martes 01 de diciembre de 2020

LOCALES | 21 nov 2020

Editorial

La vacuna o la barbarie

De un lado de la vereda se ubican quienes repiten inconsistencias y muestran claramente un malsano egoísmo.


Las últimas informaciones dan cuenta de la efectividad que vienen demostrando algunas vacunas que se ensayan en nuestro país y el mundo contra el contagio del Covid-19 y con ello aportan un poco, solo un poco, de la esperanza necesaria para seguir transitando la pandemia.

La posibilidad de vacunar en breve y de forma masiva (pero sin obligatoriedad) permitiría volver a la tan anhelada “normalidad”.

La posibilidad de retornar hacia un mundo mejor quedará seguramente en los anales de la utopía, pero sin duda que los resabios que dejará este tipo de coronavirus permitirán analizar el caos en el que vive la humanidad.

Resulta inconcebible que en medio de la invasión de tecnología disponible, se siga debatiendo acerca de los beneficios que las vacunas han demostrado a lo largo de los años, frente a puntuales situaciones en las que se demostraron errores.

La pandemia y las medidas tomadas por los gobiernos para enfrentarla han mostrado también que de un lado de la vereda se ubican quienes repiten inconsistencias y muestran claramente un malsano egoísmo.

Lo ocurrido en nuestro país a través de la presión ejercida por la oposición y grupos de presión siempre poderosos para romper la cuarentena y terminar generando más contagios y más muertes está emparentado con la barbarie.

Tal vez por eso el filósofo francés Voltaire sostenía que “la civilización no suprimió la barbarie; la perfeccionó e hizo más cruel y bárbara”.

Quienes buscaban argumentos con la “cuarentena más larga del mundo”, seguramente no agregan los días que hoy suma Europa al confinamiento, mientras ciudades de Italia por estas horas ya están colapsando y los enfermos son atendidos en vehículos porque los centros de salud no tienen lugar para darles el cuidado necesario.

Barbarie de quienes declamaban un caos económico, pero que supieron silenciar los tarifazos, la inflación y el endeudamiento pasado. De quienes piden por la libertad y desean gobiernos autoritarios.

Incredulidad cuando a la hora de elegir entre “la bolsa y la vida”, hubo quienes eligieron la bolsa y luego lloraron por la vida pérdida de algún familiar cercano.

Barbarie, porque (sólo) en Junín, esa “elección” generó (al día de ayer) 93 muertos, en su mayoría adultos mayores que fueron despedidos de la vida como el empresario avariento lo hace con sus trabajadores, ante la aparición inminente de una crisis económica.

Otro barbarismo incomprensible es que se insista con la presencialidad de las clases, cuando aún hay gran cantidad de contagios, no hay inmunidad para niños y niñas y desde hace casi ocho meses se lleva adelante una tarea virtual, por lo cual faltan pocos días para que concluya el ciclo lectivo.

Por suerte, entonces, la vacuna llegará para salvar a muchos no sólo de la muerte y del contagio, sino del peligro que representan los bárbaros, imbuidos de la pobreza en valores y que en su embestida por la economía libre no les preocupa causar daños a los más desprotegidos, defendiendo la teoría darwiniana de la supervivencia del más fuerte, desconociendo que la evolución del hombre ha tomado el camino del “ser” humano, como forma de dejar de lado el salvajismo que todavía siguen pregonando.

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