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Semanario de Junín » Locales » 2 nov 2018

LA VEJEZ EN TIEMPOS DE AJUSTE

Los abuelos de la nada

Prestaciones que no alcanzan, desinversión, desfinanciamiento y restricción al acceso de medicamentos y servicios. En Junín, los jubilados están sumergidos en el último escalón de una situación económica precaria, difícil y agobiante, y con haberes que rozan la miseria.


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Semanario

“Una sociedad es tan buena como el trato que le da a sus abuelos. Nosotros vamos a reformar el PAMI para que de una vez por todas brinde un servicio de calidad”.

“No va a haber ningún abuelo en la pobreza. Vamos a garantizar que cada persona de más de 65 años tenga un ingreso mensual, sin importar que no tenga hechos los aportes”.

Vaya que a las palabras se las lleva el viento… aunque el Facebook las recuerda. Porque fue el propio presidente Mauricio Macri quien las plasmó en su muro, el 15 de octubre de 2015. Una semana antes de las elecciones nacionales, cuando cualquier promesa era válida si captaba algún voto más.

Lástima que nunca se cumple eso de que Dios y la Patria lo demanden… porque hoy habría muchos sentados en el banquillo de los acusados, con cadena perpetua.

La realidad hoy es lastimosa para los jubilados y pensionados. En Junín, el lugar donde podemos cruzarlos a diario y verlos en vivo y en directo, los abuelos están sumergidos en el último escalón de una situación económica precaria, difícil, agobiante… No sólo sus jubilaciones rozan la miseria, también fueron privados de los elementos básicos para atender la salud, un tema primordial durante los últimos años de vida.

Lo alarmante es que quedaron solos reclamando. Con casi 50 vueltas a la plaza, emulando lo que hacían las Madres de Plaza de Mayo, y casi tan invisibles como ellas al inicio de su historia. Van todos los miércoles frente al municipio y PAMI, reclaman, piden, se indignan… pero los funcionarios siempre están mirando para otro lado.

La sensibilidad social de una roca de este gobierno y todos sus integrantes, en su mayoría jóvenes achupinados que observan desde el hombro con apatía, provoca malestar y hasta muertes en muchos abuelos que quedaron lanzados a la buena de Dios.

LA SALUD

Desde las 4 o 5 de la madrugada, los abuelos se concentran para pedir un turno en un caótico Hospital Interzonal, que sigue lleno de falencias y jamás cambió con Cambiemos. Hay escasez de turnos, faltan especialistas, muchas veces los médicos no trabajan, otras hay paro del personal, a veces no hay insumos… y ahora, el espeluznante escenario se completa con una oficina del PAMI, anunciada con bombos y platillos como la gran solución para los afiliados, cuando en realidad sólo significó un estorbo más.

Es que los abuelos sólo pueden dirigirse a esa boca de atención para “validar” sus turnos, que muchas veces consiguen por teléfono después de mucho insistir, o cuando van a sacarlo en forma personal. Este trámite no pueden realizarlo en ninguna otra oficina del PAMI, y el Hospital, convengamos, no queda cerca de muchos vecinos.

Tres años después de otras promesas del intendente Petrecca, aún sin colectivos. Los taxis cuestan al menos 50 pesos para recorrer diez cuadras… ¿Cómo soporta este traslado para papeleos un jubilado sin familiares que puedan hacérselo?

Y a esto se suma que, cuando finalmente llega el esperado día de la consulta –para lo cual el abuelo debe volver a movilizarse-, muchas veces al llegar se topa con una nueva medida de fuerza gremial o que el médico se tomó ese día y no se presentó.

En esta situación, el PAMI tiene de rehenes a 3500 jubilados de los alrededor de 18000 afiliados en la ciudad. Y muchísimos más, para los que no dan abasto los especialistas que sólo quedaron atendiendo en dos centros privados: Clínica Centro e IMEC.

La Pequeña Familia hace años se desligó de los viejos, y el Sanatorio está haciendo lo propio poco a poco: ahora sólo ofrece médicos clínicos.

Las unidades sanitarias están devastadas, casi no concurren médicos porque no les conviene la oferta económica que reciben del municipio.

Así que muchos jubilados sólo ven como alternativa una consulta privada: algo imposible de afrontar. No pueden abonar 500 pesos la visita, con una jubilación que muchas veces no alcanza los 10 mil pesos.

Porque a esto, se deben agregar otros largos recorridos para los estudios que hagan falta: las derivaciones del médico de cabecera de la obra social, otra vez el turno, otra vez las vueltas en círculo…

LOS PEDIDOS

Los integrantes de la Multisectorial de Jubilados y Pensionados fueron recibidos esta semana por los concejales de todos los partidos políticos. Ahí se encontraba Gabriel “cara de pócker” D’Andrea, el superinteresado en temas sociales Manuel Llovet, el ex representante gremial de los médicos Hugo Talani, la abogada defensora Victoria Muffarotto y varios más, que llenaron el Salón Azul para despedir después de un rato a los abuelos sin ningún tipo de solución.

La foto fue fantástica: demostró la alta sensibilidad de los representantes de los vecinos ante un tema de preocupación. Por supuesto, se cerró la puerta y todo se olvidó. Los oficialistas no van a abrir la boca (seguramente sus padres cuentan con cobertura privada), los opositores son meramente declamativos en sus ‘acciones’.

Por eso, los jubilados deberán seguir su peregrinaje. Sus marchas en la plaza, sus viajes al Hospital, enfrentar la falta de remedios, seguir con sus magros ingresos… a nadie les importan. Son invisibles.

EL DIÁLOGO

Jorge Adoprieto es el portavoz de la Multisectorial de Jubilados y Pensionados de Junín conformada, y cuenta: “Según nos han prometido las autoridades del PAMI, van a poner un 0800 para que los afiliados puedan solicitar turnos en el Hospital. Ahora la gente tiene que concurrir muy temprano, están yendo desde casi las 4 de la mañana para poder acceder a uno de los veinte turnos diarios que se brindan”.

“En general, estamos muy mal atendidos, aunque PAMI paga 3 millones de pesos por mes para cubrir los servicios a los jubilados. Muchas veces cuando se consigue un turno y la gente concurre, hay paro o el médico en cuestión no asiste ese día; así que debe hacer todo el proceso nuevamente”, explica. La misma odisea otra vez.

En el HIGA de las “Tres Marías”, los jubilados aseguran que los turnos urgentes para un especialista están siendo otorgados para dentro de tres meses. “Esto a pesar que se trata de personas mayores, con urgencias para resolver en lo inmediato y un tiempo así de espera podría significar la diferencia entre seguir viviendo o morir”, remarca Adopietro.

En cuanto a las respuestas, son escasas: “Desde la dirección del Hospital nos dicen que está colapsado. Y desde el PAMI mienten porque ese 0800 que prometieron nunca se implementó”.

Su compañero Heriberto Hernández agrega: “Hemos tenido reuniones con el Círculo Médico, con el Hospital, con el PAMI, pero no llega la solución, que es netamente política. Decidieron quitar los beneficios de la atención por parte de médicos especialistas a los jubilados del PAMI. Es decir, si requieren atención en consultorios privados o de clínicas, no hay cobertura de PAMI y por lo tanto deben pagar la consulta. Nos han sacado la cápita que teníamos en el Sanatorio y han mandado a 3.500 jubilados al Hospital, por los cuales el PAMI le paga 3 millones de pesos, pero directamente no nos podemos atender porque no hay turnos en tiempo y forma para la atención de especialistas a los jubilados, faltan insumos, etc.”.

MENTIME QUE ME GUSTA

Adopietro recuerda que “mientras una de las directoras nos avisó hace veinte días que ya estaba –algo que era mentira-, la titular del PAMI Gómez Panizza nos dijo que no se podía poner un 0800 porque Telefónica no tenía líneas disponibles”.

Además, el representante de la tercera edad dice que “estamos esperando que pongan las dos ambulancias exclusivas para el PAMI, porque hasta el momento el servicio está tercerizado a una empresa de Buenos Aires, hay que llamar a otro 0800, y a la vez esa gente tiene contratado a Intermed”.

“En mi caso, yo llamé para mi esposa y llegaron siete horas después, porque nadie controla nada. Cuando llamás, preguntan si hay riesgo de vida, algo que uno no puede contestar”, agrega.

LA REUNIÓN

Sobre la reunión con los concejales, aseguran que “sacamos poco y nada. Los oficialistas ni hablan, apenas se presentaron”.

“Obviamente ellos no pueden resolver nada, pero podrían ocuparse de gestionar, haciendo notas, pedidos… Nosotros estamos jubilados pero no somos estúpidos”, aclara.

Así, en forma muy laxa, “prometieron reunirnos en un futuro indeterminado con las autoridades del PAMI y del Hospital para ver si se puede resolver algo. Pero en el caso de Gómez Panizza, por ejemplo, sabemos que cuando no miente, asegura que no puede solucionar nada porque depende de Buenos Aires”.

Todavía resuenan las palabras de uno de los jubilados en el Salón Azul, dirigiéndose a los concejales: “Y se trata de gente mayor, de 70, 80 años… no entiendo cómo a nadie le preocupa aunque sea por el bienestar de casi 18.000 personas en la ciudad, que si no están conformes, luego lo vuelcan en las urnas”.

Es que las mentiras se renuevan siempre, señor. No son finitas como los medicamentos o los turnos, sino interminables como las tomadas de pelo que sufren los ancianos en este país, gobierno tras gobierno, con promesas vacías que jamás se hacen realidad. Es la historia del país. Un país que no respeta a sus mayores.

 

 

 

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