Junín. miércoles 17 de julio de 2019
Semanario de Junín » Locales » 9 jul 2019

Acto patrio en Junín

Desfiles de guerra y la independencia de los pastelitos

Seguimos haciendo cosas por repetición sin pensar en la realidad que vivimos.


La gestión Petrecca organizó un desfile en medio de la avenida Roque Sáenz Peña, con todo el cotillón PRO con el que desde hace poco más de cuatro años colabora la UCR y la Coalición Cívica, aunque luego no la inviten a soplar las velitas.

Ergo, pasamos por otro 9 de julio, con desfiles de guerreros de contiendas en las que jamás debiéramos volver a participar, anclados en una estúpida carrera armamentista.

¿Acaso nuestros niños viven la independencia argentina viendo “carapintadas” por las calles juninenses? ¿O se entusiasman pensando que es la publicidad de un nuevo juego de la play?

Qué bueno hubiese sido que el presupuesto que tuvo este 9 de julio destinado a celebrar la independencia (?), fuera destinado a solventar al menos, parte de las variadas carencias en la vida social de los juninenses, de los más necesitados, de los vulnerables, de los sin techo y sin comida. De los invisibilizados por esta administración fotogénica.

Seguimos haciendo cosas por repetición sin pensar en la realidad que vivimos.

Es precisamente el centro de la ciudad, donde ahora se escucharon frases de independencia, la muestra más clara del perjuicio económico que causó este gobierno a los comerciantes aplicando medidas de ajuste en el marco de esta dependencia económica.

Son las fuerzas de seguridad, el símbolo de represión de este gobierno para poder seguir ajustando la economía doméstica y el salario de los trabajadores para acceder a los reclamos foráneos de quienes verdaderamente gobiernan y rechazar las protestas de quienes pagan las consecuencias.

La dependencia se ve en cada uno de nuestros actos por eso no tenemos soberanía alimentaria, seguridad en salud, ni confianza en las instituciones.

Un intendente que se alegra por las “colas” esperando el colectivo, pero se desentiende cuando los merenderos se llenan de pibes porque las panzas explotan de hambre o la fila da vuelta la esquina esperando un trabajo porque el bolsillo sólo guarda pelusa, está lejos del valor que supone la independencia.

Los actos del 9 de julio siguen siendo de pastelitos y locro, estancados en la época colonial sin advertir que la independencia de hace dos siglos la perdimos sucesivamente a través de las políticas implementadas por quienes –paradójicamente- organizan los actos independentistas.

Tomar conciencia es un acto de cada ciudadano y tal vez para ello sirva recordar las palabras de Albert Einstein: “A pesar de ser un solitario, mi conciencia de pertenecer a la comunidad invisible de aquellos que luchan por la verdad, la belleza y la justicia me ha impedido sentirme aislado”.

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