Junín. martes 21 de mayo de 2019
Semanario de Junín » Locales » 15 may 2019

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Una luz de esperanza en la región: Rechazo a los venenos agrícolas

A través de la difusión, se viene generando una conciencia agroecológica que podría contrarrestar una grave situación producto del uso indiscriminado de agroquímicos. Pergamino, Rojas, 9 de Julio y Lincoln son algunos de los distritos de avanzada en donde los ciudadanos presionan en defensa de la vida.


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Después que en cuatro barrios de Pergamino se hallaran 18 tipos de agrotóxicos distintos en la tierra y en el agua que llega a las redes domiciliarias, la justicia ordenó al municipio solucionar el grave problema y repartir agua potable en bidones.

Como consecuencia de ello, en la ciudad de Rojas también exigieron análisis similares y están en marcha las medidas.

En Lincoln, donde el desarrollo de la agroecología está avanzando de buena forma para poder demostrar las bondades que presenta frente a la drogadependiente agricultura tradicional, una concejal pidió a la comuna que se cumpla con la ordenanza que pone límites a las fumigaciones, tantos aéreas como terrestres, ya que no se controla.

En tanto, en 9 de Julio el Concejo Deliberante recientemente aprobó un proyecto de ordenanza sobre Agroecología que tiene por objeto fomentar y/o articular políticas, programas y acciones que impulsen el desarrollo de Sistemas de Producción Agroecológica mediante la promoción y regulación de procesos de producción, distribución, industrialización, comercialización y consumo de alimentos saludables, entendiendo éstos como aquellos logrados a partir de considerar en forma interrelacionadas las dimensiones de sustentabilidad ambiental, económica, social y cultural.

La comunidad regional y distintos colectivos ambientalistas están movilizando a los habitantes de la región en favor del cuidado de la salud y contra los venenos que la agricultura tradicional está utilizando de modo abusivo para producir alimentos, algo que resulta a todas luces contradictorio.

En Junín aún nadie se hace cargo de estos sucesos, aunque en la semana que termina concejales opositores recibirían al colectivo de ambientalistas para escuchar y ahondar algunas de las cuestiones.

Calidad del agua de bebida y recreacional, pulverizaciones  sin control, contaminación en los cementerios, empresas que no podrían superar un análisis serio de impacto ambiental, construcciones sobre los humedales, mantenimiento de pastizales que sólo se hacen cuando aparecen noticias sobre hantavirus y otros temas preocupantes, son los que hoy en día inundan la agenda ambiental negada por esta administración comunal.

El problema es nacional, porque donde no hay pueblos fumigados por innumerables venenos, la alarma salta por la calidad de los alimentos que consumimos.

Con un Estado que ha sido cooptado por las grandes corporaciones es difícil encontrar un “hueco saludable” por donde ingresar y quedarse tranquilo.

LA REGION RECLAMA

En más o en menos cada distrito tiene hoy algún grupo o institución llamando la atención acerca de la cuestión ambiental y los riesgos para la salud.

Mercedes Ruffa, concejal por Unidad Ciudadana de Lincoln, busca que se reglamente la aplicación de la ordenanza aprobada por todo el recinto del Concejo Deliberante y que aseguró que fue “vetada parcialmente” por el jefe comunal, al considerarla “inaplicable”.

“Hace varios meses atrás venimos trabajando en un proyecto de ordenanza que bajó el Ejecutivo para regular la aplicación de los agroquímicos. El proyecto salió aprobado por mayoría con las zonas de exclusión de 300 y 500 metros, y luego recibimos el veto del Intendente en los artículos donde se detallaban las regiones de amortiguamiento. Buscamos medidas que se puedan llevar adelante para regular su uso dentro de nuestro distrito”, señaló en sus declaraciones.

Aun así Lincoln viene dando apoyo a la agroecología y ya hay casi 20.000 hectáreas bajo ese sistema, lo que indica la adhesión por parte de los productores e incluso el municipio que forma parte de la Red Nacional de Municipios por la Agroecología (RENAMA).

Mientras tanto, y al confirmarse que el agua de Pergamino estaba contaminada con 18 tipos de agroquímicos, comenzó a repercutir en otras localidades bonaerenses.

La ciudad de Rojas busca evaluar si en el agua potable se encuentra óptima para su consumo o puede poner en peligro a su población. La medida que encabezará el municipio vecino intentar evitar un conflicto similar al ocurrido en Pergamino, en donde su intendente Javier Martínez (Cambiemos), resultó duramente desestimado por el informe de la Corte Suprema de Justicia y además, el Concejo Deliberante pidió su interpelación por las “irregularidades” en torno al caso.

ARISTAS PRODUCTIVAS

Está bien producir y generar divisas para el país pero no está bien hacerlo a cualquier costo y menos aun cuando ese costo es la salud de la población.

El profesor e ingeniero agrónomo Walter Pengue, en su libro “El vaciamiento de las Pampas” pone énfasis en el daño que ha generado el monocultivo en nuestras tierras, pero destaca además la cadena de errores que se han cometido en la historia del desarrollo agropecuario.

El especialista en agroecología destaca que “el caso de Argentina es singular, y aunque este país cuenta con una corta historia agroproductiva ambiental, los impactos ya se reflejan a lo largo del dilatado territorio”.

Explica que “al principio fueron los ovinos, ingresados a la Patagonia por los colonos galeses e ingleses en el siglo XIX, que importaron una práctica y una tecnología inapropiada para esa ecorregión, y en menos de un siglo la convirtieron en desierto”.

Luego, “el proceso continuó con el Chaco, donde primero se eliminaron los quebrachos para utilizar los durmientes que constituirían la desigual red ferroviaria que serviría para exportar estos y otros productos desde la periferia a las metrópolis europeas, especialmente inglesas. Siguieron el algodón hacia el este y la caña de azúcar hacia el oeste y todos los otros cultivos de base exportadora, continuando un ciclo de depredación de la naturaleza, subvaluación del recurso, exportaciones mal pagadas y tecnologías pobremente adaptadas a las realidades regionales”.

Hoy parece abrirse una grieta entre los intereses de las corporaciones para ganar dinero y los derechos de los pobladores de vivir en un ambiente sano para ellos y sus hijos, algo que no admite ningún tipo de debate cuando hay innumerables evidencias de todo tipo referidas al daño que se está causando y que es menester seguir trabajando y reclamando para que finalice de una vez por todas.

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