Junín. martes 16 de octubre de 2018
Semanario de Junín » Locales » 10 oct 2018

EDITORIAL

De la ingeniería a la placita

Hubiese sido mucho más justo un acto de desagravio para aquellos obreros del riel a los que un gobierno neoliberal, como el de ahora, los acusó (como a tantos otros trabajadores actualmente) de ñoquis.


Por:
Semanario

No hay que ser demasiado observador para darse cuenta de la decadencia en la que ha caído la administración comunal y que más lento o más rápido, indefectiblemente se traslada a la ciudad toda.

La municipalidad nos invita a celebrar la llegada de la modernidad y la transparencia en medio del abandono y la desidia.

Las obras que eran amores y adelantamos que se caerían, porque sólo importa el bien individual, terminaron cayéndose. A pedazos.

Y aquellos cascos blancos que vestían nuestro intendente y sus laderos legisladores, junto a alguna figurita ministerial de turno cuando “supervisaban” alguna obra “histórica”, fueron cambiados por una lápida puesta de apuro en una plaza robada –paradójicamente- al mayor símbolo de la generación de trabajo que alguna vez tuvo Junín: sus talleres ferroviarios.

Hubiese sido mucho más justo llevar adelante un acto de desagravio para aquellos obreros del riel a los que un gobierno neoliberal como el de ahora, los acusó (como a tantos otros trabajadores actualmente) de ñoquis, de vagos y de ser los responsables de un déficit del Estado, plagado hoy de especuladores económicos que la Justicia tendrá que investigar algún día.

Y una vez más insistimos en la falta de capacitación política, que terminó siendo una forma de “captación” política utilizando para ello a la gente, llenándola de promesas hacia futuro que nunca se cumplieron, así como de presagios oscuros del pasado que no volvería.

Y la gente eligió y hoy sigue eligiendo pero no lo mismo o por lo menos así lo manifiestan en la calle, los comercios, las redes sociales y cualquier otro ámbito donde no se manipule, ni se viva cómodamente del Estado que siempre será achicado para los demás y nunca para el que detenta el poder.

Un poder unipersonal abarrotado de miedos y desconfianza hacia afuera y hacia adentro, capaz de poner en aprietos a los abuelos en la plaza a través de las fuerzas de seguridad o transformándose en censor de actividades que permitan ahorrar en alimentos, esos pesos del salario que con la política implementada por sus superiores están saqueando los bolsillos populares.

Triste destino para quien debe sacarse fotos entre los escolares para evitar el escarnio que le supondría el que alguien le cantara “cuatro verdades” a quien no ha podido decir sólo una, actitud que le permitió arribar a través de falsas lisonjas a un sillón que demostró quedarle amplio.

Como si no faltara tristeza en la ciudad, salpicada por el machismo a ultranza que nos hace tropezar con abusos, violaciones y muerte.

Todo demasiado sórdido, como para terminar rememorando la estrofa del Indio Solari, como en un déjà vu hiriente:

“Nuestro amo juega al esclavo

de esta tierra que es una herida

que se abre todos los días a

pura muerte, a todo gramo.

Violencia es mentir”

Si, violencia es mentir.

EL TEXTO ORIGINAL FUE PUBLICADO EL SÁBADO 6 DE OCTUBRE 2018 EN NUESTRA EDICIÓN IMPRESA  

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