Este domingo a la tarde se sabrá cuál es la primera consecuencia económica de la caída del narco dictador Nicolás Maduro. Venezuela no es un país más para el continente americano ni para el mundo. Se trata del país con las mayores reservas petroleras del planeta. Y desde esa perspectiva también hay que analizar la histórica decisión tomada por el gobierno de Donald Trump de destituirlo mediante intervención militar.
Las reservas petroleras de Venezuela suman 303.000 millones de barriles, superando a potencias como Arabia Saudita, Irán o Kuwait. Estados Unidos se encuentra recién en el puesto once en ese ranking. Por lo tanto, más allá de las consideraciones políticas o ideológicas, es imprescindible analizar el significado de lo sucedido en la madrugada del sábado a partir del impacto económico.
Hoy a las 20 horas se conocerán los primeros efectos sobre el precio del petróleo. La especulación razonable es que se producirá una caída significativa, ya que se espera una mayor oferta desde Venezuela en el futuro. Esto, claro, no sucederá de la noche a la mañana ya que la desinversión en este país lleva muchos años.
El barril de crudo WTI de referencia en EEUU, ya venía cotizando por debajo de los USD 60 y es probable que la tendencia bajista se mantenga. En ese escenario, habrá que seguir de cerca el impacto sobre la producción de Vaca Muerta y las futuras inversiones
La balanza energética de Argentina se volvió fuertemente superavitaria y es un factor clave para la generación de dólares en los próximos años. Hasta noviembre el saldo fue de casi USD 7.000 millones, un 45% más que el año anterior.
Pero un precio del barril de petróleo por debajo de USD 60 el barril de manera permanente tendría consecuencias negativas para la producción de petróleo y gas no convencional.
¿Qué pasaría con este tipo de explotaciones si el barril se va, por ejemplo, se acerca a niveles de USD 50? Mientras se espera la apertura del mercado, las especulaciones están a la orden del día.
Menos petróleo para China, precios más bajos en EEUU
Un informe de la consultora india Incred Capital ya desde muy temprano analizaba el impacto económico de la ofensiva de Trump. “La oferta de petróleo venezolana no es hoy relevante para el mercado, pero su distribución marginalmente sí lo es. Habría menos disponibilidad para China, en pleno enfrentamiento por los aranceles, y a la vez mayor volumen para India, que venía advirtiendo por su dependencia creciente de Rusia”.
A su vez, se supone que ayudará a mantener bajo control el precio de la gasolina en Estados Unidos, dato clave por dos motivos: 2026 es un año electoral y un precio bajo favorece a los consumidores norteamericanos y puede contribuir a una mayor estabilidad de precios e impulsar a una mayor baja de tasas por parte de la FED.
Actualmente el precio de la nafta y el gasoil está entre 10 y 15% por encima de la paridad de importación. Por lo tanto, hay poco incentivo para que las petroleras exporten más; es mejor negocio vender en el mercado interno. Por lo pronto, YPF no mostró mayor interés en trasladarle al público esa caída del precio internacional. Al contrario, siguió ajustando al alza los valores en dólares de los combustibles.

Vaca Muerta y las exportaciones argentinas
El futuro del barril de petróleo es clave para medir el impacto sobre Vaca Muerta y el potencial exportador de la Argentina. Pero también existen otras consideraciones que van más allá de la energía.
Javier Milei, por lo pronto, aprovechó una oportunidad inmejorable para seguir estrechando la alianza con Estados Unidos. Fue uno de los primeros presidentes en salir a respaldar a Trump. Era difícil esperar otra cosa después de la excepcional ayuda del Tesoro norteamericano, que le puso el pecho a la corrida cambiaria que atravesó el mercado local en la previa electoral.
Si se da una transición ordenada en Venezuela, esto será de gran ayuda para que Latinoamérica sea vista como una región más confiable para los inversores. En Wall Street lo llaman “estar en el vecindario correcto”. Los activos argentinos, y en especial los bonos, podrían favorecerse de este efecto.
Es esperable que los activos venezolanos vuelen en lunes, incluyendo los bonos defaulteados emitidos tanto por el país como por PDVSA, la principal petrolera estatal. La expectativa es que se vaya a un proceso de reestructuración después de muchos años de deuda impaga.
Para Argentina se viene una semana muy relevante por el pago de USD 4.200 millones que el Gobierno deberá enfrentar el viernes. No hay dudas sobre la voluntad de pago, pero resta aún definir de dónde saldrán los dólares. Lo más probable es que lo que falta juntar lo aporten bancos internacionales, tal como prometió en su momento Luis “Toto” Caputo. El ministro de Economía habló de ofertas por USD 7.000 millones, pero harían falta en realidad unos USD 2.000 millones para completar el pago.
Si parte de que lo que recibirán los inversores será reinvertido, con lo cual crecen las chances de una caída del riesgo país por debajo de los 500 puntos básicos. Fue un objetivo no cumplido en 2025, pero hay chances inmejorables de que se cumpla este año.
Una reacción positiva de los mercados tras lo sucedido en Venezuela ayudaría a ese objetivo.