Junín. martes 10 de diciembre de 2019
Semanario de Junín » Deportes » 7 nov 2019

Autódromo Eusebio Marcilla

¿Sin humo ni asado?

Nació con apuros políticos, poco dinero y ahora, con futuro incierto. Las esperanzas de algunos en recuperar el trazado estaban puestas en el triunfo de Mario Meoni, que perdió ante Pablo Petrecca. Si para soñar en grande, faltaba mucho, ahora el pueblo fierrero lo ve más lejano todavía.


Si había alguna ilusión de reflotar el circuito juninense Eusebio Marcilla, habrá que ir acostumbrándose a la idea que –como el juego de la Oca- se retrocedió un par de casilleros. Es que el único de los candidatos por el que el mundo fierrero abrigaba alguna esperanza de reflotarlo, perdió. Y quien ganó, nunca, en los cuatro años de gestión anteriores, hizo mucha fuerza para volverlo a la vida.

Alguna vez, cuando el senador oriundo de Agustina Esteban Bullrich visitó Junín, al ser consultado por SEMANARIO por la factibilidad de recuperar el trazado juninense, dijo que ‘había muchos escenarios en igual condición, y para la gestión Macri, recuperar autódromos, no era una prioridad”.

Por entonces a cargo de la cartera de Educación y Deportes, Bullrich disparó lo que nadie quería oír, pero no mintió. De hecho, así, fue. Pasaron cuatro años y nadie, en todo este tiempo, tocó el tema nuevamente. Desde la comuna recogieron el guante y no hubo un solo pedido ante la decisión de los jefes, desde aquella vez, cuando bajaron el pulgar.

No sólo pasó el tiempo, abundaron los ninguneos, que se sumaron a la falta de ideas, degradación, ausencia de obras, mantenimiento, y la competencia. Un combo prácticamente letal que hizo a Junín perder protagonismo en el escenario nacional. No sólo se precisan millones para ponerlo en condiciones, sino disputar con poderosos jugadores, el terreno perdido.

El Eusebio Marcilla fue una buena alternativa para el automovilismo nacional, pero con el paso del tiempo y el uso, el deterioro se acentuó y al despido del Turismo Carretera, le siguieron el Súper TC 2000, el TC 2000 y el Top Race V6, que dejaron de venir tras cumplir sus compromisos en la temporada 2015, apenas cuatro años después. En 2014 corrió su última carrera el TC, mientras que el Turismo Nacional no repitió su única experiencia de 2011. Como agua entre los dedos, el trazado creado para albergar las categorías nacionales se quedó sin nada. Hoy, salvo alguna picada o zonal, el circuito está abandonado a su suerte.

Si lo padecido fueron tiempos difíciles, los actuales no auguran vientos favorables.

El automovilismo pasó a ser la vidriera de algunas gestiones políticas, y la dirigencia deportiva capitalizó esas apetencias. La ACTC aceitó sus lazos con las gobernaciones, que se convirtieron en protagonistas del espectáculo, en detrimento de los viejos clubes de carreras. El jugoso negocio y las tesorerías provinciales comenzaron a terciar. Se construyeron nuevos escenarios. Modernos, equipados. Termas, El Villicum, el Parque La Pedrera; San Nicolás.

Por otra parte -por iniciativa de algunos socios, clubes, o inversores- empezaron a recuperar viejos trazados olvidados. Así, la nueva comisión directiva del Automóvil Club Mendoza, presentó un proyecto para poner en funcionamiento el autódromo General San Martín de la ciudad cuyana, con el deseo de contar con una pista de 14 metros de ancho (FIA Grado 3) y una inversión estimada de 7 millones de dólares. Balcarce, que se apagó luego de la muerte de Guido Falaschi en 2012, hizo numerosos trabajos en la pista vinculados a la seguridad, recuperó los boxes y sanitarios y se realizaron trabajos en la confitería, con la idea de concentrar no sólo las actividades en las categorías zonales. Bahía Blanca es otro de los que trabaja contra reloj para recuperar ‘Aldea Romana’ y sumar el escenario al calendario de 2020.

En este contexto, Junín se debate entre el olvido y las ilusiones. Una de las propuestas para su reactivación era impulsada por el candidato a intendente Mario Meoni, que tenía entre sus filas –como concejal- al piloto de TC Federico Pérez. La mala performance eleccionaria, que determinó la reelección de Pablo Petrecca al frente del Ejecutivo de Junín, desactivó las ilusiones de algunos fierreros, que se habían ilusionado con la pronta recuperación de la jota juninense.

El problema no es sólo que Meoni es historia, sino que Petrecca nunca lo tuvo en su agenda política. Si no se inquietó cuando tuvo todo el espectro político a su favor, todo indicaría que ahora, (y luego de su anuncio que ‘vendrán tiempos difíciles’), tendrá menos interés todavía.

Sin un impulso político local, ni interés de firmas patrocinantes, el futuro del trazado juninense entra más en un cono de sombra que en una esperanza posible de reactivar.

Nuevo escenario

Mucho más acá, antes de la devaluación del gobierno macrista ocurrida luego de las PASO de este mes, la inversión necesaria para repavimentar la Jota de Junín ya era ‘millonaria’ y la decisión de los directivos de la comisión de carreras fue diseñar un nuevo trazado, pensado para las categorías zonales. Unir las rectas y achicar el circuito, una obra que según los cálculos de entonces, se estimaba en los 5 millones de pesos. Las autoridades del autódromo, un grupo de colaboradores y algunos pilotos se reunieron para intercambiar ideas y propuestas para recaudar los fondos. Claro que ahora, habrá que recalcular todo. Una de las pocas certezas que tienen los responsables del Eusebio Marcilla es que cuando se pueda, se correrán ‘picadas’. Y, tal vez, el Top Race despida su temporada en Junín.

 

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