domingo 25 de enero de 2026

LOCALES | 25 ene. 2026

SEMANAGRO

El trigo llenó los camiones, ¿y los bolsillos?

07:36 |Todos destacan la gran campaña triguera luego de varios años donde la seca fue protagonista, pero en materia productiva “siempre hay un pero”.


Por: Redacción Semanario de Junín

SECCIÓN SEMANAGRO PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA Y EDICIÓN DIGITAL Nº 498 DE SEMANARIO DE JUNÍN. SEMANA DEL 23 AL 30 DE ENERO DE 2026

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires publicó el resultado de la cosecha de trigo durante la campaña 2025, que alcanzó una producción estimada de 27,8 millones de toneladas (MTn). Este número equivale a un máximo histórico a nivel nacional, sin embargo la alegría por los buenos resultados “en la cancha”, no fue igual respecto a lo que quedó en los bolsillos de los productores y/o arrendatarios.

La campaña culminó con un volumen excepcional, sostenido por un desempeño productivo generalizado y organizado durante el tramo final de la recolección.

La zona Núcleo Norte fue la que más produjo, con más de 4,2 Tn, seguida por la Núcleo Sur, con poco más de 4,1 Tn.

Un rasgo sobresaliente del ciclo fue la homogeneidad de los resultados. Todas las regiones trigueras, tanto las históricas como las de expansión, mostraron rindes por encima de sus registros habituales, sin sobresaltos ni caídas significativas durante el tramo final de la recolección.

La combinación de condiciones climáticas favorables, buen manejo y adopción tecnológica permitió sostener altos rendimientos de manera generalizada, algo poco frecuente en campañas de gran escala.

Este equilibrio productivo explica buena parte del volumen alcanzado y refuerza la competitividad del cereal.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires publicó el resultado de la cosecha de trigo durante la campaña 2025, que alcanzó una producción estimada de 27,8 millones de toneladas

Más allá del impacto en los lotes, la cosecha récord fortalece el perfil exportador del trigo argentino y consolida su rol estratégico dentro del complejo granario.

Con mayor oferta y estabilidad productiva, el cereal vuelve a posicionarse como una pieza clave en la generación de divisas y en la previsibilidad del esquema agrícola nacional.

El contexto climático fue clave para la siembra de los cultivos. Las precipitaciones registradas en otoño fueron abundantes, lo que permitió una recarga adecuada del suelo y dio lugar a una siembra invernal con niveles de humedad óptimos en gran parte de la provincia.

El desarrollo inicial, se vio condicionado por las fuertes heladas registradas entre fines de junio y comienzos de julio, ya que durante este período se observaron síntomas de daño por frío, desaceleración del crecimiento, retrasos fenológicos y amarillamiento foliar, incluso en lotes con buena implantación, lo que derivó en un aumento transitorio de la proporción de superficie en estado regular y malo para ambos cultivos.

Con la posterior ausencia de heladas de magnitud y la ocurrencia de precipitaciones por encima de los promedios históricos para la época, los cultivos lograron recuperarse, mejorar su condición general y atravesar el período crítico.

En zonas del sur cordobés la situación sanitaria acompañó a las buenas condiciones climáticas, con baja presión de plagas y controles realizados en los momentos adecuados.

En esta provincia los asesores resaltaron el uso de semilla de alta tecnología que, en combinación con las condiciones ambientales, permitió que el cultivo exprese todo su potencial productivo.

Sin embargo en este marco, se reportó una calidad panadera inferior a la habitual, asociada a los elevados rindes, situación que podría derivar en descuentos al momento de la comercialización.

La penalización por proteína y la tendencia bajista del mercado erosionaron gran parte del valor generado

SIEMPRE HAY UN PERO

Pero más allá de los festejos que se dieron tras meter la máquina a cosechar, en las pizarras los resultados no fueron tan halagüeños. Claro está que sí fueron mejores a los años anteriores que resultaron desastrosos por la continuidad de las sequías, pero las expectativas creadas auguraban un panorama que finalmente no aconteció y los precios se fueron a la baja.

Evaluando la cosecha al precio Pizarra Rosario del 31 de diciembre, el Valor Bruto de la Producción mostrando un incremento interanual de alrededor del 35%.

Este resultado se dio en un contexto de precios a la baja. La cotización del trigo sufrió una fuerte tendencia bajista desde agosto, alejándose de los 200 USD/tn que marcaba la posición a diciembre de 2025 al inicio de la campaña.

Tras tocar un piso de 161 USD/tn en noviembre —mínimo del último lustro—, la cotización reaccionó levemente al alza tras el anuncio oficial en diciembre de la reducción permanente de retenciones (del 9,5% al 7,5%).

Finalmente, el ciclo cerró en 179 USD/tn, un valor que, si bien recuperado, quedó un 10,5% por debajo de las expectativas iniciales.

Sin embargo, el volumen excepcional no fue acompañado por la calidad.

Por la zona de Junín y aledaños, y al igual a lo pasó en Entre Ríos, el nivel de proteína promedió el 9%, obligando a comercializar con penalizaciones en el pago de la liquidación del cereal por no alcanzar la base de comercialización mínima del 11%.

Este factor, sumado a los gastos de arrendamiento, comercialización y estructura, limitó la rentabilidad final.

Como resultado, y aun con rindes históricos, el margen bruto cerró con un reducido margen positivo, afectado por la doble presión de una cotización de mercado baja y los descuentos aplicados por la falta de proteína.

La producción en campo propio sí mostró resultados positivos aunque con distinta rentabilidad según la zona y relacionado directamente con los rindes.

Por estos lares, en el promedio, este tipo de manejo generó beneficios de alrededor de 182 U$S/ha.

Al incorporar el costo del arrendamiento anual, los márgenes se mantienen positivos en gran parte.

En el caso de los arrendamientos y también en promedio, arrojó un beneficio de alrededor de 85 USD/ha, lo que representa una rentabilidad aproximada del 11 al 12%.

El cierre de campaña deja un balance positivo pero ajustado. Si bien el volumen cosechado permitió cubrir costos y sostener resultados favorables en gran parte de la región, la rentabilidad final del 12% en campo arrendado evidencia un margen de error mínimo. La penalización por proteína y la tendencia bajista del mercado erosionaron gran parte del valor generado, demostrando que, en el contexto actual, alcanzar rindes récord es una condición necesaria, pero no suficiente, para garantizar márgenes positivos.

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