Junín. miércoles 20 de septiembre de 2017
Semanario de Junín » Opinión » 4 ago 2017

COLUMNA DE EDUCACION

Educar para Liberar: el conocimiento te hace sentir más libre

Y esto, más que en palabras, se vivencia en la práctica permanente de la construcción social y la lucha por establecer una sociedad justa y digna, en la que la palabra “mercado” deje de ser la razón del desarrollo; y por el contrario, se fomente la práctica de la solidaridad, la cooperación y el amor.


Por:
Miguel Mancuso

“Tan detestable es un pueblo que subyuga a otro pueblo, como aquel que es esclavo de sí mismo” J.Martí

Siguiendo el pensamiento de Martí, podemos decir que aquella Educación que no libera, esclaviza.

La educación es un acto ineludible de amor, y en ese acto estamos involucrados los estudiantes, la familia y los educadores.

El estado no se escapa y no puede eludir este mandato social.

Concebida así, la educación es un proceso integral, dentro del cual, el amor es la levadura que le permitirá crecer sin complejos a nuestros alumnos.

Aquí, el amor es la clave o la llave que permite abrir las puertas, no sólo del conocimiento y del saber, sino también de la liberación mental y espiritual para construir la justicia económica y social indispensable para mancomunar una Sociedad Completa.

La educación, se ha dicho y se ha escrito, es un arma; pero debe acotarse que en manos de mediocres y de arribistas casuales, es un arma peligrosa. 
Por ello, es preferible reafirmar como lo señalaran insignes educadores que la educación es un instrumento.

Y un instrumento nos recuerda una pala o una hoz, un pico o un rastrillo, un martillo o un serrucho, una llave francesa o una inglesa; una guitarra, un piano, un Altar o un Cáliz; o si quisiéramos, una lira, que es instrumento de los Ángeles.

Un instrumento se utiliza para construir, para crear o para recrear.

La Educación es construcción y la construcción es eufórica, es decir, es alegre, dichosa, propositiva, creativa, entusiasta, proactiva, amable y amorosa.

La Educación es un Poder, y el poder concebido y aplicado con justicia social y moral, es la esencia que debe alimentar a los educadores.

No existe Educación neutral, por ello no hay ni Escuelas ni aulas, ni educadores ni estudiantes neutrales.

Lo anterior nos indica que tampoco los docentes pueden serlo, y estas aseveraciones nos conducen a reafirmar que la Pedagogía debe tomar partido, y hacerlo a favor de aquellas propuestas que la humanicen y la propongan como una guía para la formación de ciudadanos constructores de espacios democráticos y libres en permanente perfección.

En esta concepción, el pedagogo es un poeta y un guerrero: un poeta porque crea y recrea, es decir, porque su trabajo y su entrega dignifican al hombre.

Y un guerrero, porque lucha con valentía para que las utopías se transformen en realidades palpables; visibles y socializables: es un Guerrero – Poeta…
Ese Educador es un experto en su arduo recorrido por el DESIERTO.

Y sólo libera a sus alumnos aquel docente que ya fue liberado y por lo tanto es libre: libre para crear y construir con su ejemplo y su conocimiento; libre para luchar por la justicia y no conformarse con dar la limosna al desvalido.

Ese educador deberá forjarse y poseer algunas características:

1) Sensible ante las desigualdades
2) Enamorado de la Justicia Social
3) Amable con la Humanidad y con el Planeta
4) Disponible como un médico, un bombero o un fontanero
5) Valeroso
6) Honesto hasta decir basta
7) Humilde
8) Solidario
9) Definido
10) Vocero de los que no tienen voz
11) Atento
12) Soñador
13) Estudioso
14) Creativo
15) Asertivo y proactivo
16) Pedagogo
17) Generoso
18) Justo y equitativo
19) Pensador
20) Inconforme consigo mismo
21) Crítico
22) Andariego
23) Inclaudicable
24) Denunciante, y
25) Anunciante.

Esta caracterización no obedece a ningún orden específico.
La propongo de la misma manera que se me inspiró, y probablemente reforzada por la praxis pedagógica que desarrollé durante 25 años de Amistad Pedagógica con mis alumnos.

Esa amistad me enseñó a no decirle jamás a quien aprende “alumno”-todos tienen un nombre- ya que esto es de un sistema educativo vertical y enciclopédico…uno bancario que considera al alumno un ente pasivo: una tabula rassa.

Para construir una sociedad mejor, es decir, justa, propongo una educación que invierta el axioma tradicional del docente como Rey Filósofo y del alumno como Arcilla Maleable.

Así, el alumno será el Estudiante Filósofo y el Docente será el Molde Maleable. 
Aquel esquema rígido, hecho de yeso pedagógico, ese que sólo produce momias rígidas de pensamiento, será abolido y desterrado.

Este es el eje espiral a través del cual gira, desde la base hasta la cima, la consecución de una Patria dignamente pacífica y educadora; capaz de ofrecerle a la Humanidad Seres Humanos honrados, trabajadores, optimistas, pacíficos, justos, solidarios y eufóricos.

¿Lo pensamos?

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