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Semanario de Junín » Locales » 9 feb 2019

inseguridad creciente

La seguridad juninense en llamas: los últimos robos que encienden la alarma

Le tocó a una familia en pleno centro, y hasta los niños de 4 y 6 años fueron maniatados y encerrados por delincuentes armados que había ingresado a la propiedad y golpearon sin piedad al dueño de casa. También fue víctima por tercera vez una nutricionista en el barrio Cerrito Colorado, por al menos tres sujetos que se paseaban ante las cámaras con máscaras de Scream, la película de terror.


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Ya no puede taparse el sol con las manos. A pesar de la exagerada difusión mediática por la aprehensión de cuatro colombianos que utilizaban inhibidores de alarmas para robar vehículos, la inseguridad sigue siendo una moneda corriente en la vida de los juninenses.

Por tercera vez robaron en la quinta de una nutricionista, en el castigado barrio Cerrito Colorado; y una familia fue sorprendida por delincuentes en su casa de Pedro Aparicio y Ramón Falcón, donde hasta los niños menores fueron maniatados.

Esos son los hechos más trascendentes de las últimas horas, pero además hay apuñalados, arrebatos, ‘cuentos del tío’, robos diarios de motos y otros graves hechos delictivos, en una ciudad azotada por la falta de prevención y una delincuencia que avanza en sus objetivos.

Operativos en los que se secuestran 30 gramos de marihuana o se detienen a vendedores ambulantes de medias son las grandes noticias anunciadas desde el municipio, recaudador de una generosa mensualidad a través de la Tasa de Seguridad, pero ya los vecinos no pueden asegurar hacia dónde son destinados esos fondos. Porque los patrulleros no están en condiciones, porque el personal sólo parece capacitado para hacer controles de tránsito y porque a pesar de este pago extra, los juninenses están más inseguros que nunca.

LA FAMILIA SANS

En la casa del contador Hernán Sans, empleado de ARBA y profesor de la UNNOBA, ingresaron delincuentes que privaron de la libertad a toda la familia, integrada por el profesional, su esposa y tres hijos menores de 6, 4 y 1 año.

En plena zona céntrica de la ciudad, alrededor de las 23, la familia estaba cenando cuando ingresaron ladrones por el patio, en la vivienda ubicada en Pedro Aparicio y Ramón Falcón.

De inmediato, maniataron a los dos hijos más grandes y los encerraron junto a su madre y la bebé en un baño. Mientras, golpearon con dureza a Sans, quien hasta sufrió un culatazo, por el cual debió luego recibir atención médica y unos puntos de sutura. Como no tenía demasiado efectivo en su domicilio, más lo golpearon.

Se llevaron joyas de familiares cercanos fallecidos, algo de dinero y las llaves de la casa. Los delincuentes presumían que funcionaba una oficina en la casa del contador y debía haber dinero, en un meticuloso trabajo de inteligencia que habían desarrollado en forma previa.

Más allá de los daños materiales, la situación atravesada por la familia los hizo sentirse protagonistas de una película de terror. Pero en Junín y en la vida real.

Siempre después del fuego, como los bomberos, la policía está realizando allanamientos en la urgencia, a partir de algunas pistas que se siguen. Los delincuentes estaban armados y si bien la familia sufrió un momento difícil, podrá haber sido peor.

EN EL CERRITO COLORADO

Hace unas semanas, a la nutricionista Daniela Esturo le ingresaron a robar en su casa ubicada en el barrio Cerrito Colorado. En ese momento, le habían robado la camioneta Volkswagen Amarok y electrodomésticos que se encontraban en una edificación separada de la vivienda familiar.

En las últimas horas, la profesional resultó víctima de un tercer hecho delictivo, que se produjo con poco tiempo de diferencia, y a pesar de los pedidos de patrullaje y mayor control policial que realizaron los vecinos del barrio.

La propia nutricionista cuenta el último robo, acontecido en las últimas horas: “Lo de anoche fue grave, la vez más grave. Yo tenía la alarma puesta y cámaras todas nuevas que pusimos hace poco, que terminamos de poner ese mismo día. Acomodé la seguridad de las puertas y pensaba que con todo eso ya estaba, pero no hay dos sin tres.

Yo me fui alrededor de las 20.45 con mi hermana, miré las cámaras por Internet desde mi teléfono y vi que la que estaba instalada en la galería no apuntaba para donde la había dejado, sino que estaba desviada.

Puerta de ingreso a la casa de la nutricionista Daniela Esturo

 

Al ratito me llegó un mensaje de la empresa que la alarma se había disparado, así que llamé a la patrulla y me vine a mi casa de inmediato. La  policía llegó, me volvieron a llamar diciendo que habían encontrado gente en mi casa que había ingresado rompiendo una puerta. Me volvieron a robar, se metieron adentro, plata ya no tengo más, pero destrozaron la puerta y se animaron a meterse con alarma y cámaras.

Estuvimos mirando las filmaciones, creo que al menos eran tres personas, que se movilizaban en un automóvil Clío o Palio, que pasó muchas veces y se paseaban ante las cámaras con máscaras puestas, de Screem. Es muy desagradable ver estas imágenes en la propia casa y sobre todo que uno esté haciendo todo lo posible pero estos robos sigan pasando.

Barretearon todas las puertas, y cuando lograron ingresar, los tomó la alarma. Pero no obstante, hicieron todo el recorrido de la vez pasada, buscaron en el mismo cajón donde no encontraron nada por supuesto. Pero los muchachos siguen insistiendo”.

Además, la nutricionista reflexiona: “Esto no es paranoia como dijo alguien en su momento, es algo grave, está muy bien avisar ante cualquier detalle que pueda observarse y nos puede servir para prevenir una situación”, al enviar su mensaje al grupo de whatsapp del barrio.

SIN SOLUCIONES

En una reunión realizada a mediados de diciembre en el Club Los Miuras, el director de Seguridad Luis Chami y  el concejal oficialista Andrés Rosa atendieron los reclamos de los vecinos. Sin embargo, los habitantes del barrio Cerrito Colorado creen que “nada cambió” y “roban más que antes”.

Junín, transformada en la ciudad del delito. Sin autoridades que atinen a efectivizar un programa de prevención contundente, sin que se destinen los fondos recaudados por seguridad a proteger a los vecinos. Sin bicipolicías, con patrulleros destrozados, apenas algunos ‘pitufos’ dando vueltas por algunas calles céntricas… pero con mucho control de papeles de automóviles en la entrada de la Laguna de Gómez. La dicotomía incoherente a la que nos tiene acostumbrados Cambiemos, que no da señales de hacer autocríticas ni siquiera porque es un año electoral.

Mientras, los vecinos siguen desprotegidos, con miedo. Esta vez trascendió porque les tocó a dos profesionales reconocidos… pero hay muchos más hechos a diario que son convenientemente ocultados. Aunque sin suerte, porque el boca a boca jamás podrán taparlo.

 

 

 

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