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Semanario de Junín » Locales » 8 mar 2019

ANALISIS SEMANARIO

El Intendente y la palabra devaluada

La larga lista de promesas de Pablo Petrecca candidato, incumplidas por Pablo Petrecca intendente, y la relación entre esa “estrategia de campaña eterna” que usa el gobierno en su relato comunicacional y las demandas de los vecinos de a pie.


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La única buena noticia que tendrá para dar el 12 de marzo cuando deje inaugurado el período ordinario de sesiones del Concejo Deliberante, será que -tres años después- finalmente terminó las obras de refacción y remodelación del Salón Rojo, ubicado en el primer piso del palacio municipal.

Después, el intendente Pablo Petrecca mantendrá los caballitos de batalla que viene pregonando desde que arrancó su mandato municipal, sobre todo el transporte público, ese que viene siendo una próxima realidad desde la campaña electoral 2015, pero se le fue complicando y hoy, más de mil días después, todavía continúa en la categoría promesa.

Acá haremos un breve repaso de los discursos ofrecidos por el jefe comunal cada uno de los tres años anteriores, y ya a punto de brindar el último de su gestión.

LAS BICISENDAS

¿Se acuerdan cuando con Laura Ricchini se calzaban los cascos y salían a andar en bici? Sí, era cuando eran concejales y las cosas parecían más fáciles de realizar desde afuera.

En plena campaña electoral del 2015, Pablo Petrecca decía: “Andar en bicicleta produce muchos beneficios, no sólo para la ecología, sino también para la salud y para el bolsillo. Por eso desde nuestro bloque en el Concejo hemos presentado un proyecto para que se implementen las bicisendas en nuestra ciudad”. En aquel momento, pensaba que esta realización traería “mejoras en el ordenamiento del tránsito y en el estacionamiento”.

La idea fue reafirmada en el primer discurso ante el Concejo, en abril de 2016. Allí prometió que “el foco estará puesto en la prioridad peatón, las bicisendas y por supuesto, el transporte público”. Bueno, de las tres, ni las líneas pintadas por la cebra quedaron…

Pero fue pasando el tiempo, sin bicisendas, hasta que en noviembre del 2018, ante una consulta periodística, Petrecca tiró muy suelto de cuerpo: “Lamentablemente no vamos a poder realizarlas, porque la situación y el contexto económico han cambiado en la Argentina y eso nos ha llevado a replantear algunas planificaciones de obras. Y entre cumplir con el ciento por ciento de agua y cloaca o hacer las bicisendas, entendemos que son más prioritarias el agua y la cloaca, así que tuvimos que reasignar partidas”.

Cómo nos cambia la vida…

LA UTOPÍA

Aquel jovencito que asumió en 2015, recién papá de Salvador y sin vistas de la nena que se viene, cuando todavía vivían en una casa de barrio y sólo soñaban con la mansión de calle Italia, pensaba: “Espero podamos pensar y desarrollar juntos aquella ciudad y el distrito que queremos, un período legislativo que sea constructivo, en el que logremos debatir ideas, propuestas y, por sobre todas las cosas, aceptar y respetar nuestras diferencias, entendiendo que en ellas, es en donde nos enriquecemos mutuamente”.

Sí, lo decía el mismo al que le gusta escucharse, por lo cual donde va lo hace rodeado de cámaras y prensa que lo adulan.

En ese entonces, en ese primer discurso de 2016, Petrecca todavía proponía trabajar “juntos en mejorar la seguridad, en la búsqueda de un tránsito menos caótico, en lograr el transporte público, en generar más y mejor empleo, en construir viviendas, en mejorar la salud, en reducir las desigualdades, con un estado presente y al servicio de nuestra gente y en lograr la unión social y geográfica de los juninenses”.

Lo linda que sonaban entonces esas palabras, llenando el corazón de los vecinos que todavía no sabían que jamás iban a tener respuestas a los reclamos diarios más básicos…

LOS COLECTIVOS

El transporte público fue una promesa. Y vaya que está costando… “Podemos decir con toda seguridad que luego de más de 20 años sin transporte público...”, dijo en el 2016.

Un año después, el Intendente reconocía: “Pensamos que íbamos a poder avanzar más rápido en la implementación del transporte público. Pero lamentablemente, la planificación sobre una estructura inexistente, demoró nuestros plazos iniciales, más de lo pensado.

Pero como lo he afirmado en varias oportunidades, vuelvo a redoblar mi compromiso: Junín volverá a tener transporte público”.

En abril del año pasado, las palabras fueron: “Quiero contarles todo lo que venimos trabajando para poder hacer sostenible y sustentable el transporte público. En las próximas semanas comenzaremos con la instalación de los 38 refugios y 85 paradas como así también los trámites necesarios para lograr la implementación de la tarjeta SUBE, desde el inicio. Este año el transporte público urbano, será una realidad”.

Pero, pasó todo el 2018 y no sucedió. Así que nuevamente el tema ocupará unos párrafos del discurso del próximo 12 de marzo.

TURISMO

“No podemos pensar en un turismo sin inversión”, decía en el 2017 Pablo Petrecca, sin que todavía la gente pudiera ver el futuro y darse cuenta que sería una realidad su pronóstico. Hoy sabemos que no hubo inversión y el turismo no existe. Tenía razón Petrecca.

Para entonces, ya había empezado a hablar de la repavimentación del camino a la Laguna y de las obras del Cuadrante Noroeste, todavía esperadas por los vecinos.

“Pero la buena noticia que quiero darles en esta noche es que a partir de este año y en un avance de tres etapas, estaremos realizando el pavimento de 233 cuadras de asfalto. Repito, pavimentaremos 233 cuadras”. ¿Alguien supo algo de esto?

LO MÁS CERCANO

El año pasado las promesas fueron en pos de la recuperación de caminos rurales y su “total reconstrucción”. Volvió a mencionar el camino a la Laguna y anunció que se reemplazarían los nomencladores con los nombres de la calle. Todos creímos que sería en toda la ciudad, ahora vemos que era nada más que para la vidriera céntrica… porque en los barrios nadie puede distinguir por qué calle se va circulando.

LO QUE VIENE

Para este discurso del 12 de marzo, Pablo Petrecca se adueñará de la erradicación del asentamiento Los Perejiles, sobre Ruta 188 y República, cuando sólo les brindó un lote y los materiales a las familias que se hicieran sus propias casas. Una política de Estado que debería ser habitual.

Se referirá seguramente al rápido acuerdo salarial con el gremio municipal, aunque muchos empleados expresen su disconformidad a través de las redes sociales. Se ve que va aprendiendo a arreglar, sobre todo en un año donde no puede bancarse manifestaciones públicas en contra.

¿Otra vez hablará de los desagües de la zona Norte, cuando la falta de actividad -y de propaganda- hacen presuponer que los rumores de que la empresa partió son ciertos?

¿Otra vez se referirá al Cuadrante Noroeste y a lo linda que quedó Circunvalación?

Lo cierto es que los asesores, colaboradores y secretarios trabajan a destajo para armar un borrador “presentable”. Porque saben, como los vecinos, que el verdadero discurso admitiendo falencias y errores, y prometiendo subsanarlos, jamás será pronunciado por el gran Jefe.

La herencia recibida

En 2016, y como era lógico, Pablo Petrecca hizo hincapié en la “herencia recibida”, contando cómo había recibido el municipio cuatro meses antes.

Tal vez así fue, como lo detalló, pero lo cierto es que hoy, tres años después, puede evaluarse que no mucho han cambiado ciertas situaciones.

Por ejemplo, el Intendente decía que por distintas razones, no podía afrontarse “un normal mantenimiento de los caminos, tanto los urbanos como los rurales”. Esta problemática continúa inalterable: jamás se satisficieron los pedidos de los chacareros, que dejan una fortuna anual en concepto de Red Vial; y mucho menos se dio respuesta a los vecinos de decenas de barrios que no pueden salir cuando llueve por calles intransitables.

“Encontramos un Parque Natural laguna de Gómez con muchas falencias, con baños totalmente destruidos, y con por ejemplo, un ícono de la ciudad  como lo es el espigón en estado de degradación avanzado, el cual, en plena temporada, tuvimos que clausurar, por la seguridad de todos”.

Bueno, nada cambió. La Laguna sigue siendo un desastre, sin ningún tipo de atractivo, y el espigón continúa clausurado.

El Intendente se quejaba en el 2016 porque “el aeródromo también está clausurado, sin operaciones, y con una pista abandonada”.

Cuando a su lado la gobernadora dijo el año pasado que no se haría nada al respecto porque había “otras prioridades”, a Pablito no se le movió un músculo de la cara. Firme, cual soldadito de Vidal.

Hace tres años, cuando recibió el municipio, Petrecca notaba en las unidades sanitarias que había “deficiencias en sus estructuras edilicias, con faltante de personal administrativo, enfermeros y médicos para brindar una adecuada prestación”.

De esto parece que se olvidó Petrecca… porque cada vez hay menos profesionales que no quieren aceptar una paga miserable y eligen otros horizontes. Y no hubo demasiados arreglos edilicios. Y encima están bajando gente de un programa nacional que tiende a desaparecer, total lo único que buscaba era la demanda oculta en los barrios, hacer que los chicos se vacunen, solucionar problemas de salud a gente que no puede movilizarse y ese tipo de cosas que le pasan a los pobres.

Del municipio que recibió, también se quejaba por “gastos superfluos y excesivos”. Por ejemplo, publicidad.  Bueno, ahora con tantos sobres dando vuelta, por ahí no se refleja tanto gasto en el presupuesto…

Y ni hablar cuando sus lamentos giraron en torno a “una ciudad con un alto nivel de inseguridad” y que “en estos últimos años, el narcotráfico creció y poco o nada se hizo para combatirlo”. Tal vez nadie recuerde ya estas palabras, poco afortunadas para un gobierno que sólo combate poseedores de 5 gramos de marihuana o venden medias por la calle. Esos son los únicos grandes golpes que publicitan…

Los perros de la calle, convidados de piedra

En el presupuesto 2017, cuando ya había consumido su primer año de gestión y lágrimas por la herencia recibida, Pablo Petrecca dibujó en los números que destinaría $600 mil pesos para la construcción de un hospital veterinario, ese que había prometido el año anterior durante la campaña electoral.

El tema de los animales siempre estuvo presente en los discursos de inauguración de sesiones, seguramente este año también hará referencia a la labor “conjunta” con grupos proteccionistas. Pero el mensaje fue cambiando año a año.

De aquel hospital veterinario prometido cuando apenas era concejal, el tema fue mutándose.  “Estamos encaminados en controlar la población de perros en situación de calle”, dijo en abril de 2016, en otro claro ejemplo de intentos frustrados.

El Centro de Zoonosis se redujo a la castración de animales entre las 7 y 9 de la mañana, o sea con cupos limitados, y toda la labor de control y operaciones quedó en manos de los vecinos. Desde el Gobierno municipal, sólo se abren las puertas del lugar por dos horas y se aguarda que la gente concurra con sus mascotas, o bien con el colectivo quirófano móvil, que la mayor parte de los meses no funciona. ¿Los perros de la calle? Bien, gracias.

Hace tres años, Petrecca decía: “En conjunto con instituciones y proteccionistas independientes, implementaremos, campañas de concientización sobre tenencia y adopción responsable, entre otros temas orientados a la educación sobre el cuidado de las mascotas”. Una campaña que jamás se inició.

Además, el Intendente reflexionaba: “Últimamente hemos vivido situaciones de mucha violencia hacia los animales, un claro ejemplo de las agresiones que se reflejan en nuestra sociedad en general. No nos quedaremos con los brazos cruzados ante estos hechos, sino que estamos desarrollando proyectos de implementación de acciones concretas que permitan una rápida respuesta ante este tipo de situaciones”.

Petrecca no resiste el archivo. Sus propias palabras lo condenan, como la mayoría de los proteccionistas juninenses que luchan a brazo partido, contra viento y marea, para darles un lugar digno a los cientos de animales callejeros, abandonados a su suerte, sin que jamás el municipio haya provisto alimento o alguna medicación.

En este marco, muy claro quedó que lo del hospital veterinario del 2015 era un espejito de color. Que muchos compraron.

EL TEXTO ORIGINAL FUE PUBLICADO EL SÁBADO 2 DE MARZO 2019 EN NUESTRA EDICIÓN IMPRESA  

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