Junín. sábado 07 de diciembre de 2019
Semanario de Junín » Locales » 14 nov 2019

OBRA PUBLICA EN LA MIRA

Autopista Ruta 7: Cuando la ineficiencia allana un camino

La demora para terminarla y la probable prosecución por parte de otra gestión de gobierno, tal vez termine siendo una ventaja para el sector de ingreso a Junín, concebido entre gallos y medianoche, con un evidente perjuicio hacia un sector de la comunidad.


Por:
Semanario

El fracaso de la gestión Cambiemos para transformar la Ruta Nacional 7 en una autopista quedó al descubierto y dejaron un manojo de sectores, en muchos casos indefinidos, de finalización apurada con fines electoralistas, contratos vencidos, empresas en fuga y vecinos jodidos.

Al fin y al cabo el resultado de la ecuación siempre es el mismo: vecinos perjudicados, que aún lo son más porque son quienes hacen la “vaquita” con sus impuestos para que todo termine bien -y termina mal.

De todas maneras, la obra que fue “mascarón de proa” de la gestión, fotografiada mil veces, recorrida con cascos blancos por funcionarios ineptos y publicitada hasta el hartazgo, se concibió con particulares fines que poco tienen que ver con la necesidad, sino más bien con el negocio.

El proyecto de autovía a autopista fue idea de Mauricio Macri, quien no logró ni la una ni la otra, aunque su visión estaba apuntada a que la autopista sería mejor proveedora de recaudación para los peajes, a los cuales su familia se vincula empresarialmente y que estaban pensando cambiar de modo estratégico en nuestro distrito con un fin recaudatorio.

Del mismo modo, y sin considerarlo de modo conveniente, debatido por nadie, aprobado por pocos y avalado por el intendente local Pablo Petrecca, estaban “partiendo en dos” nuevamente a Junín como si con la playa de maniobras del ferrocarril y los talleres ferroviarios no nos alcanzara.

El anteproyecto inconsulto fue parte del paquete elaborado por Vialidad Nacional que se encargaba de que los automóviles pasaran raudos por Junín, pero dejaba a los vecinos de la urbe llenos de problemas para ir de un lado al otro de la ruta, lo cual desde el punto de vista de la seguridad estaba prácticamente solucionado.

Precisamente, si lo que se busca es seguridad, sólo cabe repasar las estadísticas de accidentes tras la puesta en funcionamiento de los semáforos desde el ingreso del camino a la laguna hasta la salida hacia la avenida Intendente de la Sota. Han bajado considerablemente los siniestros, dejando al mismo tiempo solucionado el paso hacia “el otro lado”, el cual cada vez ha adquirido mayor urbanización.

UNA IDEA DESCABELLADA

Petrecca y su secretario de Obras Públicas, Marcelo Balestrasse, aplaudieron la propuesta nacional sin chistar, pero también sin consultar. De hecho llamó la atención que en la reunión que se realizó en junio pasado, no se hubiera convocado a la asociación de arquitectos, habida cuenta de que Balestrasse lo es.

De hecho, desde la Asociación de Arquitectos de Junín, que lidera Pablo Navone, oportunamente se hicieron críticas a la tarea que estaba prevista realizar si no se tenían en cuenta algunas cuestiones.

Según algunos entendidos, el anteproyecto estaba plagado de rotondas, rotonditas y colectoras sin demasiado sentido, pero con un costo excepcional (ver recuadro).

Consultado por SEMANARIO, Navone destacó al respecto que no se trata sólo de “una cuestión vial, sino también de cómo se modifica el ingreso a una ciudad. Siempre creímos que tendría que haberse trabajado en serio ampliando la convocatoria y analizando los lineamentos porque, con el corte propuesto, la ciudad iba a cambiar y no vemos que el municipio haya tenido eso en cuenta para morigerar las consecuencias que podrían producirse”.

El planteo de la asociación profesional resulta razonable,  mucho más aun teniendo en cuenta que la Autopista 7 termina exactamente en Junín.

Por eso quienes promueven algo más práctico aducen que lo mejor que podría ocurrir es que el tramo que va desde el ingreso de la Ruta Provincial 65 proveniente desde General Viamonte, hasta donde continúa esta carretera provincial a la altura de De la Sota, sean mejorada, pero permanezca en las mismas condiciones con la semaforización respectiva que, de mantenerse la “onda verde” en condiciones, con una máxima de 60 kilómetros por hora, promueve una rápida y fluida circulación.

Pero además, después de superado este trayecto y hasta la provincia de San Luis, según lo proyectado, la Ruta Nacional 7 deja de ser autopista para transformarse en “ruta segura”. Esto significaría una mano para cada lado, con las banquinas asfaltadas, según lo concesionado hace algunos meses atrás.

Por lo que algunos contrarios al “mega ingreso” proyectado aducen que “si para salvar un hoyo del club de golf, rediseñaron todo el proyecto en ese tramo y lo dejaron hecho un desastre sin terminar la doble vía, pero con una colectora asfaltada para el ingreso a Cerrito Colorado, que no se sabe bien donde va. Qué mejor que la autopista llegue hasta la ex Argenlac y se ahorren toda la parafernalia preparada que lo único que hará es detener el desarrollo de la ciudad poniendo otra barrera”.

Por lo tanto, y si ante cada crisis hay una oportunidad, tal vez el que no se haya terminado la obra pueda ser beneficioso para la ciudad y se replanteen las verdaderas necesidades a través de una convocatoria multidisciplinaria y no con un “paquete llave en mano” a la medida de un Estado gerenciador, alejando de los requerimientos de la gente.

Desatinos y otras yerbas

Después de inaugurados los 10 kilómetros en Junín que van del 255 al 245, junto con un derivador en el paraje La Agraria, se pueden observar algunos desatinos que ha dejado la obra que siempre debe servir para mejoras de las comunidades, aunque eso no ocurra.

Si esa mejora es en seguridad, no se explica el por qué después de inaugurada hay que tener presente en la bifurcación del km 255 una permanente presencia de fuerzas de seguridad o vial, o en su defecto señales lumínicas advirtiendo de la situación; lo mismo ocurre en el final del tramo, en el km 245.

Resulta sin explicación por qué aun no se llevó adelante la tarea de movimiento de suelos frente al golf, aunque sin embargo se efectuó una colectora asfaltada hacia las zonas de quintas de fin de semana. 

Por otra parte los perjuicios que han acontecido en torno al paraje La Agraria son diversos y tienen relación directa con la consabida autopista.

Los vecinos se están uniendo para pedir explicaciones acerca del desmanejo del agua que generó anegamientos e inundaciones en zonas que no eran inundables, merced a que no se realizaron en forma conveniente los zanjeos y su curso hacia las alcantarillas.

Además, el derivador quedó mal señalizado y sin iluminar, situación que ha generado que algunos vehículos terminaran en contramano por la doble vía, con el peligro que genera y que una situación similar en el derivador de San Andrés de Giles a poco de su inauguración terminara con accidente fatal con dos víctimas mortales.

Cabe destacar que la estación de servicio del lugar ha perdido clientes y corre riesgo de ser cerrada ya que a la lógica imposibilidad de acceder desde uno de sus lados, el otro ha sido cerrado de modo incomprensible haciendo engorroso su ingreso desde el puente faraónico, que al fin y al cabo termina derivando hacia tres caminos de tierra.

El cierre de la YPF que funciona en el lugar también podría traer problemas a la cooperativa eléctrica La Agraria, que tiene en ese sitio uno de sus mayores aportantes.

Por lo tanto, a la hora de analizar las consecuencias del consabido desarrollo o progreso para muchos “imparable”, es menester tener en cuenta los efectos colaterales, ya que detrás de esos proyectos de escritorio, generalmente hay gente de carne y hueso que sufre las consecuencias.

 

 

 

 

 

 

 

 

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