domingo 25 de septiembre de 2022

LOCALES | 18 ago 2022

NOTA DE TAPA

Al filo de la inseguridad

Kioscos de drogas, armas en las calles, delincuentes con prontuario en libertad, el acoso del conurbano y Rosario… ¿Cómo se hace para mantener el orden en Junín ante las amenazas? El secretario de Seguridad del municipio, Andrés Rosa, dijo que confía en los jefes policiales, pero reconoció que desde la Justicia siguen liberando a delincuentes que deberían estar presos.


Andrés Rosa es el secretario de Seguridad del municipio y basa su tarea en el apoyo del flamante director Marcelo Loyola y la tarea de Raúl Orrico a cargo del centro de monitoreo donde confluyen las imágenes de cientos de cámaras ubicadas en forma estratégica en la ciudad y algunas localidades.

En una charla con SEMANARIO, el funcionario se refirió a la preocupación constante para evitar desbordes, como así también al crecimiento del delito a nivel provincial, la venta de droga en los barrios, las armas ilegales, el fantasma de los saqueos y los delincuentes que son liberados a pesar de su frondoso prontuario.

-A través de algunos hechos que no han alcanzado hasta ahora gran trascendencia, se advierte una mayor incidencia de conflictos referidos al consumo problemático. ¿Qué tan fácil es el acceso a las drogas y otras sustancias en Junín y cómo evalúan ustedes esa situación?

-El consumo problemático tiene dos claras aristas, el de quien consume y que debe ser abordado por Salud Pública y el tema de comercialización que nos atañe a nosotros en relación a la seguridad. Hoy ya es parte del problema el “narcomenudeo” que es lo que vemos en muchos de los barrios. Se está trabajando desde el área de Drogas Ilícitas, de hecho, el martes por la noche se realizó un allanamiento positivo que, sabemos que no alcanza, sin embargo nos pone en alerta. Hay una economía en torno a esto y de hecho el allanamiento lo hicimos en una casa muy precaria, donde había una mujer que tenía 300.000 pesos arriba de la mesa y las fuerzas policiales discutieron con parte de los familiares que se resistían y decían que esa “era la manera que tenían de subsistir”, con lo cual hay una problemática que uno la ataca, pero se requiere de otra política a nivel nacional.

-¿Alcanza con el abordaje local?

-No, no alcanza. Es la respuesta que tenemos para darles a los vecinos en lo inmediato ya que se molestan ante el tránsito incesante de personas y motos.

-¿Estos “kioscos de drogas” terminan siendo un “huevo de serpiente” para la seguridad local porque eclosionarían en más violencia?

-Exactamente, generan violencia, generan conflictos y los tenemos que atacar. La Ley de Estupefacientes en Argentina lleva 30 años sin actualizaciones y prácticamente penaliza al consumidor, entonces la fuerza policial no puede dejar de cumplir con esa ley, aunque uno desde el rol de la secretaría de Seguridad debe orientar hacia donde se quiere dirigir la persecución penal. Pero es una problemática que cada vez crece más.

-A veces vemos que la información policial da cuenta de controles callejeros en los que se secuestran algunos 4 o 5 gramos de marihuana. ¿Esa no es la búsqueda, no?

-No, nosotros como Secretaría alertamos a todas las agencias de seguridad a que trabajen el tema del “narcomenudeo” y que no sea algo exclusivamente potestad de la agencia de narcotráfico. Esto no quiere decir que no se coordine. La agencia especializada necesita de investigación, escuchas y seguimiento, mientras que la policía que está en la calle muchas veces se encuentra con un procedimiento de drogas porque paran una moto robada y encuentranestupefacientes y resulta que atrás de eso se venía investigando a una red. Por eso lo que perseguimos es coordinación entre las áreas, no es fácil llevar adelante esto entre las dependencias policiales, como no lo es trabajar con patrullas rurales, porque cada uno quiere tener los mejores resultados. Alentamos eso, pero sin que se “choquen” entre ellos. A veces por buscar una respuesta rápida se termina derrumbando un trabajo de dos o tres meses de investigación. La respuesta hay que darla porque nos lo exigen desde los barrios los mismos vecinos, pero a veces eso no es tan rápido.

-Se escucha a menudo que en el negocio del narcomenudeo “la policía está metida”

-Tal como vos decís, “se escucha”, pero en los casos que pudimos detectar o sospechar es la misma policía la que impulsa la investigación y la detención porque nadie quiere quedar manchado en estos temas. Los policías de Junín son de Junín, los jefes son de Junín, viven acá, los conocen los vecinos y van a los mismos lugares que frecuentamos todos. Por suerte y por convicción y por compromiso, hoy no tenemos esa problemática que si ocurre -y no lo puedo negar- en otros lados. La bonaerense y otras policías provinciales, lamentablemente, están atravesadas por estos temas de corrupción y encubrimiento, pero acá, doy fe que no.

-¿Te preocupa saber que quizás alguna vez en Rosario el comercio de la droga comenzó como en Junín?

-Claro que sí, me preocupa y me duele escuchar al intendente de Rosario (Pablo Javkin) pedir que le dejen designar a los jefes policiales. Además, el gobierno nacional lo abandonó porque no sé dónde están las fuerzas federales que lo deben ayudar a poner orden. Rosario se transformó en una de las ciudades más violentas del país en cantidad de homicidios. He seguido de cerca el trabajo de Marcelo Sain, ex ministro de Seguridad de Santa Fe, ¿y cuánto duró? Denunció a jefes de la policía, pero se encontró con un grado de contaminación que llegaba a jueces y fiscales y frente a eso cuesta mucho “limpiar”.

-Hablando de contaminación en seguridad, siempre valoraste con preocupación la cercanía de Junín con Rosario y también con el conurbano bonaerense. ¿Cuál es la situación actual?

-Hoy la mayor problemática es el conurbano. Lo que estamos detectando respecto al delito en la ciudad tiene que ver con esa zona, sobre todo del oeste, localidades que están a poco más de 200 kilómetros de Junín y adonde la seguridad también está “explotada”.Quizás no tiene la trascendencia de Rosario, pero el conurbano está mal. Eso no quita que en Junín haya actores locales que también actúan pasando información. Estamos viendo hechos recientes con la actuación de vehículos y delincuentes del conurbano.

-¿Hay apoyo logístico de gente de Junín para que actúen otros llegados delconurbano?

-Si, por que no son hechos “al voleo”. Vienen, cometen un determinado ilícito en un lugar previamente estudiado y después se van.

-Otro tema que parece preocupar debido a ciertas situaciones de última data, es el de las armas de fuego y el armamento que poseen los delincuentes en Junín, habida cuenta de lo que ocurre en otros distritos no tan lejanos.

-Siempre va a ser una preocupación el tema de las armas ilegales en la calle, pero hoy en Junín no es “el problema”. No intento minimizar, ni desconocer la situación, pero no estamos al nivel de lo que pasa en otras ciudades. Hay robos calificados con armas, acá a 90 kilómetros y debemos tenerlo presente. El robo calificado con armas según las estadísticas viene creciendo y es un tema que debemos monitorear.

En Junín, si tomamos en cuenta los llamados al 911, más del 50% tienen que ver con violencia de género y conflictos familiares. A eso debemos prestar atención también porque los hechos más graves en la ciudad han sido femicidios.El resto es un delito amateur, delito predatorio, arrebato.

-Hasta ahora hablamos de la tarea ordenada que se busca con las fuerzas policiales, pero en materia de seguridad no puede faltar el aporte de la Justicia. ¿Tienen ese acompañamiento?

-Hoy los reclamos de los vecinos son hacia la clase política, al municipio, al intendente y particularmente a la secretaría de Seguridad. Pasa cuando un hecho no se esclarece o no se detiene a una persona. Pero hay un sector de la justicia de Junín que no está acompañando este proceso de orden que pide el vecino. Que no te roben y que si te roban, el ladrón vaya preso. Esta semana hubo un caso (ver recuadro) de una persona con antecedentes que sale, va a un barrio de Junín, vuelve a robar y vuelve a salir. Y el vecino descarga la desesperanza en nosotros. A veces hablamos de “puerta giratoria” con los ladrones en la justicia porque entran y salen, creo que hoy ni eso, llegan y rebotan y quedan afuera de nuevo. Los delincuentes más peligrosos de la ciudad hoy están en las calles caminando libremente.

-Quiere decir que es gente con prontuario por hechos anteriores

-Tienen un montón de antecedentes, como robo, hurto, uso de armas.

-¿Y por qué no van presos?

-No losé. En el peor de los casos que le pongan un dispositivopara monitorearlos, pero no que queden libres para seguir delinquiendo. ¿Qué respuestas le damos a la gente? Tengo el teléfono que a veces me explota de mensajes con gente que me dice: “el que agarraron el otro día está otra vez en el barrio”. Hay falta de educación cívica y la gente desconoce que hay una fiscalía, un juzgado de Garantías. Ni siquiera saben dónde funciona. Por eso las quejas llegan todas acá y lo comprendo, pero hay “operadores” judiciales que pareciera que viven en otra realidad distinta a nosotros y eso nos angustia porque es una frustración para nosotros y para la policía. Hacer una investigación, pedir allanamiento, recuperar lo robado, aprehender al culpable y que a las pocas horas esté otra vez en su casa, es frustrante. Hablamos de delincuentes, no de ciudadanos de los cuales puede caber alguna sospecha. Son tipos peligrosos. Nadie se salva solo, no me gusta apuntarle a la Justicia y me incomoda hacerlo, pero está bueno que lo pongamos a debate y discutamos lo que está pasando.

-¿No hay diálogo con la Justicia?

-Hay diálogo, pero uno lo que ve es incomprensión. Tenemos que ver el momento que se está viviendo. Complejo y difícil con un país que está por estallar todos los días y debemos estar muy atentos. No se trata de meter preso a cualquiera, pero los hechos nos están diciendo que el delito está creciendo. Hay fiscales que dan respuestas pero hay otros que no a los que les parece que un funcionario político sea parte de la situación, pero somos nosotros lo que contenemos la cuestión social y estamos muy pero muy preocupados con esto.

-En la última pregunta un tema casi tabúy que apareció en torno a algunas falsas noticias que se difundieron desde esos ámbitos cuasi terroristas. ¿Analizan la posibilidad de saqueos?

-Lo hablamos y lo analizamos, nos hemos reunido con todos aquellos que nos teníamos que reunir porque hubo pedidos de mercadería en distritos como Pergamino, Sn Nicolás y San Pedro. Estamos atentos y las reuniones son para que quienes tienen inquietudes se sientan acompañados por un gobierno municipal y que haya un contacto permanente y nadie minimice ninguna acción y entendemos que no va a ser como en 2001 donde explotó una economía y no había para comer, acá hay otros componentes, como lo es la interna del propio Frente de Todos con algunos movimientos sociales. Pasó en varios lugares, acá nos cortaron la intersección de las rutas 7 y 65 por ejemplo, no alarmamos, pero estamos muy atentos con un diálogo fluido con todos los sectores.

LA “PUERTA GIRATORIA” DE LA JUSTICIA

La inseguridad es un flagelo que está en crecimiento en la provincia de Buenos Aires y desde hace décadas no se le puede poner coto a la situación por diversas razones que no es menester en este caso ponerse a analizar.

Sin embargo, lo que queda claro es que no se lleva a cabo una tarea conjunta en el Estado para poder combatirla con eficacia.

Al menos eso es lo que ocurre en Junín, un distrito en el que un delincuente con frondoso prontuario puede reincidir en el robo y a las pocas horas ser liberado por esa “puerta giratoria” de la justicia bonaerense.

El hecho se inició en el barrio Los Almendros, cuando robaron en una obra en construcción llevándose 20 metros de cable y otros materiales y herramientas. El damnificado hizo la denuncia correspondiente y debió ser calmado por el personal policial ya que se había puesto fuera de sí debido a la injusta situación.

Posteriormente y con la intervención de la UFI N° 4, personal del Gabinete Investigativo de Comisaria Primera solicitó dos allanamientos para dos viviendas ubicadas en el mismo barrio, en una el resultado fue negativo y en la otra se hallaron los cables sustraídos, procediéndose a la aprehensión del morador, un hombre mayor de edad vecino del barrio, a quien se procedió a su aprehensión tras el secuestro de los elementos.

Tras el traslado a la comisaría, el magistrado dispuso la formación de la causa por delito de “robo” y a las pocas horas esta persona estaba nuevamente en el barrio.

Lo llamativo de los hechos es que el aprehendido, Walter Ricardo Miguel, posee desde 2011 ocho causas penales, según información a la que accedió SEMANARIO y varias de ellas de gravedad, lo cual demuestra que en estas circunstancias el pobre aporte de la justicia hace presumir que la inseguridad seguirá siendo un flagelo permanente.

Tal como indicamos, en 2011 Miguel tuvo una causa por “hurto en banda”. Ya en 2012 otra por “robo calificado” en enero y una más por “robo simple y desobediencia de arresto domiciliario” en julio del mismo año. En mayo de 2013 ingresó una vivienda y se apoderó de una notebook y otros objetos de valor y en septiembre del mismo año fue detenido por “robo calificado por el uso de arma de fuego, robos reiterados en concurso real por lo cual cumplió una pena de cárcel efectiva en la Unidad 49. En el año 2016 causó daños en el Motel Los Pinos, motivo por el cual llegó a su sexta causa penal, en tanto que en noviembre de 2018 tuvo otra por “amenazas” y “daño calificado” ya que a bordo de una moto intimidó con un arma de fuego a otro hombre.

Esta fue su octava causa y la puerta giratoria de la Justicia, parece seguir bien aceitada, en desmedro de la seguridad de los ciudadanos.

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