Si circula por la ruta 188, lo habrá notado: El puesto móvil policial, ubicado en un contenedor, en inmediaciones del barrio San Carlos de Junín aguanta, estoico, los embates del progresivo abandono.
Pese al discurso comunal orientado a combatir el delito y a lograr una ciudad más segura, hay detalles que no acompañan las palabras. Uno es, simplemente, dotar de mejores condiciones de habitabilidad a quienes ejercen su labor de custodia de los bienes y los ciudadanos del barrio o quienes transitan por el lugar.

Desde hace ya bastante tiempo -ahora acrecentado por estos meses de verano- los yuyales van ganando lentamente el espacio que fue asignado para la instalación del puesto policial que se emplazó en inmediaciones del barrio San Carlos de Junín.
Allí trabajan a diario oficiales y suboficiales de la policía bonaerense y allí debiera la Muni al menos pasar cada tanto, con un tractor y una desmalezadora para que los uniformados apostados no sean comidos por mosquitos y alimañas y de paso, para dotar de visibilización y mejores condiciones a ese espacio de seguridad.
Sería para cumplir con la palabra empeñada. Sino, es preferible callar.