Por: Redacción Semanario de Junín
Pasaron 29 años del atroz asesinato de José Luis Cabezas en la Cava de Pinamar, y su nombre continúa asociado al valor de informar y a una consigna que atraviesa generaciones: “No se olviden de Cabezas”.
Como cada 25 de enero, familiares, periodistas, organismos de derechos humanos y referentes políticos participaron de distintos homenajes para recordarlo, al cumplirse un nuevo aniversario de su asesinato.
El gremio de reporteros gráficos ARGRA, en un comunicado, pidió a la sociedad argentina que mantenga “el reclamo de justicia”, bajo el eterno lema “No se olviden de Cabezas”, y también hicieron extensivo el pedido de Justicia ante el caso de brutal represión que el año pasado casi termina con la vida de Pablo Grillo, baleado por Gendarmería Nacional en el Congreso.

Cabezas nació el 28 de noviembre de 1961 en Wilde, en el sur del conurbano bonaerense. Desde muy joven encontró en la fotografía una forma de narrar la realidad. A fines de los años 80 se incorporó a la revista Noticias, donde desarrolló una carrera sólida como reportero gráfico y se consolidó como una de las miradas más reconocidas del fotoperiodismo argentino.
La investigación judicial determinó a Alfredo Yabrán como autor intelectual del crimen. El 20 de mayo de 1998, cuando la policía se disponía a detenerlo, el empresario se suicidó
El verano de 1996, junto al periodista Gabriel Michi, Cabezas cubrió la temporada estival en Pinamar, un espacio donde se concentraban dirigentes políticos, empresarios y figuras del poder real de los años 90. Allí, una presencia dominaba el escenario con absoluto hermetismo: Alfredo Yabrán.
Empresario ligado al transporte, la logística y la seguridad, Yabrán había sido señalado públicamente por el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo como jefe de una estructura mafiosa con fuerte influencia en el Estado. Sin embargo, su rostro permanecía oculto. No existían imágenes públicas de él.
Cabezas logró lo que parecía imposible. El 3 de marzo de 1996, la revista Noticias publicó la primera fotografía de Yabrán, tomada en Pinamar. La imagen de portada tuvo un impacto inmediato y se convirtió en una de las fotos más emblemáticas del periodismo argentino. No fue solo una fotografía: fue la ruptura de un pacto de silencio que incomodó a los sectores más poderosos.
En 1998, el Congreso sancionó la Ley 24.876, que estableció el 25 de enero como el Día Nacional del Reportero Gráfico, en homenaje a José Luis Cabezas
El empresario, vinculado a numerosos negocios y deliberadamente "invisible", se jactaba de que "ni la SIDE" tenía una imagen suya. Hasta que Cabezas lo retrató caminando por una playa de Pinamar y esa fotografía de la revista quebró el hermetismo que había construido durante años.
Lo que nadie imaginó es que esa imagen había sido una sentencia de muerte.
Un año después, en enero de 1997, Cabezas regresó a Pinamar, esta vez acompañado por su esposa y sus hijos.

El 25 de enero, tras cubrir una fiesta organizada por el empresario Oscar Andreani, fue secuestrado por una banda encabezada por Gustavo Prellezo, con apoyo de policías bonaerenses y bajo órdenes directas del entorno de Yabrán.
Fuera, los asesinos merodeaban la zona y decidieron irse cuando fueron observados por unas vecinas. Ellas dieron aviso a los custodios de Andreani que llamaron a la comisaría de Pinamar para denunciar los movimientos sospechosos pero ningún patrullero se acercó a esa exclusiva zona de Pinamar Norte.
A las 4, Michi decidió irse porque al día siguiente era su cumpleaños y unos amigos iban a visitarlo. Casi una hora después, Cabezas dejó el festejo de Andreani y se fue en el Ford Fiesta. En minutos llegó a su casa, ubicada en Rivadavia 1256. “Ahí está. Métanle caño y tráiganmelo”, ordenó el policía Gustavo Prellezo. Braga y González lo golpearon y lo subieron al auto de Noticias.
En el Fiat Uno, conducido por Prellezo, iban José Luis Auge y Miguel Retana. Mientras comenzaban a asomar los primeros rayos del sol, la caravana de dos autos tomaba por la ruta 11 hacia la ciudad de Buenos Aires. A unos ocho kilómetros doblaron por un camino de tierra.
Y ahí nomás estacionaron a un costado de la cava. Prellezo introdujo el auto dentro de la cava. Hizo colocar a Cabezas de rodillas en tierra al lado del asiento del acompañante. Ahí sonó el primer disparo. De inmediato, el segundo. Como una muestra de la premeditación del crimen, el policía Prellezo fue hasta su auto y tomó unos bidones con combustible y le ordenó a Braga que rociara el auto con el combustible. En segundos, el fuego se apoderó del auto.
Por el asesinato de Cabezas en 2002 fueron condenados integrantes de la banda ejecutora y efectivos policiales, aunque con el paso del tiempo varios de los condenados recuperaron la libertad
El asesinato de Cabezas generó una gran movilización social y política en Argentina. Se realizaron manifestaciones y marchas en su memoria. Además, se exigieron investigaciones y sanciones para los responsables de su muerte
Rápidamente, las miradas apuntaron al poderoso empresario de OCA que, en 2000, se suicidó antes de ser arrestado. Sin embargo, la justicia argentina continuó investigando y procesando a otros involucrados en el asesinato, como a la denominada banda de "Los Horneros", un grupo de delincuentes de ese barrio de La Plata, conformado por José Luis Auge, Héctor Retana, Sergio González y Horacio Braga.
LOS ASESINOS
La investigación judicial determinó a Alfredo Yabrán como autor intelectual del crimen. El 20 de mayo de 1998, cuando la policía se disponía a detenerlo, el empresario se suicidó en su estancia de Entre Ríos.
Por el asesinato de Cabezas en 2002 fueron condenados integrantes de la banda ejecutora y efectivos policiales, aunque con el paso del tiempo varios de los condenados recuperaron la libertad, un punto que aún genera críticas y debates.
El rol de cada uno:
Horacio Braga, ex policía bonaerense, recuperó la libertad en 2005 y, en enero de 2025, un sobrino de Cabezas lo encontró en un recital en Baradero: Braga le confesó, sin saber su vínculo familiar, que "fue uno de los que mató a Cabezas", un episodio que puso en evidencia el sentimiento de impunidad que persiste casi tres décadas después del crimen.
Sergio Gustavo González, había quedado en libertad en el 2005, pero volvió a prisión en el 2015 por una causa de narcotráfico Héctor Retana falleció en prisión en 2001.
José Auge, el cuarto integrante, volvió a emerger en 2023, junto a Fernando Burlando en un spot que candidateaba a gobernador de la provincia de Buenos Aires al mediático abogado, quien había sido uno de los defensores de aquella banda en el juicio que investigó la muerte de Cabezas. Tras el escándalo, Burlando decidió bajar el video de sus redes.
Gustavo Prellezo, el ex comisario de la Policía Bonaerense y autor de los dos disparos que mataron Cabezas, está también en libertad.
Desde 2010 en adelante la Camara de Apelación y Garantías en lo Penal Sala N° 1 le otorgó diversas morigeraciones de prisión. Se recibió de abogado y se matriculó en el colegio profesional de Quilmes, aunque el rechazo de sus colegas hizo que su matrícula sea vetada. Luego consiguió que lo aceptaran en el de Capital Federal, a pesar de que se presentó una queja formal.
Silvia Belawsky, ex esposa de Prellezo, cumplió la condena por denuncia falsa.
Alberto “La Liebre” Gómez, el comisario responsable de liberar la zona para que ocurriera el crimen, fue detenido en 2020. Fue capturado por la policía en posesión de fusiles de guerra, cuchillos, municiones y miras telescópicas, todo sin permiso de portación. La causa no avanzó, y quedó libre a pesar de que es un delito no excarcelable. A pesar de su condena a reclusión perpetua, estuvo menos de 15 años en prisión.
Aníbal Luna, otro de los policías condenados por el crimen de Cabezas, rearmó su vida en General Madariaga, aunque sus movimientos levantan muchas sospechas y el propio municipio bonaerense lo declaró persona “no grata”.
Sergio Camaratta fue liberado en 2006, pero regresó a la cárcel en 2012, tras una revocación de su pena. Murió tres años después.
Gregorio Ríos, jefe de seguridad de Yabrán, obtuvo la prisión domiciliaria en 2006 y siete años después fue liberado.
Hoy, a 29 años de ese crimen, como cada año, su nombre continúa asociado al valor de informar Por eso, no nos olvidamos de Cabezas.