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Semanario de Junín » Cultura » 15 sep 2019

BRILLÓ CON LA ORQUESTA DE RODOLFO BIAGI

Andrés Falgás: un gran cantor injustamente olvidado

Se hizo conocido en el ambiente del tango por sus atributos como estribillista, los cuales supo exhibir desde temprana edad, luego del viaje con su familia a España.


Por:
Ismael A. Canaparo

Andrés Salvio Miguel Falgás, conocido simplemente por Andrés Falgás (nació el 15 de enero de 1916 y murió el 15 de mayo de 1995), fue otras de las voces recordadas en la historia del tango, aunque escasamente frecuentada en la actualidad. En las décadas del treinta, cuarenta y cincuenta grabó 130 temas con distintas orquestas, actuó en los más importantes programas radiofónicos y en México filmó una película junto a la actriz azteca María Elena Marqués, titulada “Dos Corazones y un tango”, donde interpreta los tangos “Dos Corazones” y “Andate”. Con pocas actuaciones llegó a ser bautizado en el país mexicano como la "Voz sentimental de Buenos Aires".​

Hijo de padre catalán, Andrés Falgas, y madre italiana, Antonia Gaeta, nació en el barrio de Caballito (Pedro Goyena 65), donde desarrolló sus estudios primarios y secundarios. Luego tuvo varios empleos para ayudar a su familia, pero lo que le “tiraba” era el canto. Por fin tiene su premio en 1933, en un concurso organizado por LR4 Radio Splendid y, auspiciado por el recordado polvo limpiador Puloil. Se presentan allí miles de participantes y en las instancias decisivas, los finalistas eran acompañados por el “Trío Puloil”, compuesto por Miguel Caló, Luis Brighenti y Raúl Kaplún. Ganó Hugo Gutiérrez, violinista y compositor, integrante de la orquesta de Caló. Falgás quedó en segundo lugar. En su itinerario radial fue acompañado, entre otros, por conjuntos de ocasión dirigidos por Federico Scorticati, Enrique Rodríguez, dúos o tríos de guitarras. Y el 5 de mayo de 1936 debuta en el disco para el sello Odeón con el tango de Jorge Argentino Fernández y José María Contursi: “Pena de amor” y el vals “Cofrecito”.

Posteriormente, ingresa en los primeros meses de 1938 a la orquesta de Juan Canaro, realizando actuaciones en diversos locales y radios, como así también giras de fin de semana en el interior del país. Con Canaro, dejó para el disco cinco grabaciones: los tangos “La noche que me esperes”, “Ahí va el dulce” y “La brisa” y los valses “Amante corazón” y “El triunfo de tus ojos”.

En ese mismo año, Rodolfo Biagi se separa de Juan D´Arienzo y forma su propia agrupación, el que sería el próximo destino de Andrés Falgás. Tanto la orquesta de Biagi como la de D'Arienzo consolidaron las posiciones interpretativas tradicionales del tango, centralizando el interés del público adicto al baile, con repertorios especialmente basados en la exhumación de antiguas obras adaptadas a sus modos de expresión musical.

Teófilo Ibáñez fue el primer cantor de “Manos Brujas” (exitoso intérprete de los tangos “Gólgota”, “La Novena” y la milonga “Campo afuera”), luego sucedido por Falgás, quien se consagró con varios éxitos, grabados entre julio de 1939 y abril de 1940, tales como “Queja indiana”, “Griseta”, “La chacarera”, “Cicatrices”, “A mí no me interesa”, “Cielo”, “Dichas que viví”, “Dejame amarte aunque sea un día”, “Son cosas del bandoneón”, “Dejá el mundo como está” y “El último adiós”.

Néstor Pinsón, investigador de la historia de la música argentina centrada en el tango y medios de comunicación, subrayó en “Todo Tango” la trayectoria de Falgás luego de su desvinculación de Biagi:  “Entonces Juan Canaro lo requiere para una larga gira por América. Pasan por Chile, Perú, Ecuador, Colombia, casi toda Centroamérica y llegan a Méjico”.

“Luego de varios meses, Canaro avisa que pega la vuelta pues extrañaba a su familia. Gabriel “Chula” Clausi, bandoneón del conjunto, se hace cargo de apuro de una nueva formación para cumplir con los contratos firmados, se crea así Los Reyes del Tango”.

“México lo alberga durante largo tiempo, filma una película donde canta varios temas y graba en la Víctor. Es una época donde el cantante vive viajando de aquí para allá, una y otra vez a Chile, Venezuela, Cuba (donde graba con Joaquín Mora), Puerto Rico (lugar de nacimiento de la cancionista melódica Elsa Miranda, su compañera de vida por unos años) y muchos otros países, sin dejar de pasar algunas temporadas por Buenos Aires”.

“Aquí fue acompañado por Tití Rossi, por la orquesta del cantor y violinista Raúl Garcés y actuaciones, sin llegar al disco, en la orquesta de Julio de Caro, esto fue en 1951. Sí llegó al disco acompañado por Roberto Pansera, Gabriel Clausi, por las guitarras de Aníbal Arias y otros”.

“Vuelve a Colombia en 1956 y después viaja nuevamente a Centroamérica y Méjico. A los dos años regresa a la Argentina y adquiere una parte de un local nocturno Le Tucán. A fines de ese año parte a Colombia y actúa con gran éxito, dejando el testimonio de algunos registros fonográficos”.

“Y así yendo y viniendo permanentemente, en 1983 viaja a los Estados Unidos y actúa en La Casa Gardeliana de Nueva York y en otros importantes escenarios”.

“Tiene una buena cantidad de composiciones, algunas que le pertenecen en letra y música, otras con la colaboración en los versos de Abel Aznar y especialmente varios títulos con José María Contursi: “Buzón de mi vereda”, “En el olvido”, “Mañana a las ocho” y los valses “Triste” y “Tu voz”. Continuó cantando hasta bien pasados sus 70 años de edad”.

“Fue un verdadero embajador del tango argentino y un correcto cantor, cuyo timbre y fraseo son inconfundibles. Sigo emocionándome cada vez que lo escucho con esa versión de “La brisa” con una rara y casi desconocida letra de Caruso, diferente a la que grabaron el resto de sus colegas”.

Los concursos no mienten                             

Era la época dorada internacional de Carlos Gardel, Agustin Magaldi y otros que, como Ignacio Corsini, sintetizaban un plano de primeras figuras en la famosa y deseada calle Corrientes.

Es así que, por esos tiempos de gloria para la música del dos por cuatro, en una radio porteña, allá por el año 1933, tras una convocatoria con más de tres mil participantes, Andrés Falgás resultó uno de los elegidos por el veredicto de los jurados y la aclamación de los oyentes, en virtud de su voz dulce y suave acento, además de un estilo fácilmente identificable. Luego triunfó como solista y toma parte de renombradas orquestas típicas, estableciéndose como voz exclusiva del maestro Juan Canaro. Y es con este grande del tango que graba sus primeras canciones en la R.C.A. Víctor: "El triunfo de sus ojos", "La brisa" y "La noche que me esperes", entre otras.

Dos veces cantó en Junín

Pese a haber sido una ciudad repleta de músicos talentosos y con clubes e instituciones que fomentaron el tango en su época de mayor esplendor, es poca la bibliografía que existe en lo que hace a marcar la visita de las grandes orquestas típicas y solistas de primer nivel. Hay, sí, esfuerzos aislados pero no completos, de Roberto Dimarco y Oscar Velilla. También la intelectual local, Alda Renée Salzarulo, incursionó en el género, aunque en un enfoque distinto, en su libro “El poeta en su tango”, publicado por Corregidor en noviembre de 2001.

En esa constante búsqueda de ir ampliando el panorama estadístico del tango en Junín, encontramos dos presentaciones de Andrés Falgás en nuestro medio, una en carácter de solista y la otra como director.

La primera de ellas fue el 15 de enero de 1938, poco antes de ingresar a la orquesta de Rodolfo Biagi, acompañado por cuatro guitarristas. Fue en un espectáculo organizado en conjunto por los clubes Ciclista Juninense y Olimpia, en Aristóbulo del Valle (era una calle paralela a 25 de Mayo, cuando existían las vías del Ferrocarril Central Argentino) y Borges.

Diecisiete años después (el 7 de enero de 1955) llegó nuevamente a Junín, para un baile organizado por el Club Social Ferroviario, que tenía su sede en la avenida Rivadavia. En esa oportunidad lo hizo conduciendo su propia orquesta, dirigida por el bandoneonista Roberto Pansera.

 

 

 

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