diario a buscar respuestas para problemas de salud.

La sede de Borges y 25 de Mayo, donde se supone que funciona la Región Sanitaria III, desde hace más de un mes tiene cortados todos los servicios básicos de energía eléctrica, gas, agua y no cuenta con sanitarios habilitados.

A la directora a cargo de la Zona, Albertina Marrafini, ex esposa del ex secretario de Obras Públicas del municipio, Diego Frittayón, parece que no le dan muchas respuestas. Trata de pedir y gestionar, pero absolutamente todo encuentra una traba burocrática que impide una solución inmediata.

Los empleados se pagan los bidones de agua mineral para consumir y algunos hasta han presentado cuadros de infección urinaria por no poder orinar durante las horas de trabajo o hacerlo en un lugar totalmente falto de higiene, porque deben compartir los baños “con gente que llega sin saber la diferencia entre un inodoro y un bidé”, como cuenta una chica que se hizo célebre por tratar de explicar “qué tienen los pobres en la cabeza”.

Vecinos llegan después de caminar muchas cuadras desde sus casas, o en bicicleta, para preguntar por el estado de un expediente iniciado. Para pedir un medicamento o una droga oncológica, para consultar por vacunas o porque son epilépticos o diabéticos, porque necesitan una prótesis… y se encuentran que no hay luz para alimentar a las computadoras que permitan consultar el sistema. Por eso, con buena voluntad, los empleados le ofrecen regresar el día siguiente, pese a lo dificultoso del traslado para esta gente, así por la tarde realizan la consulta desde sus propios domicilios.

No hay gas por una pérdida, no hay luz y se alimenta el frío necesario para las drogas y vacunas con una zapatilla conectada al exterior, las paredes se caen a pedazos, no hay baños ni agua… ¿qué podría ser peor? Lo único peor es la indiferencia total y absoluta de las autoridades provinciales y municipales. El intendente Petrecca, fiel soldadito de Vidal, vive en su mansión ubicada a unas pocas cuadras… pero nunca encabezó ningún reclamo que restituya la dignidad de los trabajadores y de los pacientes que concurren a la Zona Sanitaria III.

FILTRACIONES

La decadencia de las viejas instalaciones donde supo funcionar el ex Hospital San José fue lenta e inexorable. Anteriores gestiones que ignoraron el escenario, y una explosión total ahora, a tres años de gobierno de Cambiemos.

Hoy el cuadro no podría ser peor: hace más de un mes que no hay agua, luz, gas ni sanitarios. Y sobre todo, sin fecha fija para soñar arreglos y modificaciones en la situación.

El primer inconveniente surgió con los techos, porque se junta agua y cae en el interior de las instalaciones. Por eso, los empleados colocan conservadoras para recoger la lluvia que cae, mientras las paredes se llenan de moho.

Hace alrededor de un año, se tuvo la visita de funcionarios de Infraestructura, que observaron, armaron un presupuesto para las refacciones… todo muy lindo, pero  nunca más apareció nada, por esta razón burocrática que no contempló “vías de excepción” para concretar la obra.

Años anteriores, se había efectuado una licitación y durante mucho tiempo estuvieron trabajando sobre los techos, se arregló el tema porque había dejado de llover adentro. Pero después no hubo mantenimiento y el problema resurgió, ya en la actual administración.

La situación se fue agravando hasta que terminó con un cortocircuito en un cable subterráneo, producto del agua acumulada. El incendio del alimentador dejó a todo el barrio sin luz, y tres dotaciones de EDEN tuvieron que poner manos a la obra. Ahí fue cuando la Región Sanitaria III quedó sin este servicio: hace más de un mes.

VUELTAS CARACOL

Al parecer, después de dos semanas de buscar presupuesto para encarar los arreglos, las autoridades provinciales advirtieron que la empresa debía ser proveedora del Ministerio de Salud. De los 200.000 pesos que había cotizado una firma, se pasó a otro proveedor que valorizó el trabajo en 800 mil pesos.

En el interín, surgió la posibilidad de que se podía pagar con factura conformada, es decir, sin expedientes de por medio, y con un monto máximo de gasto de 300 mil pesos. “Los empleados protestan porque esto podría haberse explicado hace un año y se hubiese evitado que las condiciones edilicias llegaran al punto actual”, graficó una fuente consultada por SEMANARIO.

“Con los años y la construcción que tiene el edificio, no podía permitirse que se venga abajo. De entrada podrían haber dado la posibilidad de hacer las obras así, sin llegar a dejar de tener luz por un cortocircuito y además causar problemas a todo el barrio”, agregó.

SIN AGUA

Para complicar el panorama, a la falta de luz se sumó el corte de agua. Desde la dirección, hace un tiempo, ya habían colgado un papel que indicaba que no había agua potable. Los empleados habían advertido que la gente se descomponía, que del agua salía algo negro y cuando revisaron, comprobaron que los tanques estaban totalmente sucios.

Por eso, se visibilizó un cartel avisando que era responsabilidad del empleado o paciente si decidía consumir agua de la canilla y luego le pasaba algo. Nunca proveyeron de agua mineral, sino que los propios trabajadores debieron hacerse cargo.

SIN SANITARIOS NI GAS

A la par, también surgió que los sanitarios se fueron deteriorando, rompiendo, sin reparación alguna. Quedaron apenas dos, de los cuales ninguno es para el público, así que los empleados están obligados a compartirlos.

También se cortó el agua en este sector, porque la cañería es obsoleta y se tapó por palomas muertas y demás asquerosidades caídas. Hoy no hay servicio.

En la Región Sanitaria III hay una sola persona para la limpieza, que debe sacar agua de una canilla que está a la vuelta de la sede. “Así que el hombre va, tira agua sobre toda la porquería acumulada, un poco de lavandina, pero enseguida se ensucia otra vez por la cantidad de gente que concurre por día”, describió una empleada.

En medio de todo este proceso, descubrieron que había una fuga de gas. Otro servicio que se cortó, aunque terminado el invierno, parece ser el que menos se extraña.

DE SALUD

¿Cómo se pudo mantener en condiciones la medicación oncológica, vacunas, insulina, todo lo que debe estar bajo frío? En cuatro heladeras que se pusieron en un depósito y reciben energía eléctrica a través de una zapatilla conectada con algún ocasional proveedor cercano.

Mientras tanto, hay que rezar, porque toda la instalación está sobrealimentada, y no se sabe hasta cuándo puede durar.

En este lugar cumplen funciones alrededor de 30 trabajadores y profesionales: en la Región Sanitaria funcionan todos los programas provinciales de salud para los ocho distritos que componen la zona.

A los pacientes crónicos oncológicos o que utilizan el programa Incluir Salud (ex Profe), para saber el estado de su pedido o el avance de la solicitud de una prótesis, por ejemplo, los empleados le dicen que concurran nuevamente al otro día y ellos se encargan de seguir el expediente desde la computadora particular en sus propios domicilios.

Siempre prestan atención a la gente, pero de todos modos deben volver otra vez para una simple consulta.

El tema se agrava cuando se debe hacer un pedido urgentísimo de drogas oncológicas para un paciente al que se le detectó cáncer o leucemia: se pierden más horas valiosísimas para la vida de esa persona porque no hay manera de cargar el pedido en el sistema.

QUÉ SE ATIENDE

En la Zona Sanitaria se atienden las miles de pensiones nacionales que hay otorgadas en Junín y la zona, los programas PROFE de medicamentos, el de los diabéticos, los oncológicos que envían las drogas, los distritos concurren a buscar las vacunas, el Plan Materno, el programa de HIV y enfermedades de transmisión sexual, epilépticos… entre otros.

Además, en el primer piso están cursando los alumnos de la carrera de Enfermería, para completar el cuadro. El día que toca dar una clase de lavado de manos, en un lugar sin sanitarios ni agua… es escatológico.

SILENCIO ESTAMPA

“Esta gente ya se animó a sacar el Ministerio de Salud y transformarlo en una Secretaría, no hay garantías que vayan a hacer lo necesario para arreglar todo lo que se necesita en una Región Sanitaria”, dicen en los pasillos.

Todos reciben un silencio total desde la Provincia y desde el municipio.

Los siete hospitales municipales y el Interzonal que se atienden en la Región requieren respuestas, al igual que esa persona que con un mate cocido y un pedazo de pan debe volver a hacer ochenta cuadras al día siguiente porque los empleados no tienen cómo responderle en el momento y ven la desesperación de toda esta gente que no puede pagar transporte, no le llegan medicamentos que necesita para salvarse, que se siente invisible…

Esto está pasando acá, a pocas cuadras del centro y a metros de la hermosísima nueva vivienda del señor Intendente, que según dice cada vez que le acercan un micrófono amigo, cada noche se acuesta pensando cómo puede mejorarles la vida a los vecinos.

Acá tiene una gran oportunidad: qué mejor que restituir servicios esenciales a un organismo clave, para seguir brindando prestaciones elementales a la salud de los más humildes. Ojalá su dios y sus jefes políticos lo ayuden en esta cruzada y todo se revierta a la brevedad.

Pedido de informe

El senador provincial por Unidad Ciudadana, Gustavo Traverso, presentó un pedido dirigido al Poder Ejecutivo Provincial para que informe de las condiciones edilicias del inmueble donde funciona Región Sanitaria III. El pedido se da por testimonios de trabajadores que manifiestan que en los últimos años el edificio ha sufrido un deterioro tal en sus instalaciones que lejos está de garantizar el derecho a la salud.

Los baños están clausurados, los techos y las paredes en condiciones deplorables y tendrían cortados los servicios básicos de agua, luz y gas desde hace aproximadamente un mes, lo que pone en riesgo los insumos hospitalarios –como es el caso de las vacunas- que allí se encuentran para ser distribuidos en toda la región.

La Región Sanitaria III está integrada por Chacabuco, Arenales, General Pinto, Florentino Ameghino, Leandro N. Alem, General Viamonte, Lincoln y Junín, siendo este último distrito sede regional, donde entre otras actividades se dictan cursos de enfermería y capacitación para profesionales de la salud.

Dicho establecimiento es el encargado de realizar la coordinación de acciones y programas provinciales con los municipios, para garantizar y asegurar igualdad de oportunidades en el acceso a la salud.

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