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Semanario de Junín » Locales » 3 oct 2019

EMERGENCIA ALIMENTARIA

Junín sigue sumando merenderos: ¿festejo o preocupación?

Mientras los gobernantes están distraídos haciendo campaña para perpetuarse en un sitio de privilegio, otros cientos y miles anónimos deben atender necesidades urgentes.


Por:
Semanario

Uno de cada dos niños en el país, es pobre. La pobreza infantil en Argentina aumentó 4 puntos en 2018. Afecta al 41,2% de los niños y adolescentes.

Y esto no es diferente en Junín, aunque en el reino petrequista sea difícil encontrar alusiones a esta situación difícil, arrancada hace décadas y notoriamente empeorada en los últimos cuatro años. Por eso no deja de crecer el número de merenderos y comedores en los barrios periféricos, la comida en las escuelas que casi  no alcanza para calmar la voracidad de muchos chicos y no dan abasto las manos anónimas que ayudan, llevan, donan, van y vienen para tratar de tapar el sol con la mano, porque pareciera que nada alcanza.

Es que cada día, hay nuevos pobres. Esos que antes alquilaban, que comían en sus casas, que salían a dar una vuelta en auto y hasta que de vez en cuando iban en familia a una pizzería, hoy debieron volver a vivir con un familiar, cada uno de sus integrantes come lo que puede y donde puede, y la única salida es para conseguir trabajo.

Porque la desocupación ha hecho estragos en la clase media, como el aumento interminable de tarifas y la inflación que se come minuto a minuto el flaco bolsillo. Ni pensar el tema a la hora de hablar de salud: ante cualquier cosa, deben concurrir a las flacas unidades sanitarias donde casi no hay oferta de especialistas, o someterse a las casi indignas esperas para ver a alguno en el Hospital, si es que quedan.

En todo este marco, hoy parece increíble pero el hambre es un tema central en la vida de muchísimas familias. Las ignoradas de siempre. A las que les tiran alguna bolsa de ayuda de vez en cuando, pensando que con algún kilo de azúcar, yerba, polenta y harina pueden alimentarse todos los miembros del grupo familiar. Las que cobran un plan por sus hijos por lo cual son consideradas “choriplaneras”. Las que a veces consiguen una changa. Las que aprenden a conformarse con sobras y a ir dejando en el camino. Los que sólo ven un agujero negro como futuro.

Esta gente es la que no cree que “Sí se puede”. Aunque no crea casi en nada, sabe que seguramente ése no es el camino para un mañana diferente.

COMEDORES Y MERENDEROS

Ante esta inacción oficial, frente a una situación que el gobierno provocó desde el poder, es la misma gente la que debe ponerse al hombro la solidaridad y trabajar sin parar para mitigar las consecuencias de un gobierno desalmado y frívolo.

Porque fue relindo gastar miles y miles y miles de pesos para disfrutar de espectáculos musicales y darle la bienvenida a la primavera, o los otros millones que la Provincia invierte para “Cultura Campo”, o lo que se invierte en juegos nuevos para las plazas y la extensión del “Parque Central”… pero, ¿hay alguien que piense en prioridades y que algunos se están jugando la vida en estos días?

Porque mientras los gobernantes están distraídos haciendo campaña, para perpetuarse en un sitio de privilegio, otros cientos y miles anónimos deben atender necesidades urgentes. Y por eso, van surgiendo comedores y merenderos como hormigueros.

Seguramente los 22 centros de alimentación que había en la ciudad a fines del 2018 y de los que hiciera un relevamiento la agrupación solidaria Don Ito, hoy son muchos más. Sólo que nadie del gobierno los cuenta ni los atiende ni los contiene.

Y esa realidad paralela en la que habitan los políticos, permite que con total impunidad la diputada provincial de Cambiemos, Laura Ricchini, “celebre” la apertura de otro merendero en Villa del Parque. Además de sacarse fotos y publicarlo en las redes sociales, esas que seguramente no verán los asistentes.

Ella que en apenas cuatro años se aseguró el futuro, se permite escribir (y seguro sin ponerse colorada): “Visitamos a Gisela en el merendero Tío Juan del barrio Villa del Parque de Junín. Con mucho esfuerzo y trabajo preparó el lugar, que abrió sus puertas este 21 de septiembre para acompañar a niños y adolescentes del barrio ¡Felicitaciones!”.

¿Les habrá llevado aunque sea una bolsa de chupetines, o sólo “visitó”?

Los merenderos y comedores que se abren y amplían su capacidad, las más sillas que se ocupan en las escuelas, los pedidos puerta a puerta, las ventas ambulantes… todo eso confirma que hay hambre. No de esa que tienen los políticos para hacerse cada vez más ricos, sino la verdadera: la que se siente en la panza y en el alma.

 

 

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