miércoles 7 de enero de 2026

NACIONALES | 1 ene. 2026

CRISIS EN LA INDUSTRIA

Leche cortada

La actividad láctea está entre las más impactadas por la caída del consumo y la pérdida de poder adquisitivo. Reclaman ayuda para las pymes.


Por: Redacción Semanario de Junín

El sector de los lácteos llega a esta instancia del año en el pelotón de los nichos de negocios que más se han visto golpeados por la crisis económica. La merma que evidencia el consumo, combinado con el alza en los costos operativos y las dificultades para hacerse con financiamiento fresco, complicaron fuerte la supervivencia de las empresas de ese segmento.

En noviembre, dimos cuenta en las páginas de SEMANARIO, que la Justicia decretó la quiebra de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), láctea que elaboraba los yogures, flanes y postres de la marca SanCor, con las etiquetas Shimy, Sancorito, Sublime, Flanes Caseros SanCor, Vida, Yogs y Primeros Sabores.

La principal planta operaba en Arenaza (Lincoln), localidad de apenas 1300 habitantes, situada a 35 kilómetros de la ciudad cabecera, donde empleaba a 180 personas mientras que otras 200 trabajaban en la fábrica y el centro de distribución que la firma mantenía en Córdoba.

La decisión del juez Federico Güerri, titular del Juzgado Comercial 29, dispuso la liquidación final de la compañía y el cierre definitivo de sus instalaciones. Su red logística abarcaba 165 distribuidores y permitía el abastecimiento semanal de 70.000 comercios en todo el país.

ARSA había sido vendida por Sancor a Vicentin en 2016, por unos 100 millones de dólares. La disolución de la empresa se activó tras el fracaso del concurso preventivo abierto en abril de 2024. Aunque se mencionaron posibles interesados en el salvataje —entre ellos, Inverlat (dueño de Havanna), Werthein y CarVal—, ninguno presentó una oferta formal. Durante los últimos meses, ARSA acumuló múltiples incumplimientos.

Ahora era gerenciada por los empresarios venezolanos Manuel y Alfredo Fernández, que manejan La Suipachense - que también atraviesa una crisis - mediante Maralac S.A.

El golpe final llegó en mayo, cuando la compañía anunció que detendría sus operaciones de forma transitoria para reorganizarse. Sin embargo, la reactivación nunca ocurrió.

Durante todo este tiempo se sucedieron pagos de salarios parciales, salteados, en cuotas y demorados. También se suman tres años y medio sin aportes a la obra social.

LA SUIPACHENSE

La Suipachense, una histórica empresa láctea de Suipacha cerró definitivamente y fue declarada en quiebra en noviembre de 2025 tras el fracaso de su concurso preventivo, dejando a 140 trabajadores sin empleo y finalizando una marca emblemática con más de 70 años de historia, afectada por deudas millonarias, falta de pagos y problemas financieros crónicos bajo la gestión del grupo Maralac. 

La empresa enfrentaba deudas con proveedores, salarios impagos desde julio de 2025, y una producción que se redujo drásticamente de 250.000 a 40.000 litros diarios de leche.

Incumplió un acuerdo preventivo, carecía de ingresos y registró un récord de cheques rechazados, lo que llevó a la apertura directa de la quiebra. Su cierre significó un golpe económico y social profundo para Suipacha, afectando a las familias de los trabajadores y a la economía regional.

Las firmas de la región no fueron las únicas empresas del sector afectadas. En ese listado también aparecen desde Lácteos Verónica hasta SanCor, y otras compañías del rubro lechero que dieron muestras a lo largo de 2025 de enormes dificultades para hacer pie en el modelo económico que propone La Libertad Avanza (LLA).

En los últimos días, se sumó Luz Azul, que, a través de su titular, Gabriela Benac, reconoció caídas en las ventas, esfuerzos para absorber a sus franquicias y entrega de mercadería al personal.

"La situación de la industria láctea es compleja, hay una sobreproducción de leche en el mundo y particularmente en Argentina donde hay un sobrestock y mucha cantidad de quesos. Por una cuestión de oferta, los precios se mantienen estables", declaró la ejecutiva.

"Estamos absorbiendo cada vez más locales franquiciados para no perder presencia en el mercado y que no cierren los locales", agregó.

Por estos días, Luz Azul cuenta con una red de 70 puntos comerciales de los cuales alrededor de 57 corresponden, precisamente, a franquicias de la marca.

"Los franquiciados primero manifiestan que no pueden pagar la mercadería y cuando vemos que se endeudan les hablamos para comprarles el local y que al menos recuperen la inversión inicial" afirmó.

La Justicia decretó la quiebra de ARSA y casi 1.200 empleados quedaron sin trabajo

Benac remarcó que, dado el contexto actual, el público consumidor busca precios y que a las lácteas solo les queda no aumentar los valores para de alguna forma evitar una mayor caída en las ventas. Claro que eso ocurre a cambio de perder rentabilidad comercial, aclaró.

"Con el queso cremoso estamos perdiendo entre un 5 y un 6 por ciento. Hace tres meses lo habíamos aumentado, pero lo tuvimos que bajar un 20 por ciento porque hay ofertas en todos lados y necesitamos mantener lo que tenemos", explicó, en declaraciones radiales.

La directiva de Luz Azul reconoció que "chatea" de forma frecuente con el presidente Javier Milei, aunque aclarando que "él contesta, pero siempre vuelve a hablar de la macro".

"La baja de la inflación es maravillosa, pero exige trabajar mucho sobre la eficiencia para bajar los costos. La no inflación con recesión es súper complicada. Hay un problema grave de consumo, pero parecería que no le interesa o no es su tema", criticó.

Según se indicó, desde un tiempo a esta parte, Luz Azul comenzó a entregar mercadería y otros "plus" para amortiguar de alguna forma la pérdida de poder adquisitivo que también complica a su personal.

La Suipachense, ARSA, SanCor, Verónica entre otras reconocidas marcas sufren los embates de la crisis del sector y cientos de empleados quedaron en la calle

LOS LÁCTEOS, MUY IMPACTADOS EN ESTE

2025 Aunque con matices y diferencias, lo cierto es que la merma en la comercialización, combinada con dificultades para hallar financiamiento local y externo, y el alza de los costos laborales y productivos en general, se transformó en el último clavo del cajón para varias empresas del rubro.

Las firmas lácteas llegan al cierre de 2025 con la incertidumbre de no saber si podrán mantenerse en funcionamiento en el mediano plazo. Pero con la certeza de que no hay futuro posible si el nivel de ventas no mejora en lo inmediato.

Una muestra contundente de los inconvenientes que padecen las lecheras tiene lugar en Lácteos Verónica y su presente de dificultades financieras. La firma llega a esta instancia del año con la pregunta abierta respecto de cómo será su funcionamiento a partir de 2026.

Su realidad financiera es por demás preocupante: la empresa emitió miles de cheques sin fondo a lo largo de 2025 y adeuda millones a sus proveedores.

Según datos de la base de deudores del Banco Central (BCRA), Lácteos Verónica acumula casi 3.500 cheques rechazados por carecer de fondos.

En el último año la empresa sólo cubrió 560 de esos documentos, esto es, el 16,1% de lo emitido. Siempre de acuerdo al BCRA, la compañía santafesina acumula una deuda por cheques rechazados del orden de los 12.698 millones de pesos.

Por su parte, los trabajadores volvieron a parar las tres plantas de la firma. A mediados de septiembre pasado, en medio de incumplimientos de la empresa a sus trabajadores, la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) accedió a realizar negociaciones en el ámbito de la Provincia de Santa Fe y ya no a nivel nacional. Con las tres plantas industriales en ese territorio y con demoras salariales que había empezado en abril, la empresa había perdido por completo la provisión de materia prima necesaria para su funcionamiento. Ahora reclaman un faltante de pago de 250 a 290 mil pesos por empleado, del millón que debía entregarse a mitad de mes.

Los tamberos también están complicados: La Secretaría de Agricultura informó que en noviembre el precio promedio del litro de leche fue de 475 pesos, el mismo que en los últimos dos meses

SANCOR, OTRO EMBLEMA EN CAÍDA

Por su parte, SanCor se mantiene al borde del cierre definitivo. En concurso de acreedores, la empresa debe más de $20.000 millones solo en concepto de sueldos impagos y coberturas sociales y sindicales. Y, según reconocen en torno a la unión de cooperativas, suma más de 300 pedidos de quiebra en su contra.

En esa línea, Guillermo Vales, juez a cargo del concurso de la láctea, viene de invitar a los acreedores de la compañía a presentar planes de reactivación para SanCor, en una acción que se considera inédita para ese sector comercial.

En días recientes, la directiva de la empresa presentó ante la Justicia un plan de crisis que propone, a modo de aspecto sobresaliente, el recorte de 304 puestos de trabajo como medida de base para mejorar sus cuentas.

En los últimos dos años SanCor implementó 370 despidos, aunque, más allá del tenor de la medida, la láctea no logró reducir su rojo operativo y financiero.

"Actualmente, hay un poco más de 300 pedidos de quiebra y ahora se le corrió traslado a la empresa, que debe contestar y defenderse de esos pedidos de quiebra", declaró recientemente Aldo Regali, al frente del estudio de abogados que patrocina a un gran número de empleados de SanCor.

Los tamberos, de mal en peor

La Secretaría de Agricultura informó que en noviembre el precio promedio del litro de leche que cobran los productores fue de 475 pesos, el mismo que en los últimos dos meses.

Según consignó el portal Bichos de Campo, el poder de compra de la leche se viene achicando en términos reales por el aumento de diferentes costos, entre ellos los de los granos y todos los otros que hacen a la actividad tambera, que en su mayoría están dolarizados.

La situación también se refleja cuando se mira el precio en dólares. El valor ronda los 33 centavos por litro y lleva aproximadamente un año de caída sostenida medido en moneda estadounidense. Es decir, no solo no acompaña la inflación local, sino que además retrocede frente al tipo de cambio, configurando un doble deterioro para el ingreso del tambo.

En promedio, la rentabilidad del tambo todavía se mantiene levemente en terreno positivo, pero con fuertes diferencias internas. Los establecimientos más eficientes, de mayor escala y productividad, logran sostener números apenas favorables. En cambio, muchos tambos medianos y chicos ya están operando con resultados negativos, especialmente aquellos con costos más elevados o menor eficiencia productiva.

En medio, nadie ha discutido en esta gestión un problema de fondo: que la leche se sigue entregando a las usinas sin conocer el valor que el productor va a recibir recién al mes siguiente.

El desafío central será si el negocio logra recomponer precios relativos y mejorar las condiciones de rentabilidad, tanto para el productor como para la industria, en un contexto donde el volumen ya no parece ser el principal problema.

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