Después de un cierre de enero con lluvias muy escasas y temperaturas elevadas, la provincia de Buenos Aires vuelve a quedar bajo la influencia de aire cálido y húmedo que podría derivar en una nueva ola de calor, la tercera del verano en el AMBA.
Durante los últimos días se registró un breve alivio térmico gracias al ingreso de aire más fresco desde el Río de la Plata y el Atlántico, pero ese escenario ya empieza a revertirse.
Con el debilitamiento del sistema de alta presión que favorecía condiciones más templadas, el viento norte vuelve a imponerse y empuja las temperaturas nuevamente hacia valores extremos.
Suben las temperaturas en el AMBA y gran parte de Buenos Aires
El inicio de la semana estará marcado por mínimas elevadas y máximas en ascenso. En el Área Metropolitana de Buenos Aires, las temperaturas superarán los 33 °C, con picos que podrían ubicarse entre 35 y 38 °C, especialmente en zonas urbanas y del conurbano. La combinación de calor y alta humedad hará que la sensación térmica sea aún más elevada, generando jornadas pesadas desde temprano.
En el interior bonaerense, el panorama será similar, con registros por encima de los 34 °C y noches con poco descenso térmico. Si estos valores se sostienen durante varios días consecutivos, se cumplirían los criterios para declarar oficialmente una ola de calor, en un contexto que ya preocupa por el déficit de lluvias que afecta a gran parte de la región pampeana.
Inestabilidad y tormentas aisladas
Hacia mitad de semana comenzará a aumentar la inestabilidad. Si bien durante el miércoles podrían registrarse chaparrones o tormentas aisladas, se trataría de fenómenos puntuales y de corta duración, sin generar un alivio térmico significativo.
El tramo más relevante del pronóstico se concentra entre el jueves y el viernes, cuando un frente frío avanzaría sobre la franja central del país. Este sistema podría provocar tormentas más generalizadas en la provincia de Buenos Aires y marcar un cambio en la masa de aire.
Cuándo llega el alivio
De concretarse este escenario, el viernes comenzaría a sentirse un descenso marcado de la temperatura, con máximas cercanas a los 27 o 28 °C en el AMBA y condiciones más agradables en gran parte del territorio bonaerense. Para el fin de semana, el pronóstico anticipa tiempo estable, con mañanas más frescas y tardes templadas, lo que pondría fin a varios días consecutivos de calor intenso.