viernes 2 de enero de 2026

LOCALES | 2 ene. 2026

JOSE ANTONIO GAVILAN - QEPD

La muerte de un periodista

18:30 |Murió José Antonio Gavilán (77). Un trabajador, un periodista que reflejó una era. 


Por: Andrés ‘Tato’ Rissolo

La dama de negro suele entreverase en el calendario de la esperanza para marcar bien firme su presencia. Este año se ensañó con la vida de un muchacho bueno, que vino de su Mendoza natal, previo paso por la gran urbe. Allí hizo sus primeras migas con el periodismo. Quizás su mayor contacto lo haya hecho con su primo Mario Gavilán, un grande del periodismo y de las producciones periodísticas para televisión.

Siempre quiso reflejar las vivencias del hombre de a pie, en esa porfía constante por mostrar que año tras año eran distintos los protagonistas, pero las penurias eran siempre las mismas. Desde su trinchera, ese escritorio con la Olivetti siempre cargada con papel pautado para cumplimentar con la tecnología de aquel tiempo, llevó el pulso de una ciudad que con desdén poco a poco iba cayendo en el splin.

En su libreta sus anotaciones eran poco más que una taquigrafía, indescifrables plasmaba para el futuro los dichos de la reina de Sofía de Grecia, consorte de su majestad el Rey Juan Carlos de España, en su visita a San Antonio de Areco la nota que le hiciera junto al legendario Guillermo Luzuriaga Agote y el infaltable compinche Osvaldo “el flaco” D´Anunnzio.

No le faltaron figuras por reportear y algunas llegan ahora a la memoria. En esta hora tan funesta aparecen las imágenes de Robert Cox, director del “Buenos Aires Herald”, periódico en inglés que hablaba sobre la situación de nuestro país en la era militar, la de su colega Jesús Iglesias Rouco, del diario La Prensa, la de Juan Carlos Marecco, Magdalena Ruiz Guiñazú, Antonio Carrizo, Emilio Estevanovich, Orlando Marconi, Guillermo Brizuela Méndez, Guillermo Patricio Kelly, Leopoldo  Galtieri,  Iberico Saint Jean y otros.

Otros como Humberto Volando, el “loro” Lorenzo Miguel, ócon quien bromeando tanto casi no le quedo tiempo para la entrevista, o la corrida con el grabador a Saúl Ubaldini, quien le dio tiempo para que recuperara el aliento y así hacer la nota. Participó como reportero gráfico en el mundial 1978 en el Monumental de sus amores.

Eran otros tiempos de quienes muchos hablan pero que nunca estuvieron. De corridas por las calles, apuros en la redacción hasta la llamada urgente a la oficina del director. “Prepárense, la Junta Militar ordenó el despliegue de tropas para el sur por el problema del Beagle. Vayan a sus casas y tengan todo listo, cuando salgan las tropas de Junín salimos”. Era la voz de Alberto Marresse, director del periódico y periodista adelantado en las técnicas de comunicación que hoy recién se usan. La intervención del S.S. Juan Pablo II obró por la paz.

Pero la terrible mueca de la muerte los volvió a convocar esta vez contra el Imperio Británico por el reclamo de Malvinas, y ahí si JOSÉ ANTONIO GAVILÁN Y CELSO ALEJANDRO RISSOLO fueron reconocidos como los únicos REPORTERO DE GUERRA de la provincia de Buenos Aires. La gesta de cubrir la actividad de los muchachos de Junín y la zona en el teatro de operaciones Sur, movilizó a toda editorial SEMANARIO y sus corresponsales, quienes juntaron cartas y ropas para entregar a los afectivos desplazados a la zona austral.

En dos oportunidades se desplazaron a Puerto San Julián y se les escapó la posibilidad del cruce a Malvinas, pretendieron dormir en la caja o la cabina del camión sin calefacción. El rigor del frío les dio la lección, pero aun así la comunicación epistolar y la periodística se cumplió.

Después vinieron otros tiempos. La llegada de la democracia, las visitas de Alfonsín, Duhalde, Menem y “ramal que para ramal que cierra”. Y la reunión de todos los intendentes de la zona en la oficina del presidente de Ferrocarriles Argentinos cuando dijo “yo no sé nada de trenes sólo vengo a cerrarlo”. Después la privatización.

Cuando las hojas del calendario cayeron impunes, solivió su trabajo en la ciudad que lo conocía como un trabajador, un periodista. Ya descreía de ciertas cosas y como cosa juzgada, aceptó la jubilación de la cual tenía el firme propósito de disfrutar. Y así lo hizo hasta que hace un mes atrás, por esas malas cosas que tiene el destino, el encuentro fue aciago. “Estoy mal y no sé si tengo cura”, dijo.

“Yo sé que en alguna estrella te vas a juntar con el flaco D´anunzio, el negro Rivero, Don Guillermo el dire y los otros…”. Mentira. Los consuelos engañan.

Murió JOSÉ ANTONIO GAVILÁN (77). Un trabajador, un periodista que reflejó una era. 

 

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