Por: Redacción Semanario de Junín
EDITORIAL PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA Y EDICIÓN DIGITAL Nº 497 DE SEMANARIO DE JUNÍN. SEMANA DEL 17 AL 23 DE ENERO DE 2026
Aunque se quiera tapar el sol con el dedo, salvo los que viven alrededor del centro de la ciudad y no salen de su barrio podrían defender a una gestión municipal que ha mostrado grandes carencias en el seguimiento de proyectos que promuevan la infraestructura y el mantenimiento necesarios que les permitan a los vecinos tener una calidad de vida más digna, lo cual no sería más que cumplir con la contraprestación del pago de tasas por parte de los administradores del erario, aunque se consideren los privilegiados del distrito.
Quien se anime a indicar que las veredas de Junín son parte de una ciudad accesible miente descaradamente o no sale de su casa.
Y así como señalábamos esta semana en nuestra página web la proliferación de minibasurales que se generan porque la recolección de ramas y pastos es deficiente, también el estado de las aceras resulta bochornoso para un montón de juninenses que, ya sea por discapacidad o dificultades para movilizarse producto de la edad, deben ponerse en riesgo, aunque más no sea para ir a comprar un pan a la esquina.
En el año 2023 y en otra de las tantas promesas de campaña de Pablo Petrecca en busca del voto, declamaba a través de la usina propagandística municipal que “las veredas de Junín se repararán y mejorarán para permitir circular de manera más segura, tranquila y en forma integral”.
Anunciaba por entonces que se elaboraría “una ordenanza para diagramar una política que le permita al Municipio avanzar con la reparación y construcción de veredas y rampas, en una primera etapa, de espacios públicos e instituciones y después en veredas de particulares”.
Reconocía el intendente en funciones que había que “dar soluciones a los reclamos de los vecinos, donde hay veredas en muy mal estado y que han generado problemas en otros vecinos, por eso, queremos avanzar con esta iniciativa para que las personas mayores, con discapacidad o los padres o madres que llevan un cochecito, puedan hacerlo de manera más segura y tranquila”.
Se sumaba en aquel tiempo de proclamas la por entonces secretaria de Gobierno y hoy concejal Agustina de Miguel, haciendo referencia a que “esto está regulado por una ordenanza que tiene muchísimos años de vigencia, que establece en cada frentista la responsabilidad de tener su vereda en buen estado. Obviamente la situación económica actual del país hace que afrontar la remodelación de una vereda sea casi una utopía”.
Lo declarado por los funcionarios, no hace más que dejar al desnudo el estado de cosas por las cuales deben atravesar nuestros coterráneos, en manos de un gobierno que tiene clara conciencia de los problemas que atraviesan sus representados y, sin embargo, sólo les ofrecen un “relato mendaz” que les da tiempo para seguir haciendo nada.
Para colmo de males, cuando se creía que habría algún tipo de contrapeso en el Concejo Deliberante, los libertarios que supuestamente venían a “cambiar la forma de hacer política”, rápidamente se convirtieron en “perritos falderos” del Ejecutivo, perdiendo la oportunidad de cumplir con su tarea eficazmente y representar cabalmente a sus votantes.
Cómo esperar entonces que se cumplan las promesas de un gobierno que miente desde hace una década, cuando los recién llegados empiezan a transitar el mismo camino.
