Por: Redacción Semanario de Junín
En medio de los incendios forestales que afectan a distintas zonas del país, vuelve a tomar fuerza el debate sobre el ecocidio, una figura penal que busca castigar el daño ambiental grave e irreversible provocado por acciones humanas, entre ellas los incendios iniciados de manera deliberada.
El concepto aparece asociado a un proyecto de ley que ya se encuentra en el Congreso y que fue elaborado por la senadora chubutense Edith Terenzi. La iniciativa fue presentada como “ley de formas especiales de criminalidad ambiental” y propone tipificar conductas que hoy reciben sanciones consideradas insuficientes frente al impacto que generan.
Se define ecocidio a las acciones ilegales que causan daños graves y duraderos al medio ambiente, y el concepto significa matar nuestro hogar, nuestra casa, o en palabras del papa Francisco, matar la casa común.
Su resultado es terrible porque cambia el ecosistema y los ecosistemas están de alguna manera relacionados, entonces es como el efecto mariposa, lo que pasa en Chubut va a terminar afectando lo que pasa en el océano, y va a terminar afectando lo que pase con el aumento del CO2 a nivel global.
Según el texto del proyecto, el ecocidio es definido como “daño irreversible o especialmente grave provocado sobre el ambiente en violación de las normas de presupuestos mínimos de protección ambiental y sus reglamentaciones nacionales y provinciales, de manera que comprometa los derechos de las generaciones actuales y futuras”. La definición pone el eje en el carácter permanente del perjuicio y en sus consecuencias a largo plazo.
Los incendios que se desataron en la provincia de Chubut vuelven a poner en el foco la necesidad de profundizar la legislación argentina en materia de medio ambiente
La propuesta apunta a que este tipo de delitos tenga un tratamiento penal específico, con penas acordes al nivel de destrucción que generan hechos como los incendios forestales intencionales, que arrasan con el bosque nativo y alteran ecosistemas completos.
El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, volvió a insistir en que el ecocidio sea incluido en la reforma del Código Penal que el Gobierno nacional planea impulsar en el Congreso. “Es importante dimensionar el daño real que se hace y la figura de ecocidio tiene que existir”, sostuvo el mandatario, al señalar que el origen del incendio no modifica la gravedad del daño causado.
En ese sentido, remarcó que el delito debe contemplar todos los escenarios posibles. “Sea por un problema de vecinos, un pirómano o un delirante con delirio revolucionario anarquista, lo que sea”, afirmó, al tiempo que consideró que el debate por la reforma penal abre una oportunidad concreta para avanzar con esta tipificación.

“Ahora que va a haber una modificación al Código Penal es una oportunidad”, insistió Torres, al reforzar el pedido para que la figura de ecocidio no quede por fuera de la discusión legislativa.
El impulso de esta iniciativa también se apoya en antecedentes recientes ocurridos en la provincia, como el caso registrado en 2025 en la localidad de Cholila, donde dos personas fueron encontradas iniciando un incendio por un conflicto entre vecinos y, pese a haber sido condenadas, permanecieron menos de un mes detenidas.
Desde el gobierno provincial sostienen que ese tipo de sanciones no refleja el daño ambiental provocado y que la incorporación del ecocidio permitiría establecer castigos más severos frente a la destrucción del ambiente.
Para la chubutense, “dañar el ambiente no puede ser gratis, porque un bosque que se incendia intencionalmente, un río que se contamina, un ecosistema destruido afecta a todos y sobre todo a las generaciones futuras”.
El ecocidio ya está incorporado en el Código Penal de Bélgica; hay una normativa también comparable en Francia y un proyecto de ley en Países Bajos. En América Latina ha habido proyectos de ley en México. Otro en debate actual en República Dominicana, en Brasil, Colombia y Perú. El caso de Chile incorpora una figura de grave daño ambiental que es, en el fondo, el ecocidio con un nombre diferente.