Por: Redacción Semanario
El campo de nuestra zona despidió el 2025 con problemas sin solución y con viejas promesas y miserias que desnudaron (una vez más) la falta de infraestructura histórica que sufre el sector, pese al multimillonario aporte realizado en los últimos años a través de los impuestos.
Ignacio Kovarsky, productor ganadero de Trenque Lauquen y presidente de Carbap, en diálogo con Infocampo y al trazar el balance de un año que combinó altos rendimientos a nivel nacional con una crisis profunda y localizada en el corazón bonaerense resumió que el drama sigue: “Esto no terminó. Hay productores que hoy siguen con el agua igual que hace meses”, resumió.
Las inundaciones no solo dejaron pérdidas económicas directas. También provocaron un desgaste emocional y social difícil de cuantificar.
En partidos como 9 de Julio, Carlos Casares y Bragado, las lluvias acumuladas de febrero y marzo —entre 600 y 700 milímetros— marcaron el inicio de un proceso que se agravó con napas altas, suelos saturados y una red vial rural colapsada.
Según datos del INTA Pergamino, la superficie bajo agua en algunos distritos llegó a multiplicarse por 13 en pocos meses, con partidos que alcanzaron más del 40% de su territorio anegado.
Pero incluso donde el agua no fue visible, el problema persistió. Falta de piso, imposibilidad de acceso y caminos intransitables dejaron a miles de hectáreas fuera del sistema productivo. “Para muchos productores, no poder llegar al campo es lo mismo que tenerlo inundado”, advirtieron los técnicos.
Uno de los aspectos más crudos de la crisis fue su impacto social. Durante meses, familias que viven en el campo no pudieron llevar a sus hijos a la escuela, acceder a un médico o mantener su trabajo. Según relevó el portal Bichos de Campo, hubo maestras rurales que no pudieron dar clases durante todo el año, empleados que perdieron su empleo por no poder trasladarse y pequeñas localidades prácticamente aisladas del resto del distrito.
La ganadería fue el primer sistema en sentir el impacto. Muchos productores debieron vender vientres, trasladar animales a campos vecinos o resignar parte de su rodeo. Donde el agua bajó, el problema continuó: suelos desnudos, pérdida de pasturas y aparición de salinidad.
En algunas zonas, solo se pudo sembrar el 35% del área habitual. El trigo cayó hasta un 70% respecto de un año normal y el maíz temprano apenas alcanzó el 30% de lo planificado.
Un informe de Carbap estimó en 3,8 millones las hectáreas afectadas en la provincia de Buenos Aires, dentro de una cuenca del Salado que abarca 17 millones de hectáreas. De ellas, cerca de dos millones estaban directamente inundados o anegados hacia noviembre.
“La situación es de las más graves que se recuerden. Y lo peor es que no es nueva”, advirtió la entidad, que volvió a reclamar la finalización del Plan Maestro del Río Salado como condición indispensable para evitar que la historia se repita.
El enojo de los productores fue tal que llegó a generar protestas en algunos municipios como en 9 de Julio. “Vamos a poner las cosas sobre la mesa. No jueguen con la vida de los seres humanos”, gritó el productor Pedro Marra, con bronca y desesperación, mientras golpeaba con firmeza con su puño el escritorio frente a Cristian Poggi, encargado de espacios verdes del municipio. El video del momento rápidamente se viralizó en redes sociales.

Para Kovarsky, el mayor desafío no es técnico, sino político. “Las obras hay que hacerlas, porque si no esto va a volver a pasar”, insiste. La experiencia indica que, cuando llega la sequía, las inundaciones se olvidan, los fondos se desvían y las promesas se diluyen.
La paradoja de 2025 fue que, mientras el centro bonaerense luchaba contra el agua, el agro argentino vivía uno de sus mejores años productivos tras la sequía.
Rutas destrozadas, campos inundados. El agro de la región despide el 2025 con más pesares que alegrías y casi nada para festejar
REGALO DE FIN DE AÑO
La ayuda a la región llegó casi como regalo de fin de año, cuando el Gobierno transfirió $ 1046 millones para asistir a los municipios afectados por las inundaciones.
Según detallaron desde la cartera agropecuaria, mediante la Resolución 250/2025 se efectivizó el giro de fondos a los municipios de Laprida, Roque Pérez, Carlos Tejedor, Las Flores, Carlos Casares, General Guido, Veinticinco de Mayo, Bolívar, Monte y Nueve de Julio. Los recursos se canalizan en el marco de la Ley N° 26.509, a través del Fondo Nacional para la Mitigación de Emergencias y Desastres Agropecuarios (FONEDA).
El anuncio de la asistencia total había sido realizado en el mes de noviembre por la entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, durante una reunión en 9 de Julio con intendentes y más de 400 productores afectados desde hace meses por el exceso hídrico.

En ese encuentro, la funcionaria comunicó que el Gobierno nacional destinaría $ 1900 millones a los municipios, a través de convenios con la Secretaría de Agricultura, para la compra de piedra, combustible y materiales necesarios para la reparación de caminos rurales, una de las principales demandas de las localidades afectadas.
Además, los productores consiguieron el compromiso de conformar equipos de diálogo para abordar la problemática de los caminos en otros distritos. A esto se sumará la intervención de Vialidad Nacional, que aportará maquinaria para trabajar en conjunto con la provincia, y el refuerzo de 25 efectivos del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, quienes operarán en las zonas afectadas con equipamiento propio.
Bullrich también anunció la implementación de créditos blandos a través del Banco Nación para los productores damnificados, que incluirán dos meses de gracia para postergar los pagos correspondientes a créditos vigentes.
En cuanto a las prioridades de la asistencia, se remarcó la necesidad de avanzar de manera inmediata en la recuperación y el afianzamiento de caminos, accesos e ingresos a los pueblos, con el objetivo de evitar el aislamiento de las comunidades rurales. “El objetivo primario es que no haya personas, caminos, producción ni pueblos aislados”, dijo Bullrich en noviembre.
Como si el clima no fuera suficiente, en numerosas localidades, los Concejos Deliberantes decidieron aumentar las tasas, despertando la ira de productores y vecinos
RUTAS Y CAMINOS, OTRO PROBLEMÓN
Mientas las rutas de la región están destrozadas por baches y mal mantenimiento, las ciudades reclaman y sus habitantes lo sufren.
Entre Junín y Chacabuco, pese a contar con Autovía, la falta de mantenimiento ya empieza a mostrar las ondulaciones y los baches en el pavimento, aunque hay otras trazas en peores condiciones.

Por eso, el Colegio de Ingenieros bonaerense emitió un comunicado donde denunció la grave situación y pidió la implementación urgente de un plan integral de obras públicas, tras el trágico accidente ocurrido en la Ruta Nacional 3, en el que murieron varias personas por un choque frontal entre un colectivo y un camión cerca de San Miguel del Monte. Ante ese contexto, el Colegio advirtió el deterioro generalizado de la red vial nacional.
Hace pocos días atrás, la diputada bonaerense del bloque UCR + Cambio Federal, Silvina Vaccarezza, cuestionó al Presidente Javier Milei por el estado de las rutas nacionales en el interior provincial. Según denunció, el freno de la obra pública se da en contrapartida a haber duplicado la recaudación del Impuesto a los Combustibles, destinado originalmente a la infraestructura vial.
“El Gobierno nacional duplicó en 2025 lo recaudado por el impuesto a los combustibles. Sin embargo, en vez de destinar esos recursos a obras viales, como la ley lo determina, decide utilizarlos para tapar agujeros de un programa económico inviable”, escribió la legisladora que responde a Emilio Monzó a través de sus redes sociales.
Es que son varios los sectores que alertan por el “grave deterioro de la infraestructura vial”, debido a la paralización de las obras públicas, así como el mantenimiento de las rutas nacionales por parte de la administración mileísta.
Los caminos rurales son otro de los grandes dolores de cabeza en toda la región. Mientras en Junín, que estuvo lejos de mantenerlos en buen estado, decidió privatizarlos, el malestar crece en toda la zona por el deterioro que complica una normal transitabilidad.
Desde lo económico generan pérdidas millonarias, accidentes graves y aislamiento en el sector agropecuario, obligando a productores a invertir en arreglos, o usar tractores para sacar la producción, reflejando un deterioro generalizado del transporte agroindustrial

La Federación Agraria Argentina (FAA) comunicó que adhiere a la rebelión fiscal de un grupo de productores del partido de Bolívar que decidieron no pagar tasas viales, enfurecidos por la situación en su zona. Pero más al norte, en General Villegas, la situación es aún peor y alertaron por las inundaciones que generaron los casi 400 milímetros que arreciaron al partido. Y como si este mal no fuera suficiente, en numerosas localidades los Concejos Deliberantes miran otra realidad y aumentaron sus tasas viales, despertando la ira de los vecinos.
Respecto de la carga impositiva en General Villegas destacaron que tanto la Nación, en concepto de retenciones y ganancias, como la Provincia en Ingresos Brutos e Impuesto Inmobiliario Rural, y el municipio en concepto de tasas, vuelve al partido sólo un 13% de esos recursos. “Esto hace imposible que los productores tengamos una buena infraestructura y seguir produciendo con todas estas adversidades”, explicó el presidente de la filial Villegas de la Federación Agraria.
Una buena entre tantos males, es el avance de la pavimentación de la ruta del Cereal. Esta obra estratégica clave que mejora la logística para el sector agropecuario entre los municipios de Daireaux y Trenque Lauquen, tiene obras en unos 47 km y permitirá integrar zonas productivas, reducir costos y tiempos de transporte, y fortalecer el desarrollo regional.
Además del pavimento de 16 nuevos kilómetros, se avanzó con la señalización horizontal y la señalización vertical, incluyendo la colocación de cartelería en todo el recorrido intervenido. También se instalaron barandas de defensa metálicas, reforzando las condiciones de seguridad vial.
En la localidad de Girodias, en tanto, se ejecutaron trabajos de iluminación con la colocación de 28 columnas con luminarias completas, una mejora que contribuye a una circulación más segura y ordenada.
Los trabajos, largamente esperados, fueron reactivados por decisión del gobernador Kicillof, tras una interrupción en 2024, y se ejecutan con fondos provinciales.
Con este panorama, el campo de Junín y toda la región norte y oeste bonaerense ve partir el 2025 con promesas y viejos problemas. Aunque también con otra actitud y exigencias, postura que por primera vez ajustó algunos bostezos políticos, por viejas deudas, que la región se cansó de esperar.