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Semanario de Junín » Locales » 13 feb 2019

Ojos que ven

Micros larga distancia: impunidad sin límites

Nada detiene el maltrato que sufren los pasajeros de al menos tres o cuatro líneas que conectan Junín con distritos cercanos, CABA y La Plata. Vergonzoso servicio, caro, precarizado y por consiguiente, inseguro.


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Ya en 2011 desde el Concejo Deliberante de Junín se planteaban reclamos a empresas que brindaban un servicio deficiente a pasajeros con destino desde y hacia Capital Federal y algunos otros más cercanos tanto sea sobre las rutas 7 o 188.

Pullman General Belgrano, Cóndor La Estrella y Transporte Automotores La Plata ofrecen servicios que ni por asomo se relacionan con lo que cuesta un pasaje, cada vez más encarecido.

Siempre cumpliendo el papel de víctima, las empresas se quejaban cuando el gobierno anterior subsidiaba “no lo suficiente”, ahora con los valores lejos del bolsillo del pasajero que tiene que caer en sus garras, el abuso además es por la calidad del servicio, con vehículos desvencijados, sucios, sin aire acondicionado cuando hace falta, con goteras cuando llueve y cuando no llueve y horarios que irrespetuosamente manejan a su antojo y no a lo que indica el pasaje que ellos mismos vendieron.

Hace poco una mujer agredió al personal de una de las firmas y rompió la ventanilla de la boletería en la terminal local, en un hecho que demuestra la tensión que deben soportar tanto los pasajeros como los empleados que terminan siendo el blanco de los reclamos cuando el micro no aparece y ya pasaron (a veces) más de dos horas del horario de arribo prefijado.

Todo es un verdadero caos, que afecta sólo a los pasajeros vapuleados, pero no a la empresa que no sólo se burla de los usuarios, sino también de las instituciones que están para defender al ciudadano.

Casi de forma esporádica, cuando se suman algunos reclamos expresados en los medios de comunicación, aparecen autoridades a tratar de plantear soluciones donde no las hay ni las ha habido. Como si se tratara de una calesita vieja por donde terminan pasando una y otra vez los mismos caballitos.

CONCEJALES SIN RESPUESTA

Los concejales de Junín, Rojas y Pergamino saben de qué se trata porque ellos mismos son ninguneados por la empresa General Belgrano, a la que se ha convocado reiteradas veces e incluso se formó una comisión de seguimiento entre los tres distritos para evaluar las mejoras que se habían prometido.

La propuesta fue abordada en 2016 y en todo este tiempo no sólo no mejoró la calidad del servicio, sino que tal vez haya incluso empeorado, sumándose a ese desmadre el Cóndor -La Estrella y TALP.

Como seguramente la mayoría de los ediles no viaja en micro, es posible que el problema no haya calado hondo, en un ámbito que debiera estar presente en los reclamos vecinales, sean o no de su propio interés.

OTRO AL QUE NO ESCUCHAN

Fernando Scanavino, a cargo de la OMIC juninense, tampoco es escuchado. Prácticamente desde su asunción durante la gestión Petrecca, se abocó a ver si podía lograr algo para con el descontrol de las empresas de transporte de pasajeros, pero se quedó en las promesas que le hicieron y las soluciones no llegaron.

Ahora, con motivo de hacerse públicos más comentarios negativos, volvió a citar a la empresa. Ya lo hizo en 2017 y en 2018. En ambos casos le dijeron que todo se solucionaría y que vendría un nuevo gerenciamiento y que todos estaríamos contentos, pero los únicos contentos son los empresarios dueños que siguen haciendo lo que quieren.

El 14 de febrero (vaya fecha) se verán nuevamente las caras y tal vez haya nuevas promesas, pero acciones –tal como hasta ahora- seguramente ninguna.

Algunos rumores señalan que los dueños de estas empresas de transporte tienen “buenos contactos” en la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), organismo descentralizado estatal que depende de la Secretaría de Transporte que dirige Guillermo Dietrich y al que tampoco parecen tenerle el más mínimo respeto, tal como hacen con los pasajeros.

Los micros pueden tener fallas técnicas en cualquier lado y en esos casos la espera hasta que llegue otro vehículo, será inolvidable. Muchos pasajeros pueden contar odiseas de lo más penosas.

Otra de las cuestiones por las que no habría solución al problema es la falta de oferentes para cubrir los trayectos. Según algunos indican “si estos no lo hacen, no lo hace nadie” por eso se hace la “vista gorda” en algunos casos para no dejar a la región totalmente varada, máxime que las promesas del ferrocarril y sus mejoras también fueron un cuento de hadas.

Mientras tanto, seguirán las penurias en las redes sociales, como hace poco posteó Agustina, una pasajera, con fotos de cucarachas en un viaje de La Plata a Junín en la empresa TALP, quejándose por la mugre y también las pulgas, quejas que caen en el vacío existencial producto de un Estado manejado por  timoratos y pusilánimes a los que les importa poco “el hombre de a pie” y deja que algunos empresarios hagan negocios a su antojo sin cumplir las mínimas reglas estipuladas.

Todo ello, hasta que acontezca una desgracia y la casta política se desgarre las vestiduras y pida “cumplimiento” durante un tiempo más o menos prolongado según el caso, para que luego todo vuelva a esta vulgar normalidad y la gente sea nuevamente “hija de la precariedad”.

 

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