Con diversos actos, se recordó el crimen de José Luis Cabezas cometido el 25 de enero de 1997. Cabezas fue asesinado a tiros por sicarios contratados por el megamillonario Alfredo Yabrán, a quien un año antes el periodista le sacó su primera foto, que fue tapa de la revista Noticias.
Este domingo familiares, amigos y colegas se reunieron en diversos puntos para conmemorar un nuevo aniversario del brutal asesinato, el cual plantó bandera sobre la libertad de expresión.
El primero de los homenajes, según informó Gladys Cabezas, hermana de la víctima, se hizo a las 11 de la mañana, en el monolito ubicado frente a la Terminal de Micros de Pinamar, donde se desarrolló un acto en su memoria.
Más tarde, a las 19.00, se hizo una movilización en la cava de General Madariaga, en el kilómetro 385 de la Ruta 11, a unos cinco kilómetros hacia el interior. Ese es el lugar donde Cabezas fue hallado asesinado.
Cabezas había logrado un registro que parecía imposible: una foto de Alfredo Yabrán. El empresario, vinculado a numerosos negocios y deliberadamente "invisible", se jactaba de que "ni la SIDE" tenía una imagen suya. En febrero de 1996, Cabezas lo retrató caminando por una playa de Pinamar. La fotografía fue tapa de la revista Noticias y quebró el hermetismo que Yabrán había construido durante años.
Menos de un año después, tras cubrir una fiesta privada también en Pinamar, Cabezas fue secuestrado, torturado y asesinado. Su cuerpo apareció dentro de su auto, incendiado, en una cava de General Madariaga: estaba esposado, con dos disparos en la cabeza.

Cómo fue el crimen de Cabezas
En el verano de 1996, José Luis Cabezas trabajaba para la revista Noticias como fotógrafo y periodista investigativo. Antes de su crimen había estado detrás de la corrupción y el narcotráfico en la provincia de Buenos Aires.
Su vida cambió cuando el 3 de marzo de ese año la revista puso de tapa la primera foto de Yabrán, quien desde entonces se ocultaba de los flashes. El encargado de la foto fue Cabezas y se trató de la sentencia de su muerte.
El asesinato del reportero gráfico ocurrió recién en 1997 cuando estaba de vacaciones en Pinamar. Aquel 25 de enero de 1997 José Luis Cabezas y Gabriel Michi estaban cubriendo la fiesta de cumpleaños del empresario Oscar Andreani. Fuera, los asesinos merodeaban la zona y decidieron irse cuando fueron observados por unas vecinas. Ellas dieron avisó a los custodios de Andreani que llamaron a la comisaría de Pinamar para denunciar los movimientos sospechosos pero ningún patrullero se acercó a esa exclusiva zona de Pinamar Norte.
A las 4, Michi decidió irse porque al día siguiente era su cumpleaños y unos amigos iban a visitarlo. Casi una hora después, Cabezas dejó el festejo de Andreani y se fue en el Ford Fiesta. En minutos llegó a su casa, ubicada en Rivadavia 1256. “Ahí está. Métanle caño y tráiganmelo”, ordenó el policía Gustavo Prellezo. Braga y González lo golpearon y lo subieron al auto de Noticias.
En el Fiat Uno, conducido por Prellezo, iban también los otros dos horneros, José Luis Auge y Miguel Retana. Mientras comenzaban a asomar los primeros rayos del sol, la caravana de dos autos tomaba por la ruta 11 hacia la ciudad de Buenos Aires. A los ocho kilómetros doblaron de golpe por un camino de tierra. Es un camino interminable de cinco kilómetros. Y ahí nomás estacionaron a un costado de la cava. Prellezo introdujo el auto de Noticias dentro de la cava. Hizo colocar a Cabezas, que había conseguido sacarle una foto a Yabrán, de rodillas en tierra al lado del asiento del acompañante. Ahí sonó el primer disparo. De inmediato, el segundo. Como una muestra de la premeditación del crimen, el policía Prellezo fue hasta su auto y tomó unos bidones con combustible y le ordenó a Braga que bajara. Con su arma le ordenó a Braga que rociara el auto con el combustible. En segundos, el fuego se apoderó del auto.

El asesinato de Cabezas generó una gran movilización social y política en Argentina. Se realizaron manifestaciones y marchas en su memoria. Además, se exigieron investigaciones y sanciones para los responsables de su muerte
Finalmente, en 2000, Yabrán, dueño de OCA, se suicidó antes de ser arrestado. Sin embargo, la justicia argentina continuó investigando y procesando a otros involucrados en el asesinato, como a la banda de "Los Horneros", un grupo de delincuentes de La Plata, conformado por José Luis Auge, Héctor Retana, Sergio González y Horacio Braga.
La muerte de José Luis Cabezas es recordada cada año en Argentina como un símbolo de la lucha por la libertad de expresión y la justicia.
En 2002, la Justicia condenó a prisión perpetua a los policías responsables del asesinato y a Ríos como instigador. Sin embargo, con el paso de los años, la mayoría de los condenados accedió a beneficios, reducciones de pena y libertades condicionales, un proceso que generó fuertes críticas por parte de la familia de Cabezas y de organizaciones periodísticas.
Sus asesinos
Horacio Braga, ex policía bonaerense, recuperó la libertad en 2005 y, en enero de 2025, un sobrino de Cabezas lo encontró en un recital en Baradero: Braga le confesó, sin saber su vínculo familiar, que "fue uno de los que mató a Cabezas", un episodio que puso en evidencia el sentimiento de impunidad que persiste casi tres décadas después del crimen.
Sergio Gustavo González, había quedado en libertad en el 2005, pero volvió a prisión en el 2015 por una causa de narcotráfico
Héctor Retana falleció en prisión en 2001.
José Auge, el cuarto integrante, volvió a emerger en 2023, junto a Fernando Burlando en un spot que candidateaba a gobernador de la provincia de Buenos Aires al mediático abogado, quien había sido uno de los defensores de aquella banda en el juicio que investigó la muerte de Cabezas. Tras el escándalo, Burlando decidió bajar el video de sus redes.
Gustavo Prellezo, el ex comisario de la Policía Bonaerense y autor de los dos disparos que mataron Cabezas, está también en libertad.
Desde 2010 en adelante la Camara de Apelación y Garantías en lo Penal Sala N° 1 le otorgó diversas morigeraciones de prisión. Se recibió de abogado y se matriculó en el colegio profesional de Quilmes, aunque el rechazo de sus colegas hizo que su matrícula sea vetada. Luego consiguió que lo aceptaran en el de Capital Federal, a pesar de que se presentó una queja formal.
Silvia Belawsky, ex esposa de Prellezo, cumplió la condena por denuncia falsa.
Alberto “La Liebre” Gómez, el comisario responsable de liberar la zona para que ocurriera el crimen, fue detenido en 2020. Fue capturado por la policía en posesión de fusiles de guerra, cuchillos, municiones y miras telescópicas, todo sin permiso de portación. La causa no avanzó, y quedó libre a pesar de que es un delito no excarcelable. A pesar de su condena a reclusión perpetua, estuvo menos de 15 años en prisión.
Aníbal Luna, otro de los policías condenados por el crímen de Cabezas, rearmó su vida en General Madariaga, aunque sus movimientos levantan muchas sospechas y el propio municipio bonaerense lo declaró persona “no grata”.
Sergio Camaratta fue liberado en 2006, pero regresó a la cárcel en 2012, tras una revocación de su pena. Murió tres años después.
Gregorio Ríos, jefe de seguridad de Yabrán, obtuvo la prisión domiciliaria en 2006 y siete años después fue liberado.