Junín. martes 21 de mayo de 2019
Semanario de Junín » Locales » 11 may 2019

CARCEL Y BENEFICIOS

Corrupción en la 13: penitenciarios y presos, una “cofradía” particular

SEMANARIO tuvo acceso exclusivo a información calificada, emanada desde el círculo interno del complejo penitenciario local. “La cárcel dejó de ser una cárcel porque está tomada por los presos”, graficó una fuente y agregó: “el dinero invade todo y sus superiores se llenan los bolsillos”. Penitenciarios y presos, una cofradía muy particular tras las rejas.


Por:
Semanario

No se trata sólo de superpoblación ni condiciones indignas para miles de internos alojados en las cárceles bonaerenses. Ahora, una trama de corrupción y connivencia se ha puesto de manifiesto en el complejo penitenciario con asiento en Junín, particularmente en la UP N°13: jefes y presos comparten juntos agradables veladas, una buena mesa servida y momentos de camaradería.

¿Qué tienen en común quienes están a cargo de distintas áreas del Servicio Penitenciario a nivel local y personas condenadas? ¿Qué intereses conjuntos los llevan a ser tan cercanos, casi amigos, violando todo tipo de disposiciones internas sobre el régimen carcelario?

Algunas de estas cuestiones ya están en manos de la Justicia local, y estarían siendo objeto de una minuciosa investigación por parte del fiscal a cargo, pero bajo el más absoluto de los silencios y sigilosidad.  

Además de coquetear con el delito, estas conductas reflejan a las claras la podredumbre de un sistema. Precisamente, desde su mismo seno parten las denuncias realizadas, contra una jefatura que, en este nuevo gobierno de la mano de María Eugenia Vidal, condena a cientos de agentes a condiciones de trabajo deplorables. Porque ven pasear esta connivencia delante de sus ojos, y también son amenazados y perseguidos en su labor cotidiana. Una práctica habitual en todos los órdenes de la clase Pro y que no deja de generar un gran malestar entre los penitenciarios más rasos, que son sumariados, maltratados y ninguneados por las altas jerarquías que mandan en los penales.

LO QUE SE FILTRÓ

SEMANARIO tuvo acceso exclusivo a información calificada, emanada desde el círculo interno de las cárceles juninenses.

Las filtraciones hablan de que no se trata solo de amigables cenas que dan cuenta del vínculo íntimo que mantienen jefes y presos, sino también la sospecha de reiterados casos de corrupción. Por esto, muchas cuentas bancarias de representantes de altos rangos penitenciarios están siendo investigadas por la Justicia.

Al parecer, la maniobra detectada es sencilla: los familiares de los internos depositan determinados montos en las cuentas de los jefes, a cambio luego de “favores”, teléfonos y todo tipo de artículos, incluso no legales.

Los mismos agentes sostienen que, tras décadas de funcionamiento, jamás habían sido testigos de un nivel de negociado tan amplio de jefes con internos. Por eso, la mayor parte del personal se encuentra disconforme pero a la vez tiene miedo a las represalias.

Aunque quieran denunciar a sus jefes, saben que corren riesgo de perder su trabajo a partir del poder sin límites que poseen las máximas jerarquías en su terruño. Así, no tienen otra opción más que someterse a trabajar bajo un régimen delictivo, con una carga horaria superior a la que corresponde, sin descanso, cubriendo puestos sin baños, llenos de ratas y cucarachas.

Mientras tanto, hacia la sociedad se perfila otra imagen, con “buenas” noticias sobre el trabajo de resocialización de los internos, en una comunidad maravillosa que, por ejemplo, inaugura un mural en homenaje a las madres de los soldados caídos en Malvinas.

NOMBRES EN DISCORDIA

Los jefes serían parte de esta cadena de corruptela en la Unidad Penitenciaria N° 13, o bien harían la vista gorda y oídos sordos, empezando por su máxima autoridad, el director Víctor Martínez, y siguiendo por el subdirector de Asistencia y Tratamiento Argentino Gerli, el subdirector de Seguridad Osvaldo Leguizamón, el subdirector Administrativo Jorge Fermanelli, y el jefe de Vigilancia y Tratamiento Miguel Santillán. Este último habría pasado a disponibilidad en las últimas semanas, según una fuente consultada por este medio.

Los que conocen la situación desde las entrañas del penal, aseguran que hay más teléfonos que internos, que estarían rondando los mil, un número muy superior a la capacidad de la UP.

Con el contacto adecuado y si cuentan con las posibilidades, cualquier interno puede llegar a conseguir casi cualquier cosa a cambio de dinero. En este listado se incluyen marihuana, pastillas, bebidas alcohólicas o lo que sea.

“La cárcel dejó de ser una cárcel porque está tomada por los presos, ellos manejan todo y cuando digo todo es todo, hasta se manejan los horarios. Se supone que a las 20 de cada jornada, los internos tienen que estar encerrados (cada uno en su celda), pero eso no sucede. Varios reos con privilegios deambulan por la unidad hasta altas horas de la madrugada, y nadie puede decirles nada, claro por supuesto con autorización estricta de los jefes del penal”, asegura una fuente a SEMANARIO.

INTERNOS AL PODER

Además, voces anónimas explican que “los internos llamados ‘limpieza de pabellón’ son aquellos que están a cargo de sus respectivos pabellones y ¿adivinen qué? sí, trabajan también para la jefatura. Estos también responden para los directivos de dicha institución o banda delictiva, tienen sus privilegios como portación de armas caseras (facas), sus propios celulares y ni hablar de la abundante droga que circula. Los limpieza aprietan a otros internos para que les traigan pintura, materiales, dinero, mercaderías que son traídos por su visita, también autorizados por los señores jefes del penal”.

“Los negocios habidos y por haber en la 13 es una moneda corriente (SIC), el dinero invade por toda la cárcel y sus superiores se llenan los bolsillos”, aseguran desde el interior del penal.

LA FOTO EN CUESTIÓN

Nadie se atreve a hacer pública una foto que ha circulado en los últimos días vía whatsapp entre juninenses.

Se trata de una de las comidas compartidas por jefes e internos. En ella, puede apreciarse al jefe de Vigilancia y Tratamiento Miguel Santillán, la jefa de Sanidad del área IV Dra. Silvina Carmeli, el jefe de Sanidad de la UP 49, Dr. Javier Domínguez; el enfermero jefe de Sanidad de la UP 13, Gabriel Gerry, y varios funcionarios más, compartiendo una comida dentro de la cárcel de máxima seguridad, junto a dos internos.

Lo grave es que se encuentran sentados a la par, varios internos con frondosos prontuarios. Puede apreciarse que comen asado y beben alcohol, trasgrediendo toda norma imaginable, además de hacerlo en horario de trabajo y con sus respectivos uniformes.

Esto deja mal parada no sólo a la institución penitenciaria y engloba al personal en su totalidad ante los ojos de la comunidad, sino que también significa un grave perjuicio para la sociedad que paga sus impuestos para mantener a los presos y que los uniformados cobren un sueldo digno. Ni unos trabajan ni los otros cumplen adecuadamente su condena, por los delitos cometidos.

CON MUJERES

Por otra parte, se hizo pública la denuncia de que alrededor de 20 mujeres presas han sido alojadas en la UP 13, en lo que era el sector de sanidad.

Y según cuentan, hay personal que se “entregó” a las chicas, lo que ya ocasionó sumarios internos y sanciones.

Como para poner más condimentos a la historia…

CONDICIONES INFRAHUMANAS

Como contrapartida, la otra cara de la moneda muestra a internos de la UP 16 enfermos de tuberculosis, que hicieron llegar su mensaje de preocupación y malestar a SEMANARIO.

“Estamos tirado en los buzones  de la unidad sin atención médica, estamos mal de salud pero no tenemos atención médica, nos pasamos escupiendo sangre y perdemos peso cada día. Pero nadie nos atiende, no hacen nada, no nos dan medicación y los enfermeros nos miran detrás de la reja.

Por cualquier molestia que uno llegue a la guardia, con un paracetamol curan todo, ni siquiera nos revisan.

Les pedimos a los jueces de Junín, Mercedes y Lomas de Zamora  que nos vengan a ver cómo estamos. Somos ocho presos y no queremos morir así, con peligro de un derrame en los pulmones que nos genera la tuberculosis”.

Estas son las palabras de los propios internos, que enviaron su pedido a este medio, incluyendo los nombres de los involucrados y enfermos.

MÁS DENUNCIAS

Sobre el área de Sanidad, las denuncias abundan. “No están haciendo nada, cajonean todas las cuestiones cuando deberían tomarse medidas con muchas cosas que no funcionan”.

En este marco, allegados a personal penitenciario explicaron que la jefe del área IV, la doctora Silvina Carmeli, fue nombrada por el gobierno de Cambiemos “a dedo”, dado que “entró acomodada, con menor antigüedad, y no se la conoce como médica sino que siempre estuvo ligada con el Gobierno”, remarcan.

SUBMUNDO DESCONOCIDO

La mayoría de los ciudadanos conocemos el submundo de la cárcel a través de películas o series. Ni siquiera estamos cerca de imaginarnos la vida cotidiana dentro de esos pasillos, en los que aquellos que quieren trabajar bien o cumplir su condena para salir, son los que corren en desventaja.

Allí el poder, los ‘sobres’, las preferencias y sobre todo la plata, manejan el mundo. Las denuncias están hechas. Sólo falta que la Justicia se ponga los pantalones largos e intervenga, como corresponde, en estos casos de connivencia, pagos indebidos, cuentas bancarias abultadas, “favores”, persecución a los penitenciarios y abandono de persona en cuanto a los enfermos. Son muchos delitos en un solo lugar.

Uno de los internos “favorecidos”

Serenelli (der.) junto a sus abogados al momento de la sentencia.

Esteban Luis Serenelli (45) es uno de los internos privilegiados, invitado a las cenas compartidas con los jefes penitenciarios.

Se encuentra cumpliendo una pena de 12 años de prisión por haber sido hallado culpable de “tentativa de homicidio doblemente calificado”, contra su expareja, Virginia Bertulo, “habiendo mediado violencia de género”. Además, en la condena se le sumaron otros 6 meses por amenazas y desobediencia.

“¡Pará, no me quemes!”, le gritó Virginia a Serenelli a finales de julio de 2015, en la puerta de la casa de una amiga, en el barrio Villa del Parque. La mujer estaba empapada en nafta, que el hombre le había arrojado, y miraba con terror como este intentaba encender el encendedor, que afortunadamente falló.

“El trató de prender el encendedor, pero no pudo. Yo le agarraba la mano. Dos veces trató de incendiarme, mientras decía: ‘Te mato a vos y a tus hijos’”, declaró la víctima.

Fueron 15 minutos de terror, que en realidad duraron mucho más, ya que Serenelli hostigaba de manera violenta a la mujer desde que habían cortado la relación sentimental que los unía.

Por unanimidad, los jueces del tribunal Oral Criminal N° 1 de Junín condenaron a Esteban Luis Serenelli (alias El Bombero) a la pena de doce años de prisión por encontrarlo autor penalmente responsable de la comisión de los delitos de “Tentativa de homicidio doblemente calificado: por haber mantenido el autor con la víctima una relación de pareja y por ser el autor hombre y la víctima, una mujer, habiendo mediado violencia de género, amenazas y daño”, en concurso real.

 

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