Por: Redacción Semanario de Junín
Mientras el gobierno nacional se queja de los impuestos y tasas municipales y provinciales, los usuarios siguen pagando peajes a pesar del estado calamitoso de la Ruta Nacional 7 particularmente en lo que sería su trayecto como ¿autopista? ¿En verdad lo es? Al menos por su estado resulta vergonzoso.
En la pasada edición, SEMANARIO se ocupó de la situación respecto al estado de la carretera y los vaivenes para su concesión que todavía están enmarcados dentro de un laberinto de pruebas, una más insólita que la otra, pero todas apuntadas al deterioro de la cosa pública y el aprovechamiento de los actores del círculo rojo que saben de negocios con los gobiernos de turno.

Más allá de mostrar algunos sectores donde queda de manifiesto el deterioro del asfalto, la situación parece ser cada vez peor ya que actualmente el concesionario local destinado al mantenimiento ni siquiera corta el pasto, dando al lugar un aspecto entre tenebroso y frustrante.
Más allá de mostrar algunos sectores donde queda de manifiesto el deterioro del asfalto, la situación parece ser cada vez peor
Las imágenes que acompañan esta nota, muestran algunos de los lugares del tramo entre la curva de Coliqueo en el partido de Chacabuco y al ingreso a la Circunvalación de la ciudad de Junín. Lo más contradictorio es que las autoridades locales hacen autobombo para destacar medidas a favor de la seguridad vial, cuando justamente no hay críticas ni reclamos por este tipo de situaciones.
LA VARIANTE CHACABUCO
Dicho sea de paso, recientemente se llevó a cabo un relevamiento de la variante Chacabuco, el sector que iba a permitir la doble mano y sortear el ingreso a la ciudad homónima desde la curva Coliqueo hasta la curva del Sol, un sector de alta siniestralidad a lo largo de las décadas y que cobró decenas de vidas.
La conclusión fue que la obra, paralizada tras la llegada de Milei al gobierno, estaba avanzada en un 75% a punto de imprimirle la capa asfáltica que la dejaría al 85%. Desde hace dos años, sufre las inclemencias y se deteriora, al tiempo que no se le exigirá a la nueva concesionaria su finalización. Un verdadero despropósito por parte de una gestión que, a pesar de tener recursos a través de los impuestos, sigue atentando contra la calidad de vida de los ciudadanos.