El Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires emitió una advertencia oficial por el crecimiento del consumo de bolsitas de nicotina, también conocidas como nicotine pouches, un producto que se presenta como alternativa “sin humo” al cigarrillo tradicional pero que, según remarcan las autoridades sanitarias, no es inocuo ni sirve para dejar de fumar.
La preocupación oficial está puesta en el alto poder adictivo de estos productos, su fácil acceso, la ausencia de controles sanitarios y el modo en que son promocionados, especialmente entre adolescentes y jóvenes, con sabores atractivos y un marketing que minimiza los riesgos.
Desde la cartera sanitaria bonaerense remarcaron que se trata de artículos que no cuentan con aprobación de la ANMAT, no están regulados como tratamientos para cesación tabáquica y pueden generar dependencia rápidamente debido a su elevada concentración de nicotina.
Qué son las bolsitas de nicotina y cómo se consumen
Las bolsitas de nicotina son pequeños sobres blancos que se colocan entre el labio superior y la encía. No contienen tabaco, pero sí nicotina sintética o extraída, además de saborizantes y otros aditivos. Al entrar en contacto con la mucosa bucal, liberan nicotina directamente al torrente sanguíneo.
Al no producir humo ni vapor, suelen ser presentadas como una opción “más limpia” o “menos dañina”. Sin embargo, especialistas advierten que la vía de administración no reduce el riesgo, sino que puede facilitar consumos prolongados y repetidos a lo largo del día.
En muchos casos, una sola bolsita puede contener niveles de nicotina equivalentes o superiores a los de un cigarrillo, lo que incrementa el potencial adictivo, especialmente en personas jóvenes o sin consumo previo de tabaco.
Distintos estudios y relevamientos advierten que el consumo de nicotina entre adolescentes no disminuyó, sino que mutó hacia nuevas presentaciones. Sabores frutales, envases atractivos y una narrativa de “menor daño” funcionan como puerta de entrada.
Especialistas en salud pública alertan que estas estrategias replican mecanismos históricos de la industria tabacalera, ahora adaptados a nuevos formatos y públicos.
La advertencia del Ministerio de Salud bonaerense busca, precisamente, anticiparse a un problema mayor, desalentar el consumo y alertar a familias, docentes y jóvenes sobre los riesgos reales de un producto que, aunque no genere humo, no está exento de consecuencias para la salud.