

Por: Redacción Semanario de Junín
Esta semana se viralizaron imágenes de la laguna de Gómez, seca como hace años no estaba, por la grave sequía que atraviesa gran parte del país. A juzgar por lo visto en este último tiempo en distintos sitios del país y la región, podríamos considerarnos afortunados: Al menos para nuestras necesidades básicas, todavía tenemos agua en nuestras casas.
Aunque como la demanda no para de crecer, el municipio comenzó el año pasado una serie de obras para generar más provisión en algunos barrios, con nuevas perforaciones para que el agua no falte en los hogares de Junín.
Claro que este presente tiene sus explicaciones, además de un mayor uso (y derroche) por el calor, también por las nuevas viviendas, edificios en distintos puntos de la ciudad, construcciones de barriadas alejadas del centro, y nuevas piscinas en distintas quintas y casas de la ciudad.
Por ello, desde el Ejecutivo municipal avanzan con un cronograma de obras previsto en la ejecución de ocho nuevos pozos o tomas de agua nuevos, para aumentar el caudal a la red y permitir el normal abastecimiento a sectores donde hoy hay problemas. A fines del año pasado, desde Obras Sanitarias y luego de haber concluidos los pozos de Villa del Parque y Barrio Municipal, se avanzó con la construcción de un nuevo pozo en el barrio Camino del Resero Norte.
Junín se extendió muchísimo tanto al norte, sur, como este y oeste, con ello aumentó el consumo, pero además, y debido a las consecuencias del cambio climático y la prolongada sequía, las napas ‘bajaron’ y muchas personas ya no podían extraer más agua de sus perforaciones por lo que se impuso un mayor ritmo a estas obras necesarias para que el agua llegue adonde empezó a faltar.
En Junín se avanza con nuevos pozos de agua
DEMANDA CRECIENTE, REDES VIEJAS, AUSENCIA DE OBRAS
La escasez no es el único problema que arrastra el agua ‘potable’ en esta zona. Hay otro enemigo, y se llama arsénico, lo que podría encontrar una solución con una obra anunciada por el gobierno bonaerense y despierta expectativas al menos a futuro. Se trata de la construcción del Acueducto Noroeste, una obra que proveería a Junín y otras 20 localidades bonaerenses de agua proveniente del Río Paraná para evitar las altas concentraciones de arsénico y nitratos que llegan a las redes domiciliarias desde las napas subterráneas de la región.
Sería la primera obra de infraestructura de convenio entre la Provincia y China, y consiste en la puesta en marcha del acueducto cuyo objetivo es satisfacer la demanda de agua potable de un millón de vecinos y vecinas de 23 municipios.
El emprendimiento comprende una obra de toma sobre el Río Paraná, una planta potabilizadora en la ciudad de San Nicolás, un acueducto de una longitud de 1210,12 km, repartidos entre 906,08 km troncales y 304,04 km de derivaciones; catorce estaciones de bombeo y veinte cisternas a lo largo de su traza.
El acueducto pasará por los partidos de Bolívar, Carlos Casares, Carlos Tejedor, Daireaux, Florentino Ameghino, General Pinto, General Viamonte, General Villegas, Guaminí, Hipólito Yrigoyen, Junín, Leandro N. Alem, Lincoln, Nueve de Julio, Pehuajó, Pellegrini, Pergamino, Rivadavia, Rojas, Salliqueló, San Nicolás, Trenque Lauquen, y Tres Lomas.
Esta obra se propuso una inversión de US$ 2.530 millones y la creación de 9.300 empleos. Este proyecto surgió a partir del acuerdo celebrado entre la Argentina y China en febrero de 2023, que dio lugar al memorándum de Entendimiento en Materia de Cooperación en el Marco de la Iniciativa de la Franja Económica de la Ruta de la Seda y la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI. Claro que con los cambios políticos, quedó en medio de un gran interrogante y de este anuncio a la actual realidad hay un campo de espera.
Lo que es una realidad, es que la provisión de agua en el interior bonaerense viene de vieja data, solo que ahora y tras años de sequías históricas y prolongadas, comenzó a ser un aspecto muy sensible en distintos puntos de nuestra ciudad, la región y el país. Y no solo para los habitantes que lo padecen, sino para los gobiernos que han debido improvisar diferentes planes de contingencia para paliar la situación.
Por caso, esta semana, gran parte de Bahía Blanca se quedó sin agua. La ola de calor que desde hace una semana hace estragos en gran parte del país, con temperaturas superiores a los 30 grados, obligó a ABSA a desplegar 12 camiones cisterna para asistir con agua a domicilios particulares e instituciones en Bahía Blanca y Punta Alta. No alcanzó, y a los pocos días, tuvo que agregar 3 más para abastecer los barrios Rucci, Comahue y Estomba, cuyas cisternas requieren un volumen importante de líquido.
Argentina también exporta, entre otras cosas, agua: dentro de los barcos con cereales y leguminosas también se va parte del agua de riego que permite su explotación
BAHÍA EN CRISIS, OTROS MUNICIPIOS EN OBRAS
La principal razón por la cual el agua escasea en Bahía Blanca es la alta demanda para consumo humano, que sencillamente superó los caudales disponibles. En este distrito, la Provincia a través de la Dipac también está realizando varias obras como la renovación de cañerías antiguas y los trabajos del “Acueducto Planta Patagonia – Bosque Alto – Los Chañares” que incluye dos nuevas cisternas de almacenamiento, dos nuevas estaciones de bombeo y dos acueductos.
La crisis del agua también provocó encontronazos políticos. Los concejales de Juntos, Gonzalo Vélez y Pablo Daguerre, presentaron un proyecto vinculado a la falta de agua y le pidieron al gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, la inmediata intervención para la concreción de las obras de corto y mediano plazos oportunamente anunciadas en 2021 en la ciudad. Por su parte, el intendente Susbielles intimó por las falencias en la provisión de agua potable y la alta cantidad de bahienses que se ven damnificados, a la empresa prestataria, ABSA. “No podemos seguir tolerando la falta de este servicio público y esencial para la vida y la salud de los ciudadanos” expresó.
En Trenque Lauquen, también arrastran viejos problemas con el agua. “Trenque Lauquen tiene un sistema de captación, conducción y distribución de agua muy antiguo”, contó el intendente Miguel Fernández. El agua capturada no alcanza para abastecer la demanda local. El sistema de este distrito del oeste bonaerense fue diseñado en la década del 70 y su fuente de aprovisionamiento es la lente subterránea de agua Mari-Lauquen.
“En ese entonces la ciudad era cinco veces más chica de lo que es hoy y, obviamente, la capacidad de conducción del acueducto es limitada y además es un acueducto que, producto de tiempo y del material con el que fue hecho, tiene pérdidas permanentes”, explicó el jefe comunal.
También hay inconvenientes en Bolívar, donde actualmente se construye una nueva red troncal para la planta urbana y se realizan mejoras en otras zonas (la obra tiene un avance del 48%).
En tanto, en Leandro N. Alem se trabaja en una planta potabilizadora (80%) y en la ampliación de la red de distribución en Vedia (76%). Asimismo, en 9 de Julio está próxima a la finalización la construcción de una nueva cisterna.
Donde hay obras en marcha con trabajos para reemplazar el sistema de red es en La Dulce (Nicanor Olivera), Necochea. Vinculados a la captación, almacenamiento y transporte de agua se trabaja en Tres Arroyos. Asimismo, se realizan obras en San Antonio de Areco, Cañuelas, Tandil, Benito Juárez, Patagones, General Alvear y Tapalqué.
Es decir, los problemas con el agua vienen de vieja data y algunas de estas obras buscan atenuar los padecimientos de la población.
Bahía Blanca se quedó sin agua. En La Rioja hubo protestas por la falta de suministro
LA NIÑA Y EL CALOR
A este elevado y creciente consumo por aumento poblacional y falta de actualización de redes o construcción de nuevas obras, hay que agregarle el fenómeno extraordinario de ausencia de lluvias en toda la región. En la pampa húmeda, este fenómeno climatológico se produjo durante tres años consecutivos: 2020, 2021 y 2022.
Para encontrar una situación similar, habría que retrotraerse unos 60 años hasta encontrar una mala racha trienal de otoño-invierno similar a la presente, según datos publicados por la Sociedad Rural de Rosario.
El impacto de la sequía es brutal, porque si bien el régimen de lluvias del 2023 trajo alivio al sector del agro, produjo un descenso importante en las napas subterráneas.
Vista aérea de la laguna de Gómez, totalmente seca
En el norte de nuestro país, la situación es más dramática. En La Rioja se vivieron días de furia, con vecinos que salieron a protestar por la falta de agua. Hubo disturbios en San Blas de los Sauces, reclamos en Sanagasta que evidenciaron la crisis hídrica que afecta a la provincia y la necesidad urgente de obras que den respuestas a la población afectada ante esta emergencia medio ambiental.
En algunos puntos de la provincia, como Chepes, Chamical y Malligasta, en el último mes se implementaron medidas para paliar la escasez de agua. El gobierno realiza obras hídricas y nuevos acueductos para garantizar el suministro en medio de la sequía. En algunos casos, como en Malligasta, las perforaciones más antiguas se han agotado, obligando a la construcción de nuevos acueductos.
La situación también afecta a la agricultura, y se implementan medidas para garantizar el agua de riego a los productores. También la ciudad de La Rioja experimenta baja presión de agua debido a las altas temperaturas, y Aguas de La Rioja insta a la sociedad a cuidar el consumo para evitar cortes en el suministro.
La prolongada sequía que enfrenta la Argentina afectó especialmente la Patagonia y el río Paraná. El 2022 fue uno de los años más secos de las últimas cuatro décadas y se caracterizó por temperaturas extremas e incendios forestales. Esta situación tuvo más relevancia pública por la pérdida de exportaciones de commodities que por las víctimas de las temperaturas extremas o los montes nativos quemados.
Entre enero de 2022 y enero de 2023 los ingresos por exportación de cereales oleaginosas de Argentina disminuyeron en un 61 por ciento y, en ese sentido, vale la pena recordar que Argentina también exporta, entre otras cosas, agua: dentro de los barcos con cereales y leguminosas también se va parte del agua de riego que permite su explotación.
El agua de riego está bajo exigencia: sojización y expansión de la frontera agrícola sobre ecorregiones de monte nativo y agricultura campesina, extracción de agua subterránea y de alta montaña para minería, fracking en la Patagonia, monocultivos de árboles en el litoral.
En Junín somos privilegiados, aunque deberían encararse, además de más infraestructura acciones para el cuidado y el control del derroche
MILLONES SIN AGUA
La mayoría de las ciudades del país carecen de una planificación adecuada para adaptarse a eventos climáticos extremos y muchos habitantes carecen de agua. Según el informe de coyuntura sobre el Acceso e igualdad al Agua y al Saneamiento del Ministerio de Obras Públicas presentado en marzo de 2021, nueve millones de argentinos y argentinas (el 20 por ciento de la población) no accede al agua —potable o segura—, en las zonas urbanas y esto comprende a una de cada diez personas. En los barrios populares esas brechas se amplifican dramáticamente y en zonas rurales afecta al 37 por ciento de los habitantes.
Garantizar el derecho fundamental al agua para toda la población debe ser la prioridad. A la vez, es fundamental preservar las fuentes de este bien de las garras de quienes buscan su adueñamiento, sobreexplotación o privatización.
Quizá para la mayoría de nuestra población, que reside cerca del magnífico Río de la Plata y sobre el Acuífero Guaraní, la percepción de abundancia resulta engañosa. Argentina es un país semiárido y tratar el agua como si abundara es de una falta de solidaridad enorme con nuestros y nuestras compatriotas de zonas áridas. En las culturas andinas se sabe bien esto, por ello los conflictos por el agua destacan, especialmente en oposición a proyectos mineros.
Pero no solo allí escasea el agua, en toda la Argentina no sobra el agua. Este recurso vital, como tantas otras cosas, se reparte mal. Además está sobreexplotada, contaminada y mal repartida.
En un mundo que se perfila muy seco, el agua tendrá en los próximos años un rol protagónico, que puede adquirir ribetes profundamente conflictivos, algunos de los cuales, estamos viviéndolos en este tiempo.