Junín. jueves 22 de agosto de 2019
Semanario de Junín » Locales » 9 ago 2019

EDITORIAL

El último saqueo a Raúl Alfonsín

Cuando falta poco para dirimir las internas partidarias y dar un dato primario sobre octubre, pueden trazarse algunas reflexiones acerca del laberinto en que está sumergida la UCR local.


Por:
Semanario

El intendente Pablo Petrecca fue uno de los oradores de un homenaje realizado en la UNNOBA a Raúl Alfonsín y el dato no es menor si tenemos en cuenta algunas cuestiones presentes y pasadas de un Junín que se autodefine “radical” –a veces- por el simple motivo de enarbolar un pin en la solapa del saco y en la mayoría de los casos, sin sentirlo más allá de palabras más o menos altisonantes.

Y en tiempos en que los políticos manejan las ideologías por delivery tomando el pedido a la carta para que se lo entreguen a domicilio, vale la pena hacer un llamado de atención aunque más no sea por aquellos radicales (o no tanto) que alguna vez confiaron en las propuestas y se enmarcaron en los preceptos de quien fue para muchos el “padre de la Democracia”.

Tomar nota de los saqueos acontecidos en el fin de su mandato, no parece ser suficiente desmérito como para también saquear su figura y ubicarla en un lugar de donde no proviene.

Al fin y al cabo, esto trascendería incluso lo partidario y se enmarcaría en una suerte de desagravio a la figura del líder radical que, por su claro legado, jamás hubiera comulgado con las políticas de esta gestión comunal, que en su permanente careteo, busca de modo oportunista disfrazarse de radicalismo, haciendo caso omiso a aquella entrevista de 2007 con el periodista Mauro Viale, donde el ex presidente manifestó su rechazo a una eventual confluencia con la derecha, a la que resumió en el nombre de Macri.

Desde dónde podría entonces inspirarse Petrecca para enarbolar el pensamiento alfonsinista ubicado en las antípodas de lo que ha sido su gestión atada al patronazgo de sus jefes políticos, de los que siempre renegó y quiso tener bien lejos el ex Presidente de la Nación.

Hasta dónde el radicalismo juninense seguirá saqueando la figura de su máximo líder y al mismo tiempo –por conveniencia- seguirá ocultando el pensamiento de otro prócer de los “boinas blancas” y vecino, como lo fue Moisés Lebensohn.

Tristes postales, al fin y al cabo, que no hacen más que promover hilachas de una política bastarda, que no busca el bien público sino el bien común de grupos acomodados que pretenden acomodarse cada vez más, mientras desplazan a los desposeídos de todo y de siempre.

Un daño que no sólo lastima la entraña de la UCR local sino incluso de esos electores silenciosos que a partir del ’83 apoyaron mayoritariamente a un partido que desde 1996 formara parte de la Internacional Socialista (IS), una organización mundial de partidos socialdemócratas, socialistas y laboristas, fundada en Fráncfort, en 1951.

Postales, todas al fin y al cabo, que no generan más que desazón cuando son precisamente las clases medias y bajas las que necesitan de políticas que las contemplen.

Desazón por el radicalismo que en los ‘90 no supo o no pudo hacer frente a la ola neoliberal y que tres décadas después terminó aliándose a ella, entregando sus últimos valores.

Pesar a la hora de votar porque se ha perdido la representatividad de otrora y habrá que buscar con buena lupa donde queda un pequeño rescoldo de brasas de lo que fue un gran fuego alfonsinista.

Difícil recuperarse del saqueo, cuando ya no priman las ideologías y todo es parte del delivery, rápido, impensado y barato.

 

 

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