Junín. domingo 18 de noviembre de 2018
Semanario de Junín » Cultura » 7 nov 2018

BANDAS LOCALES

Fonda vuelve y da revancha

El viernes 16 de noviembre se presentarán en la Casa de la Cultura. En un extenso diálogo con SEMANARIO, el bajista de la banda, Juan Manuel Pavón, profundizó sobre los inicios, recordó anécdotas y contó el porqué de la vuelta.


Por:
LUCIANA CAMARERO

La heterogeneidad y la amplitud musical es lo que caracteriza al estilo de Fonda. En sus canciones se pueden encontrar melodías armoniosas, suaves, con pasajes enérgicos y distorsionados, pero a su vez se distinguen por presentar una impronta eléctrica, vintage y particular, lo que hace posible que con otras bandas no se encuentre semejanza alguna ya que no poseen un estilo único y particular, más bien muchos, variados y con una gran cantidad de matices.

Los tres años que se mantuvieron parados no fueron en vano, Fonda estuvo siempre en boca de muchos juninenses que esperaron deseosos su regreso y de alguna manera están tomando todo el impulso para esa revancha.

El viernes 16 de noviembre se presentarán en la Casa de la Cultura y en un extenso diálogo con SEMANARIO, el diseñador y bajista de la banda, Juan Manuel Pavón, profundizó sobre los inicios, anécdotas y regreso a los escenarios.

Fonda nació a mediados de 2003, entre los pasillos de la escuela ex Comercial, cuando un dúo de adolescentes de secundaria comenzaron a charlar sobre música. Así, Nicolás Iriart y Juan Manuel Pavón se organizaron para ir a aprender música, pero pese a no haber durado mucho tiempo en lo académico, siguieron insistiendo en profundizar sus primeros conocimientos a través de pruebas y errores, con mínimos insumos e instrumentos.

“Nico, de la nada, empezó a componer canciones y nos empezamos a juntar para tocar en la casa de un amigo. Nico y yo tocábamos la guitarra, después se sumó Cristian y yo pasé a tocar el bajo, Facu en teclas, Fede en los coros y pandereta. Nunca tuvimos una impronta como banda, de hecho creo que nadie pensó que íbamos a llegar a donde llegamos. Solamente nos juntábamos a tocar entre amigos”, recordó Pavón.

-¿Cómo arrancaron con los ensayos?

-No teníamos nada. Nico tenía una guitarra acústica, yo no tuve bajo propio hasta que mi vieja, después de seis meses, me pudo comprar uno. Teníamos inquietudes, como todo adolescente, pero nosotros queríamos juntarnos para hacer música, cosa que no hacía la gente común. Estábamos preocupados para ver qué acorde metíamos en tal tema, ver cuáles podíamos tocar y siempre escuchando música, The Beatles como referencia, y mucha música local también.
Al tiempo decide entrar a la banda Eugenio en la batería y seguimos ensayando, nos grabábamos para ver qué podíamos hacer, siempre buscando lo alternativo... lo más extraño que había dando vuelta lo probábamos.

-En ese momento, ¿qué intenciones tenían?

-Las intenciones iniciales de la banda fue mostrarnos tal cual éramos: seis pibes a los que les gustaba mucho hacer canciones propias. Siempre supimos que queríamos hacer canciones nuestras y nos divertía muchísimo quedarnos hasta tarde en la casa de alguien, o en alguna plaza, tocando canciones, sean buenas o malas.
Nadie forzó nada, todo se fue dando de forma natural y sin miedo al ‘qué dirán’, defendiendo nuestra impronta.

En un principio teníamos temas muy distintos entre sí y también, inconscientemente, buscábamos eso, ser una banda que terminara con una balada pop y siguiera con un tema “stoner” o psicodélico.

-¿Qué fue lo que hizo posible el tiempo y la pausa que se dieron?

-Nosotros tuvimos 2 o 3 años consecutivos muy buenos, por lo menos para nosotros, de mucho crecimiento. Estuvimos en el catálogo de bandas de la provincia de Buenos Aires, integramos un sello provincial con bandas que hoy están sonando al palo como “Viva elásticos”, “Los reyes del falsete”, “107 Faunos”, “El mató a un policía motorizado”. Los años 2010 y 2011 fueron muy movidos y aprendimos mucho. En 2013 y 2014 nos reventamos la cabeza en todos los aspectos y sentidos. Teníamos un promedio de dos shows por mes, que para una banda de Junín es mucho y todo eso generó una vorágine.
A fines de 2014 se va Cristian Pinto de la banda y en 2015 se suma Javier Giner porque queríamos seguir tocando, sentíamos que estábamos en un camino interesante. Ganamos el RockBA, tocamos en Ciudad Emergente, en el Roxy, en La Trastienda y por eso queríamos seguir.

El hecho de haber frenado se dio de forma natural porque estábamos súper saturados y creo que nos hizo bien parar la pelota porque nos sirvió para darnos cuenta dónde estábamos, cada uno ordenó sus ideas. Por eso la pausa sirvió como una verdadera experiencia de reflexión, el tiempo y la pausa hicieron posible que ordenemos un montón de cosas y queramos realmente trabajar aún mejor, darle más bola a la banda, a las redes sociales, a la difusión, a los shows en vivo. Digamos que el tiempo nos sirvió para madurar en lo personal como en lo musical.

-¿Qué implica volver?

-Creo que la vuelta implica una redención de la banda. Cuando nos separamos quedaron un montón de cosas en el tintero, un montón de temas nuevos y de búsquedas. Por eso yo creo que volver significa darle una revancha a Fonda e implica pararnos ante la escena local del under y defender lo autogestivo, lo autentico, lo propio.

-¿Cómo se preparan para el regreso?

-Laburando muchísimo. Desde que lo sumamos a Ariel Ramírez en la batería, no paramos de ensayar.
Nos preparamos bastante bien, queremos sonar ajustados y darle una vuelta de rosca a la banda. Por las redes sociales estamos tratando de volver a instalarnos y usar estas nuevas herramientas porque nos dimos cuenta que la vieja escuela en la que nos criamos, ya dejó de existir.
Queremos mostrarnos frescos, joviales y preparar un buen show, con un buen sonido, visuales y que la gente se vaya contenta y diga “qué bueno que volvieron”.

-¿Qué planes tienen en mente?

-Por ahora queremos volver bien a los escenarios, antes capaz tocábamos mucho, por el hecho de tocar, ahora queremos hacer buenas fechas, no muy espaciadas pero sí bien concretas. Volver a viajar y a generar shows que tengan movida e impronta propia.
También estamos trabajando fuerte para grabar un EP, con cuatro temas, y que sean distintos a lo que veníamos haciendo.

Tenemos dos discos y tres simples, que cada uno es muy diferente entre sí. El primero es “Algo de color”, un rejunte de lo que veníamos haciendo, salió en 2011 y junta los primeros 7 años como banda.
El segundo (“El gigante de patas cortas”) muestra un poco la conflictividad que había en la banda, esto de tocar, grabar, tocar y grabar. Se nota en el disco con las letras más bien ásperas.
Ahora queremos buscar por otro lado, desde lo sonoro. Ale está trabajando mucho con los teclados, y queremos poner más espacialidad en los temas y un poquito más de densidad desde lo musical.

-¿Cómo se define Fonda?

-Nico una vez dijo que Fonda era como una casa, como un carnet que nos identificaba. Nosotros no somos músicos, somos músicos de Fonda, porque cada uno creció musicalmente con Fonda y cada uno de nosotros hizo crecer a Fonda.
Fonda es un lugar donde se come barato, con pocos platos, es algo popular y nos han definido como una fonda musical, nosotros teníamos dos guitarras, pocos instrumentos, sin saber bien lo que estábamos haciendo, que a comparación con otros músicos, éramos gente humilde. Me pareció una analogía interesante.

Ellos son

Nicolás Iriart: guitarra rítmica y voz.

Javier Giner: 1° guitarra y coros.

Juan Manuel Pavón: bajo.

Alejandro Oubiña: teclados, fx y coros.

Ariel Ramírez: batería y coros.

 

 

 

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