Ese es el camino que ha recorrido Adolfo del Cueto Aramburu, quien, desde la fundación de Bulltick Capital Markets (“Bulltick”) alrededor de 1999, ha dejado una huella indeleble en la firma y en la forma de hacer finanzas en América Latina.
El impacto de del Cueto no se mide solo en el crecimiento de los activos bajo gestión en la filial asesora de inversiones de la empresa, Bulltick Wealth Management, LLC o en la expansión geográfica de Bulltick y sus subsidiarias. Se mide en la solidez de una cultura, en la audacia de un modelo de negocio y en la profundidad de las relaciones construidas a lo largo de 25 años. Es la historia de cómo una visión clara, sostenida con tenacidad y principios, puede transformar un sector.
“Cuando empezamos, muchos pensaron que nuestro modelo de independencia y enfoque en el cliente era idealista, difícil de escalar en una región como la nuestra. Hoy, 25 años después, hemos demostrado que no solo es posible, sino que es el camino más sostenible hacia el éxito”, reflexiona.
El mayor impacto de Del Cueto ha sido, sin duda, la introducción y defensa de un modelo de asesoría financiera verdaderamente independiente.
Inicialmente, alrededor de 1999, la firma intentó sin éxito crear una plataforma para que particulares en México operaran acciones en EE. UU. Tras el estallido de la “burbuja del internet”, la visión original se desvaneció, pero la oportunidad real surgió al pivotar hacia el mercado institucional. Bulltick identificó que las instituciones financieras latinoamericanas enfrentaban un proceso ineficiente para comprar ADRs, dependiendo de llamadas costosas a bancos desinteresados.
Utilizando la tecnología que había sobrevivido, Bulltick ofreció una plataforma directa y eficiente que eliminó esa fricción, sellando su éxito con su primer cliente institucional.
El éxito de la firma obligó a otros actores del mercado a reevaluar sus propias prácticas y a moverse, aunque fuera lentamente, hacia una mayor transparencia y un enfoque menos centrado en el producto. Con el paso de los años, este enfoque permitió adaptarse con agilidad a los cambios regulatorios, tecnológicos y de mercado.
La independencia no solo se tradujo en confianza, sino también en flexibilidad: la firma ha podido incorporar herramientas digitales, alianzas estratégicas y nuevos productos sin comprometer sus principios fundacionales. Esa capacidad de evolución constante, anclada en la integridad, ha sido una de las claves del crecimiento sostenido bajo el liderazgo de Del Cueto.
Impacto en la cultura corporativa: la creación de una firma de socios
El segundo gran impacto de Adolfo del Cueto se encuentra en el ADN de la cultura de Bulltick. Su decisión de implementar un modelo de propiedad compartida fue revolucionario. Al convertir a varios de sus empleados en socios, rompió con la estructura jerárquica tradicional de la industria y creó una verdadera meritocracia.
El impacto de esta decisión ha sido profundo y multifacético:
Atracción y retención de talento: Bulltick se convirtió en un imán para los profesionales más talentosos y emprendedores, que vieron en la firma la oportunidad de ser dueños de su propio éxito.
Baja rotación y continuidad: la cultura de propiedad ha generado una lealtad extraordinaria. Esto se traduce en un servicio al cliente más estable y en relaciones más profundas.
Alineación de intereses: creó una alineación entre los intereses de los empleados, la firma y los clientes, generando un círculo virtuoso de compromiso y servicio.
“Quería construir el tipo de empresa en la que a mí me hubiera gustado trabajar: un lugar donde el mérito se recompensa, las buenas ideas se escuchan y todos remamos en la misma dirección. Creo que lo hemos logrado”, comenta Del Cueto.
Esa cultura colaborativa también ha impulsado la innovación dentro de la compañía. Los equipos, empoderados para proponer y ejecutar nuevas ideas, han desarrollado estrategias personalizadas para distintos perfiles de clientes y mercados emergentes.
El ambiente interno de confianza y corresponsabilidad ha convertido a Bulltick en una organización dinámica, donde el liderazgo se comparte y las decisiones se toman pensando en el largo plazo.
Impacto en la resiliencia y la visión a largo plazo
A lo largo de 25 años, Bulltick ha enfrentado un sinnúmero de tormentas: la crisis de las puntocom, la financiera de 2008, las de deuda soberana en América Latina, y la pandemia de COVID-19. El impacto del liderazgo de Del Cueto ha sido la capacidad de la firma no solo para sobrevivir a estas tormentas, sino para salir de ellas más fuerte.
Su experiencia en situaciones complejas y su temperamento estratégico le permitieron guiar a la firma con mano firme, evitando las reacciones de pánico y manteniendo siempre la vista en el largo plazo. Mientras otros se retiraban de la región en los momentos difíciles, esta compañía reafirmaba su compromiso, ganándose una reputación de socio fiable y resiliente.
Este enfoque de largo plazo, inculcado por Del Cueto, se ha convertido en un sello distintivo de la firma. En un mundo obsesionado con los resultados trimestrales, Bulltick se atreve a pensar en décadas, a construir legados.
Esa visión estratégica también ha impulsado la diversificación de la empresa. En 2012, buscando una línea de negocio más estable, Bulltick adquirió Progress Advisors, un Registered Investment Advisor (RIA), marcando el inicio de su división de Wealth Management.
Quizás el impacto más significativo, aunque menos cuantificable, es el humano. Es el impacto en los cientos de clientes a los que Bulltick ha ayudado a alcanzar sus metas, a educar a sus hijos, a tener un retiro tranquilo y a construir un legado.
El camino recorrido por Adolfo del Cueto en estos 25 años es la prueba de que el liderazgo en finanzas no tiene por qué ser frío y distante. Puede ser un liderazgo con propósito, basado en principios y centrado en las personas. Un liderazgo cuyo impacto se mide no solo en el balance final, sino en la confianza y la lealtad construidas a lo largo de un cuarto de siglo.