sábado 30 de agosto de 2025

LOCALES | 27 abr. 2021

Situación local

En algunas escuelas presionan a los estudiantes que faltan a clase

Como parte del contrasentido de esta anormal presencialidad, exigen certificados médicos que en medio esta pandemia son difíciles y riesgosos de conseguir. Hay una normativa provincial que permite exceptuarse de asistir y por ello recibir clases virtuales.


TAGS: ESCUELAS, ALUMNOS

Con la clase política dirimiendo su propia disputa, la educación se transforma en un lugar cada vez más contradictorio y que hace dudar acerca de si se enseña para la vida o para la muerte, sin olvidar que para la mayoría, sólo se instruye para el trabajo.

“Los que faltaron si es por enfermedad deberán acercar un certificado a la escuela para justificar la falta. Recuerden que este año es presencial. Muchas gracias”, dice el lacónico mensaje de una “seño” de primaria de un colegio público de Junín, como si se tratara de lo más normal de lo normal, que en el pago chico ya hayan muerto casi 240 vecinos por una peste de la que se conoce poco.

Y en un pequeño cartelito fotocopiado de dos renglones, se resumen un montón de contradicciones propias de una escuela que venía en decadencia por su falta de flexibilidad ante los cambios tecnológicos y sociales y de la que ahora tratan de repartirse sus despojos los inmorales que nunca la valoraron.

Que haya padres y madres que han enviado a sus hijos con fiebre o vómitos al colegio para que terminaran contagiando al resto de sus compañeros ha sido tan naturalizado en el tiempo, que terminamos aceptándolo como tantas cosas “normales” que nos propone la enseñanza, tratando de convencernos de que “la letra con sangre entra” para beneficio de dirigentes que no saben leer y han alcanzado subir a la cúspide usando de peldaños las cabezas de los que estaban más abajo.

El contrasentido que significa para un padre o madre tener que firmar una declaración jurada acerca del estado de salud de su hijo o hija antes de enviarlo al colegio y al mismo tiempo tener que presentar un certificado médico si es que falta, con los lugares de atención sanitaria cerrados a lo que no sea Covid resulta una presión insostenible, en medio de una segunda ola de coronavirus que no da respiro desde hace 13 meses.

Todo eso para satisfacer normativas de directivos virtuales que trabajan desde su casa y los egos insuflados de dirigentes que mandan a sus hijos a la educación privada y cuando les ha tocado gobernar, sólo dieron migajas a lo público a sabiendas de que no había que “caer” ahí.

Así y todo ha quedado un poco de sensibilidad a la hora de proteger a los estudiantes que tengan alguna patología de riesgo o que convivan con personas declaradas en riesgo y para ellos hay una excepción a las clases presenciales que puede gestionarse en la misma escuela y fue declarado en el plan jurisdiccional de febrero pasado.

Por lo tanto, así como quienes gustan leer la letra chica de las restricciones para saltearlas, haya también quienes puedan hacerlo para protegerse y proteger a sus hijos.

En Junín ha aumentado con creces el riesgo de contagios y es lógico que haya padres responsables que ante un síntoma menor en el estudiante o su familia, trate de evitar enviarlo al colegio para resguardar al resto, por lo que es absolutamente inadmisible que, sumado al caos generalizado que instauró está pandemia en lo informativo, sea la propia escuela la que ayude a generar todavía mayor angustia y confusión, la misma que seguramente tienen los directivos, los docentes, auxiliares y toda la comunidad educativa, que terminan siendo mera presa de intereses político partidarios.

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