domingo 1 de febrero de 2026

LOCALES | 1 feb. 2026

EDITORIAL DE DOMINGO

¿Qué control ciudadano?

08:00 |Queda en evidencia que los funcionarios se desviven por ostentar el “control ciudadano”, pero rechazan que los ciudadanos los controlen


Por: Redacción Semanario de Junín

EDITORIAL PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA Y EDICIÓN DIGITAL NÚMERO 499 DE SEMANARIO DE JUNÍN. SEMANA DEL 31 DE ENERO AL 6 DE FEBRERO DE 2026

Desde sus orígenes, el petrequismo se ha apropiado del concepto de “Control Ciudadano” para ponerlo al servicio de su propia gobernanza, cuando en realidad debería funcionar exactamente al revés.

Los funcionarios que han pasado por el área, junto al Centro de Observación y Monitoreo (COM), se han arrogado el poder de controlar, cuando debieran ser ellos quienes rindan cuentas de sus acciones, en tanto responsables de administrar la cosa pública.

Afectos a la antipolítica promovida por Pablo Petrecca y sus adláteres, para el Ejecutivo el “control” tiene un efecto orgásmico en su esencia narcisista. Esa distorsión los lleva a dar una verdadera vuelta de campana en el desgobierno que han construido, siempre en detrimento de los vecinos.

Cada edición de SEMANARIO rescata distintos trasfondos del descontrol que atraviesa al distrito, los cuales terminan enlazándose con situaciones poco virtuosas. Van desde la simple ineptitud e impericia de quienes conducen las dependencias municipales, hasta cuestiones más complejas, donde se profundiza en la “vista gorda” frente a la corrupción, el presunto negociado con amigos y el desdén hacia barrios considerados impopulares, donde no hay ningún allegado que reclame atención.

Con un intendente interino al frente, que a diario se muestra en videos de guiones berretas, pasándolo “bomba” en fiestas, paseos, asados, aniversarios y cuanto festejo inventado le sugiera la usina de prensa —hasta el absurdo de hacer correr atletas para premiarlos con una cerveza en lugar de un trofeo—, queda expuesto el desmadre que padecemos. Todo ello es consecuencia directa de la ausencia de un verdadero “control ciudadano” que observe y evalúe la actividad de los empleados del gobierno.

Descontrol en los robos a plena luz del día; en las calles colmadas de basura; en las veredas rotas; en los accesos detonados; en la falta de presupuesto para ejecutar tareas básicas.

Descontrol en la noche, donde todos los gatos parecen pardos, ya que aún no se sabe quién provocó los incendios de fin de año junto al boliche donde había miles de jóvenes y donde la tragedia no ocurrió por mero azar. Un episodio olvidado… ¿o deliberadamente escondido?

Escondido como el carro publicitario del amigo —¿o socio?— de Petrecca, Eduardo “Condorito” Dimarco, que hurtaba energía de la plazoleta frente al anfiteatro mediante una conexión precaria y peligrosa, visible para todos, pero controlada por ninguno. Porque hay privilegios que no se tocan y alcanza con un llamado para advertir: “sacá todo, que se pudrió”.

Queda en evidencia que los funcionarios se desviven por ostentar el “control ciudadano”, pero rechazan que los ciudadanos los controlen. Por eso hacen todo lo posible para evitarlo, conscientes de que no deben “salir los trapitos al sol”.

La paradoja es evidente: cuando deben ejercer el control frente a actos ilegales simples y concretos, no lo hacen, ya sea por omisión, ineptitud o amiguismo.

Lo mismo ocurre con los motociclistas infractores que se adueñaron de las calles, de la noche y de la tranquilidad y seguridad de los vecinos que los sufren a diario.

¿De qué control puede jactarse el subsecretario del área, Mario Olmedo, a quien, pese a sus magros antecedentes, le terminaron “encajando” la responsabilidad de la Seguridad, un área de la que nadie quería hacerse cargo?

Así, el llamado “Control Ciudadano” no pasa de ser una fantasía en Junín. No se ejerce desde ningún ámbito. Y cuando el control no existe, lo único que queda es el descontrol.

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