Junín. miércoles 24 de abril de 2019
Semanario de Junín » Locales » 12 feb 2019

editorial

Un Nerón con disfraz de bombero

La administración municipal salió a tapar baches y a hacer anuncios épicos con un único motivo: captar la atención del electorado para volver a votar a Petrecca


Por:
Semanario

La campaña de maquillaje de Cambiemos en Junín ya comenzó.

La administración municipal salió a tapar baches y a hacer anuncios épicos con un único motivo: captar la atención del electorado para volver a votar a Pablo Petrecca, quien paradójicamente era hace poco más de tres años, un “candidato prometedor” que luego no pudo cumplir la mayoría de los compromisos asumidos.

Por eso en 2019, al mejor estilo PRO comandado por Jaime Durán Barba, desde el ejecutivo municipal utilizarán recursos aportados por los vecinos para, a través del marketing y la ingeniería social, revertir el pensamiento de la mayoría de la ciudadanía.

Modelo emblemático de la situación resulta el analizar el camino a la laguna, pregonando su mejora, reasfaltado, construcción de bicisendas, iluminación y demás alegorías, para terminar tapando los baches con asfalto luego de votar una y otra vez en el Concejo Deliberante nuevos presupuestos porque la inflación galopante se iba devorando los pesos. Nada de lo que se dijo que sería, sino una improvisación, un mamarracho.

Una gestión local que dejó todo en manos de la provincia y la Nación, esperando dádivas de sus socios políticos que también resultaron prometedores compulsivos.

Y las necesidades de mantenimiento de la ciudad y el distrito se fueron acumulando por la inoperancia administrativa de un equipo que llegó creyendo que se trataba de una fiesta que después pagarían los vecinos.

Y así ocurrió. Los incrementos de las tasas y la falta de contraprestación de esos servicios es muestra fiel de que quienes se promovían como buenos administradores terminaron en el despilfarro.

Y hoy, a meses de las elecciones, el Nerón de entonces se pondrá el casco de bombero para salir a apagar los incendios que él mismo generó, con una manguerita de riego y esperando que su propia tropa lo arengue y lo consagre un salvador. Triste historia para creer sin más.

Tapar baches es la mejor ocurrencia que puede tener una administración que en tres años no supo, a pesar de haber podido; teniendo en cuenta que como nunca había pasado en más de treinta años de democracia, se hilvanaban en Junín los tres gobiernos de igual color político.

Pero “pasaron cosas” y hoy el bombero corre detrás de las críticas asustado por las quejas que le profieren en las redes sociales a las cuales es adicto, así como pasa con su orgullo, silbado hasta lo indecible.

Corre Pablo corre, para salvar las papas en octubre y cuando arrecian los reclamos de sus superiores que lo han puesto en capilla y no lo quieren apuntalar hasta tanto no corrija su permanente aparición mediática a nivel nacional, salpicado por alguna sospecha de mal manejo administrativo.

La oficina de prensa trabaja a destajo para contrarrestar acusaciones: si es el cementerio, allí van con explicaciones de difícil comprensión, lo mismo con la inseguridad.

El encargado de Obras Públicas, como cada enero, recita un listado de obras que se concretarán durante el año, para que luego vuelvan a formar parte del listado porque no se cumplieron.

Si alguien habla del aeródromo, allá van a responder. Si se trata del asfalto faltante prometen cordón cuneta.

Si es la laguna, arman casamientos “emblemáticos” y vuelven a prometer un espigón nuevo.

Si son los caminos con barro compran máquinas, si es el tránsito caótico ponen más semáforos.

Si llueve limpian los desagües, si hay viento salen a podar. Si hay riesgo de hantavirus cortan el pasto.

Si hay motochorros arreglan las bicis de los policías, pero si hay más motochorros serán los patrulleros que quedaron fuera de uso.

Si hay quejas de los boliches salen a clausurarlos, si algún super pierde la cadena de frío en sus productos, se fijan si las heladeras están enchufadas.

Cada queja debe tener respuesta inmediata para acallar las voces en ese momento y seguir adelante luego, con otra cosa, olvidando la primera.

Nadie soluciona el problema de fondo, de raíz, dándole al menos un principio de solución con una matriz elaborada. Se actúa por impulso, precisamente apagando incendios.

Las tarifas impagables, los comercios cerrados, las industrias del despido, los pequeños y medianos productores agropecuarios expoliados, son temas que la administración comunal trata de invisibilizar a través del silencio cómplice de no animarse a sacar los pies del plato y conservar sus privilegios.

Todo ello con un solo motivo: llegar posicionado a octubre para seguir acumulando poder -simplemente para tenerlo y favorecerse a sí mismo-, porque para el vecino no quedarán más que parches y promesas.

 

 

 

 

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