jueves 1 de enero de 2026

LOCALES | 1 ene. 2026

AÑO NUEVO VIDA NUEVA

Dios debe ser juninense

08:15 |Como otros años, la lluvia se hizo presente en la madrugada del nuevo año. Miles de jóvenes en un boliche, un incendio 'intencional' cercano y un operativo de seguridad patético bajo el diluvio en Junín.


La ola de calor le dio paso al aguacero en la madrugada del año nuevo en Junín. A esa hora, un conocido local bailable de avenida Circunvalación en inmediaciones de San José Obrero estaba a pleno. Miles de jóvenes pagaron su entrada para recibir el 2026 como ya es costumbre, a puro baile hasta bien entrada la mañana.

El peregrinar comenzó poco después de las 2.00AM con cientos y cientos de chicos y chicos caminando por las banquinas rumbo al lugar, algunos en autos y otros llevados por sus padres. Poco tiempo después, Costanera Club estaba a full, colmado, y la música le dio paso a la diversión.

Hubo inquietud mientras se producía el ingreso por un incendio en un campo lindero, que puso en alerta a los propietarios del local  y también a los  bomberos, que debieron trabajar para controlarlo.

Mientras tanto ni desde el boliche, ni desde la seguridad municipal, alguno dio la voz de alerta para cortar el acceso al lugar. Los jóvenes siguieron ingresando como si nada pasara, cuando a pocos metros el incendio seguía activo. Fue la primera señal de alerta que para algunos, las prioridades son sus bolsillos y para otros, la imprevisión.

Como único aviso, el boliche emitió un comunicado culpando a la competencia del incendio. "Fue intencional, pero igual hoy se baila hasta el amanecer" expresaron. Y mientras adentro era pura diversión, a pocos metros las llamas avanzaban sin que ninguna autoridad tomara cartas en el asunto. 

Es de esperar que, si como afirmaron desde el boliche, el incendio fue intencional, se presenten ante la justicia para que se investigue quien  provocó ese supuesto accionar criminal y con qué intenciones, ya que podría haber desatado una tragedia de proporciones inimaginables. 

Por suerte (o no tanto) pocas horas después, la tormenta decidió descargar un diluvio en la ciudad y si bien extinguió por completo las llamas, también apuró el desbande y empezó otro descontrol. Chicos corriendo por las banquinas, cayéndose en medio del barro, autos doblando en u en plena ruta provincial y motos circulando por las banquinas y sobrepasando vehículos por la derecha. Todo en unos pocos cientos de metros, en plena Circunvalación.

Mientras todo eso sucedía, cómodamente instalados dentro de sus móviles, los inspectores de Seguridad Vial observaban risueños la situación. Ni ellos ni los efectivos del móvil policial apostado a pocos metros fueron capaces de descender de sus camionetas para ordenar el descontrol.

Todo lo que sucedió fue realmente lamentable. Desde la actitud de propietarios que ningunearon los riesgos, al accionar de las autoridades que se jactan del control de la ciudad.

Solo hay que ver para entender que entre lo que se cuenta en las gacetillas que llegan a los medios y lo que pasa en la calle hay una diferencia abismal, y hay actitudes que ponen en riesgo la vida de miles de jóvenes a los que  dicen cuidar.

Si bien no había alerta meteorólogica vigente, (por lo que no se puede objetar una apertura irresponsable) el control de las calles y el ordenamiento del tránsito y las personas, no existió. No se le puede llamar operativo a un acting para las fotos. La Agencia de Seguridad Vial debería cambiar el nombre, al menos para ponerse a tono con el servicio que brindan ante situaciones como estas.

Dios debe ser juninense, porque a los chicos, además de los padres que hicieron kilómetros de colas a paso de hombre en la ruta tratando de encontrar a sus hijos que salían del lugar, ni la Policía ni la Municipalidad  se encargaron de asegurarse que todo fuera un poco menos caótico de lo que fue.

Ni se inmutaron cuando desde algún auto, un padre los increpó, y  les gritó que se bajen, que se mojen, que controlen, que ordenen, que para eso estaban ahí. Pero no pasó. Apenas bajaron la ventanilla, tratando de escuchar. Se ve que estaban cómodos, viendo la vida pasar.

 

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