3 min. de lectura Juan Pablo Carreira construyó buena parte de su identidad pública desde el rechazo explícito al Estado y a sus trabajadores. En redes sociales, donde se hizo conocido bajo el seudónimo Juan Doe (@jdoedoe101101), dejó en claro en más de una oportunidad que no quería ser funcionario, que el empleo público no formaba parte de su horizonte personal ni profesional y que su lugar estaba fuera de la estructura estatal.
Sin embargo, ese posicionamiento chocó de frente con la realidad política: en febrero de 2024 fue nombrado funcionario nacional y hoy ocupa un rol central dentro del esquema comunicacional del Gobierno de Javier Milei. Desde allí, Carreira no solo pasó a integrar formalmente el Estado que cuestionaba, sino que además quedó a cargo de confrontar oficialmente al periodismo a través de redes sociales, desde una cuenta institucional creada para “desmentir” versiones difundidas por los medios.

La nueva Oficina de Respuesta Oficial funciona bajo la órbita de Manuel Adorni y tiene presencia directa en X. Su objetivo declarado es refutar noticias, señalar supuestas falsedades y exponer lo que el oficialismo considera “operaciones” mediáticas, una tarea que Carreira ya venía realizando desde su perfil personal, aunque ahora con respaldo y recursos estatales.
LA CONTRADICCIÓN LIBERTARIA EN SU MÁXIMA EXPRESIÓN
Antes de su ingreso formal al Gobierno, Carreira se desempeñaba en el sector privado y estaba vinculado al armado digital libertario. Ingeniero industrial de formación, fue parte del núcleo cercano al estratega Fernando Cerimedo y cofundó el portal La Derecha Diario, un medio alineado con el discurso libertario y dirigido por Natalia Belén Basil, pareja del consultor.
En redes sociales, su estilo nunca pasó inadvertido. Ataques directos, descalificaciones e insultos a periodistas, dirigentes opositores y analistas críticos forman parte del repertorio habitual de Juan Doe, una cuenta que supera los 200 mil seguidores y que articula con otros referentes del ecosistema libertario digital, como Daniel Parisini (Gordo Dan) y el diputado Agustín Romo, todos cercanos al círculo de Santiago Caputo.

El desembarco de Carreira en el Estado expuso una contradicción difícil de disimular. Un mensaje publicado tiempo atrás, donde afirmaba que nunca trabajaría como funcionario, fue eliminado de sus redes tras su nombramiento. En contraste, al anunciar su llegada al Gobierno celebró el paso con un tono épico y de pertenencia, agradeciendo al Presidente y asegurando haberse preparado “toda la vida” para ese rol.
Desde la cuenta oficial que ahora conduce, se replican contenidos del ecosistema libertario y se apunta de manera directa contra periodistas, en muchos casos con el mismo tono confrontativo que caracterizó su actividad previa.
Frases como “no odiamos lo suficiente a los periodistas” o acusaciones de “operadores” y “siniestros” hacia la prensa forman parte del historial discursivo del funcionario. La Oficina de Respuesta Oficial de la República Argentina fue presentada como una herramienta del Gobierno para “desmentir activamente la mentira”, exponer falsedades concretas y dejar al descubierto lo que define como “operaciones de los medios y la casta política”.
Desde el Ejecutivo sostienen que “solo informar no alcanza si la desinformación avanza sin respuesta”, y que por ese motivo se decidió crear una voz institucional dedicada a refutar versiones que consideran falsas, en un contexto en el que —afirman— la eliminación de la pauta oficial dejó al descubierto intereses políticos y económicos detrás de ciertos discursos mediáticos.
Según el planteo oficial, la iniciativa “no busca censurar ni imponer una mirada”, sino ofrecer información para que la ciudadanía pueda “distinguir hechos de operaciones y datos de relatos”. En ese marco, remarcan que “vamos a combatir la desinformación brindando más información” y subrayan que “el derecho a la libertad de expresión es sagrado para esta administración”. La Oficina, agregan, no apunta a convencer sino a exponer, bajo la premisa de que “la democracia no se fortalece cuando se tolera la mentira, sino cuando se la deja en evidencia”, con el objetivo de que “la verdad vuelva a ser información”.
El esquema que impulsa la Oficina de Respuesta Oficial replica el modelo de “rapid response” utilizado por el trumpismo en Estados Unidos, tanto en estética como en lógica comunicacional: reacción inmediata, confrontación directa y amplificación del mensaje oficial sin intermediarios.