Junín. domingo 09 de diciembre de 2018
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pastor evangelico

Influir en nombre de Dios: "Fuego" contra "Juego", Reichenshammer vs Petrecca

“Si querés ser pastor para alimentar el ego, mejor dedícate a cantar”, dice el pastor Marcelo Reichenshammer. El líder del Centro Cristiano de Fe, en una entrevista con SEMANARIO, se refirió a la sociedad juninense, la responsabilidad pastoral y la necesidad de ponerse al servicio del otro. Criticó la iglesia de los Petrecca y dijo que “no se puede ser cristiano y estar del lado de los conservadores”.


Por:
Semanario

Marcelo Reichenshammer está convencido de cada paso que da y no se calla nada. Convocado en numerosas oportunidades para formar parte del cuadro político de algún partido, siempre dejó de lado esa opción, en un distrito en el que precisamente gobierna un allegado a la iglesia evangélica, Pablo Petrecca, con quien tiene precisamente marcadas diferencias.

El Centro Cristiano de Fe que conduce el pastor Reichenshammer tiene unas 1300 almas que varias veces a la semana disfrutan de las instalaciones ubicadas en un predio ubicado en República al 500 cerca de la avenida San Martín.

En tiempos en que la política recurre a las iglesias para captar votantes y ganar elecciones como ocurrió con Cambiemos, SEMANARIO entrevistó e este hombre de fe, que no pierde oportunidad para resaltar su compromiso con los pobres.

-¿Cómo definís a un pastor evangélico?

-Para mí el pastor tiene una tarea cerca de la gente, tiene que tener olor a oveja y mostrar resultados. No es que soy pastor y hago la plancha, tengo que mostrar resultados, la gente elige el pastorado como liderazgo y es una gran responsabilidad porque, por un lado, hay que administrar la palabra de Dios, el mensaje del Evangelio y por otro lado, estás con las necesidades de la gente. Y trabajar con eso es un desafío, porque vos trabajás con la fe, con el espíritu, con el alma, acá no hay un producto, no es harina, ni yerba, ni azúcar.  Es el alma de la gente

-Un intangible

-Exacto. Vos trabajás con los sentimientos, la gente te da lo más precioso que tiene. Si vos trabajás con un producto, tenés posibilidades de cambiarlo. Pero si trabajás con el alma, estás hablando del interior de la persona. Cuando yo sentí el llamado pastoral, sentí que era una gran responsabilidad y me tenía que poner a estudiar. Lo hice en el seminario y en el año 1988 me gradué de bachiller en Teología, después hice una especialización más en la licenciatura para no ser un improvisado. Porque vos podés servir a Dios en muchas áreas, así como en un hospital podés trabajar de camillero, enfermero o cirujano, depende de tu capacitación.

-¿Y vos de qué trabajas?

-Mi tarea es pastoral, es casi como si fuera un cirujano. Estás tocando los sentimientos, las emocione de la gente. En la iglesia puede haber personas que trabajan cortando el pasto y es necesario, pero otra cosa es predicar y aconsejar, si te equivocás cortando el pasto es algo menor pero si lo hacés en la hora de predicar estás afectando el futuro de las personas.

Por eso Jesús aclaró: “nos os hagáis maestros muchos de vosotros sabiendo que recibireis mayor condenación”. Estaba hablando de la responsabilidad, como tiene un maestro, un político o un dirigente de un club. Estás afectando la vida de la gente, por eso para mí es una tragedia que un pastor no tenga capacitación, debe tenerla, ya sea teológica, de la vida, de la economía, pastoral, psicológica; porque vos vas a asistir a la gente que está en un estado de vulnerabilidad.

-En periodismo, cualquiera puede decir –y de hecho lo dice- “soy periodista”. Pero, ¿cualquiera puede decir “soy pastor”?

-Por un lado, tenemos una doble medida, porque por un lado está buena la libertad, que es la libertad de predicar, la libertad de cultos, pero también habla de la responsabilidad individual de cada uno. No hay una ley que te diga que vos tenés que capacitarte. Vos podés predicar, pero me parece que está bueno aprender a hacerlo.

-Cuando hablás de responsabilidad trazás un parangón con varias historias. Hablábamos de periodismo pero también ahora de política porque pareciera que hoy  en día, cuando elegimos a un funcionario, por lo general no asume la responsabilidad, asume el poder. Acá seguramente pasa algo similar

-Está todo unido. La mejor forma de tener responsabilidad es estar cerca de la gente y también tener una ideología clara. Si te vas a dedicar a pastorear para tener poder o para que el ego se alimente cuando 20 o 30 personas te aplauden, te equivocaste. Dedicate a cantar, a hacer un show y a otra cosa. Si sos pastor es para brindarle servicio a la gente, la mejor calidad posible y que la gente sienta que lo que le estás dando lo bendice, lo mejora. Y no solo en la vida personal sino también en la institución. Esta iglesia arrancó hace 30 años en un saloncito alquilado y hoy estamos ofreciendo a la comunidad una manzana y cuarto de superficie con tres templos y un cuarto en construcción. Entonces nuestro trabajo se ve reflejado en la caridad con la gente, pero también en resultados porque también el pastor administra recursos. La gente que va a la iglesia es como cuando va al club. El que elige a Sarmiento paga una cuota, paga una platea, esa gente quiere que el club donde va esté bien... bueno acá es igual. Administramos recursos y esos recursos se tienen que ver en obras. Lo que hay acá no lo hice yo por arte de magia, porque no puedo ir a EDEN y decirle “que Dios te lo pague”, tengo que pagar el gas, la luz y a quien viene a cambiar la chapas. Administro recursos y tengo que ser un buen administrador para que se vea. Hoy el Centro Cristiano de Fe es una institución que tiene 25 años y compró una manzana y cuarto en una de las avenidas más importantes de Junín.

-¿Y esos recursos vienen de la gente?

-Si, de modo voluntario, porque viene a la iglesia y colaboran con el lugar donde se sienten bien. Es una cuestión de credibilidad, porque si aportan y ven obras, colaboran. Si ponen para chapas y las chapas no están no ponen más. Nosotros cambiamos 5.000 metros cuadrados de chapas. Si vas a un club y ponés plata para pelotas y no aparecen, no ponés más. Es sencillo.

Además, la iglesia sostiene a un pastor para que le brinde un servicio. Yo se los brindo desde el nacimiento hasta que se mueren. Consejería a ellos, a la familia, a los hijos, predicación, programa de radio, administración, atención personalizada, contención familiar.

-¿Qué es lo que te pone a vos en posición como para decir “yo puedo aconsejar a otro”?

-La gente viene a buscar consejos, Lo que yo no hago es consejería directiva, esto es, decirle lo que tiene que hacer. Les digo lo que a mí me parece y lo que dice la Biblia  para que cada quien elija lo que mejor le parezca. Hay un libre albedrío que no debemos vulnerar.

De todos modos, hagan las cosas bien o mal, seguiré siendo el pastor igual. Voy a alegrarme si le va bien y lamentarme si le va mal. Yo no soy un iluminado, ni tengo más revelaciones que nadie, soy un pastor que laburo todos los días, tengo conocimiento bíblico y aconsejo. Pero quiero que la gente dependa de Dios, no de mí.

-A pesar de haber pasado miles de años, ¿la Biblia sigue teniendo respuesta para todo?

-La Biblia está enfocada en la parte espiritual pero tiene enseñanza para otras áreas. El hilo conductor del génesis al apocalipsis está relacionado con la salvación del hombre en lo espiritual, pero no es lo único, después tiene relación con la familia con la economía, con la comunidad, con el prójimo, pero el tema central es la relación del hombre con Dios, aunque con implicaciones para muchas cosas. Hay principios bíblicos que te pueden ayudar a prosperar, a ordenar tu vida, a cambiar hábitos. Dios le está hablando a un hombre integral, no somos sólo espíritu, sino además alma y cuerpo.

-¿La iglesia evangélica es una comunidad que está presente más allá de la ceremonia religiosa?

-Nosotros, además de la predicación, llevamos a cabo distintas actividades, donde brindamos otras cosas. Reuniones de mujeres, de matrimonios, charlas pre matrimoniales. La actividad principal está ligada a la predicación.

Puntualizo siempre que lo que se escucha en la iglesia lo viva en la calle, porque si no pasamos a ser cristianos nominales y queremos cristianos practicantes. Tenemos una nación donde las estadísticas indican que hay millones de cristianos, pero son nominales, nosotros los queremos practicantes. El árbol se conoce por los frutos. Tenemos el título de que somos “recristianos” pero vivimos de otra forma.

-¿Y eso cómo se cumple?

-No sé lo que hace cada uno en su casa, la iglesia está dividida en distintos tipos de personas. Tenemos unos 130 obreros laicos que es gente que tiene su trabajo en la calle y destina una o dos horas semanales para hacer algo en la iglesia. Después están los miembros que son personas que se bautizaron y pasan a ser como socios del club con mayores responsabilidades. Después está el asistente que es el que viene ocasionalmente. De acuerdo a las ganas que tengas es la participación.

IGLESIA Y PARTIDOS POLÍTICOS

-Más allá de que vos hagas comparaciones con los clubes, hoy la iglesia evangélica aparece claramente participando en política partidaria

-Creo que en la historia, la iglesia ha estado siempre partida en dos. Ha estado la iglesia oficial ligada a los modelos de derecha con muchos beneficios y una iglesia distinta, más marginal, del lado de los que sufren, de los que no tienen poder, de quienes están fuera del sistema.

Y creo que la actualidad siempre fue igual, pasó en Brasil donde del 100% de la iglesia evangélica, el 60% apoyó a (Jair) Bolsonaro y el 40% le dijo que era fascista y no responde a los ideales cristianos. Pero hay una iglesia que tiene una tendencia a apoyar esos modelos totalitarios, de orden, disciplina y mano dura.

-¿O sea que la renombrada “grieta” también está en la iglesia?

-También está en la iglesia y si te fijás la Biblia  separa dos tipos de iglesia. Separa a la “gran ramera”, la oficial y poderosa, ligada al poder económico y por el otro lado a “la esposa sufriente” que es la iglesia que se queda con los desvalidos, con los que padecen.

-¿En esto no hacemos diferencias entre evangélica y tradicional?

-No, entran todas. La globalización abrió todo. Ahora bien, si vamos a la Biblia, Dios está en contra de toda injusticia y la injusticia social lo es. Y la distribución de la riqueza, donde muchos se llevan poco y pocos se llevan mucho, es injusticia. Y cada uno debe decir de qué lado está y yo digo que estoy del lado de los que están fuera del sistema.

-¿Y qué opinás de los que se ponen del lado contrario al tuyo?

-Los respeto, aunque no comparto su actitud; cada uno en la vida tiene que tomar decisiones. Soy muy crítico hacia ellos, creo que los intereses les comieron la ideología, el mensaje. Cuando los intereses están por encima de los ideales, esa persona se equivocó, en la religión y en la política.  En ese caso dedícate a empresario, a CEO, a alguien que se dedica a producir plata, porque tenés intereses. El tema es cuando están en conflicto intereses e ideales y la billetera mata al ideal, hay una confusión y trae una desilusión. Cuando le pasa a un político los que lo siguen se sienten defraudados, con los pastores pasa lo mismo. Esta grieta existió desde siempre, pasa que a veces se pone más en evidencia porque la contamos y otras veces la ocultamos.

-Uno pensaba que la gente en los últimos 40 años se había volcado a las iglesias evangélicas en detrimento de la católica apostólica romana porque había mayor empatía para con los sectores desprotegidos, pero hoy no se sabe si es tan así.

-Bueno, acá en Junín tenés el ejemplo de la iglesia de Petrecca, que está literalmente unida al modelo de Mauricio Macri, un modelo conservador. Yo estoy totalmente en las antípodas, creo que no se puede tener un cristianismo y estar al lado de los conservadores que producen miseria y hambre en la gente. Si ellos lo hicieron y no sabían lo que Macri era, ya tuvieron tres años para darse cuenta y salir. Si se quedan son cómplices, son partícipes del modelo neoliberal. Muchas veces he hablado y me han dicho: “lo hicimos porque necesitábamos tener un lugar adonde participar”. Ahora bien, si en tres años sos socio político y del modelo, es que estás de ese lado.

-¿Hay alguien que penalice este tipo de acciones dentro de la iglesia evangélica o simplemente hay que esperar el “castigo divino”?

-No, no hay nadie que haga eso y a mí me parece bien porque de lo contrario entraríamos en una especie de censura. La libertad está por encima de todo. Si esperamos que la gente haga lo que yo quiero, a la larga terminamos con todo. Al que le gusta el modelo de iglesia conservadora que vaya a esa iglesia y si no, que vaya a la otra, más popular, más solidaria.

La iglesia católica en un tiempo ponderaba que la miseria era una virtud y la miseria no es una virtud, es una tragedia, un dolor y los seres humanos tenemos que luchar contra eso, pero después la gente y Dios que le dé a cada uno su recompensa.

-¿Cómo enfrentás los temas de debate de hoy: violencia de género, patriarcado, aborto, homosexualidad?

-La decisión sexual es en libertad, la gente que elija llevar la vida que quiera sexualmente, ahora, como pastor, predico el mensaje del Evangelio, después depende de la gente que lo siga o no.

-El mensaje del Evangelio es hombre-mujer.

-Exactamente.

-¿No podrías llevar adelante el casamiento de dos personas del mismo sexo?

-Yo respeto la intención, pero debiera decirle que para la ceremonia busque otro ámbito donde se promueva eso. Tengo que respetar lo que Dios dice, sino no sería posible. El manual de Dios dice: Hombre – Mujer. Si después otro quiere llevar otra vida que lo haga.  Debemos tener una sociedad laica, en la que cada uno, mientras no perjudique a otro, haga lo que quiera. No quiero una sociedad cristiana aunque me gustaría, pero no quiero que se imponga por ley. Yo creo que el aborto está mal, pero si hay gente que lo practica y no acepta lo que yo pienso, creo que hay que ayudarlo.

-¿Lo mismo en el caso de la homosexualidad?

-Yo predico un mensaje de incluir a todos, después que la gente decida qué vida quiere llevar. Si la gente me pide una opinión se la doy. Yo predico el mensaje del Evangelio y otros predican otros mensajes. No persigo, no estigmatizo.

-¿Cualquiera puede venir acá?

-Exactamente, cualquiera. Porque la salvación es lo más importante. Jesús le predicó a todos, el Evangelio es para eso. Dios ama a las personas sin rótulos y sin títulos, después que la gente viva como quiera.

-¿Nos alejamos entonces de ese Dios que castiga, que impone, que obliga, para arribar a uno más complaciente y generoso?

-Yo no juzgo a nadie, por el contrario. Algunos muy religiosos no creo que entren en el cielo y muchos de los que estaban mal, van a salvarse. Nos vamos a llevar una gran sorpresa.

¿Y esta vida de qué sirve?

-Dios nos regala una vida, hay una vida eterna, no termina todo en la muerte. La palabra muerte significa separación, se separa el alma del espíritu y creo que algún día vamos a rendir cuentas delante de Dios. Estamos en una época de la humanidad donde el materialismo es el centro del mundo. Alguna vez fue la Edad de las Ciencias, de las Luces. Hoy es el centro del materialismo, donde el hombre logra a través de él poner su fuerza y bienestar. El dinero es escudo, dice la Biblia, pero el ser humano es espiritual y lo que no puede solucionar el auto último modelo o la cuenta bancaria, es lo espiritual y para eso está Dios.

-¿Qué visión tenés de la sociedad juninense?

-Amo a la sociedad juninense, nací en Junín, una ciudad muy conservadora pero con un gran problema que son las divisiones en todas la áreas. La cantidad de partidos políticos y divisiones, entre las sociedades de fomento hay divisiones, en el área que elijas. El ejemplo más claro es que no tenemos colectivo, es lo que une al rico y al pobre, al barrio con el centro. Una ciudad que en 20 años sacó los colectivos y la gente se tornó más individualista. Es su motito, su auto. Es más, la palabra “colectivo” significa también pensar en el otro y eso, no lo tenemos.

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