Junín. domingo 18 de agosto de 2019
Semanario de Junín » Locales » 27 may 2019

Abandono y robos

Sigue la preocupación de los vecinos por el estado deplorable de los cementerios de Junín

Además, el robo de placas de bronce y objetos no se detiene: desde el municipio no se toman medidas.


“Tristeza. Desolación. Vengo del cementerio Central. Lo que le comenté al señor intendente por privado hace quince días, ahora me pasó a mí y a mi familia. Robaron la jardinera de mis papás. Lloré mucho, hablé con el encargado, sé que no soy la única a la que le pasó, lo sé, pero solo quiero preguntarle, señor Petrecca, ¿Va a hacer algo?”.

Este reclamo se sumó en las últimas horas por las redes sociales para denunciar una situación ya crónica en las necrópolis juninenses: el estado de abandono, la imposibilidad de prevenir robos y la falta de respuestas a los familiares que a diario plantean estas situaciones.

Por un lado, el olor pútrido, la mugre, los destrozos y las escenas dignas de una película de terror con féretros derruidos a la vista, continúan en forma habitual en ambos cementerios, demostrando la ineptitud de esta gestión municipal a la hora de dar prestación a los servicios esenciales.

No se trata solamente los pastizales que cubren las sepulturas, los montículos de tierra, escombros, baldes con agua y vereditas rotas por todo el predio: de fondo, está el desprecio por todos esos seres vivos que algún día ocuparon un lugar en el corazón de mucha gente y su última morada atenta contra las visitas y el buen recuerdo.

A esta desolación, se agregan “obras” que se están realizando en el cementerio del Oeste, con la extracción de árboles y el paso de la topadora por encima de las tumbas, en el sector denominado “Angelitos”, donde están sepultados menores de 0 a 11 años.

Hay mucha indignación y mucho dolor entre aquellos concurrentes a la necrópolis de avenida Intendente de la Sota. Consideran que, aunque desde el municipio se asegura que las tumbas y los cuerpos están identificados a través de mapas, los familiares buscan las placas y las sepulturas que fueron arrasadas por las máquinas.  

“Para nosotros es un sacrilegio esto, quiero que la gente de Junín se mueva por esto, porque hay gente que tiene los papeles y todo, pero las tumbas quedaron bajo los troncos.  O una madre que vino el otro día, a buscar la cruz que había hecho su padre para su angelito, y no había nada”, explicó una vecina.

A todo este panorama, se suma el sistemático robo de placas de bronces, jardineras, cruces y otros objetos, en un saqueo permanente que todavía no ameritó una medida por parte del municipio.

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