Por: Redacción Semanario de Junín
La red de trenes de larga distancia y regionales perdió doce rutas clave en apenas dos años de gestión. El flujo de usuarios cayó un 37% respecto a 2023, en lo que especialistas definen como una "degradación planificada" del sistema.
El sistema ferroviario argentino atraviesa un proceso de contracción que evoca las políticas de desmantelamiento de la década de 1990.
Al cierre de 2025, el sector registró su nivel más bajo de usuarios desde 2018 (excluyendo el periodo de pandemia), como resultado de una política oficial orientada a la desregulación, el recorte de mantenimiento y la suspensión de servicios esenciales.
Según un informe del Observatorio Social del Transporte (OST), en los últimos dos años dejó de funcionar uno de cada dos servicios regionales y de larga distancia, consolidando una pérdida de pasajeros del 37,3% en comparación con 2023.
El servicio entre Junín y Retiro sufrió una contracción de viajeros del 17% aunque estuvo lejos de la caída del que padeció Retiro-Rosario, con un 27% anual
SERVICIOS ELIMINADOS
Bajo el amparo de la «Ley Bases» y la Emergencia Ferroviaria (DNU 525/24), la gestión de Trenes Argentinos —convertida en sociedad anónima— ha dado de baja doce servicios fundamentales que conectaban el interior del país. La falta de inversión en repuestos y el diferimiento del mantenimiento preventivo han sido los argumentos técnicos para justificar cierres que los expertos consideran estratégicos para la futura privatización.
Retiro – Palmira (Mendoza) y Retiro – Justo Daract (San Luis): Suspendidos en el primer semestre de 2024. Once – Pehuajó: El servicio fue recortado en noviembre de 2024 y ahora finaliza en Bragado.
Retiro – Tucumán y Retiro – Córdoba: Ambos corredores neurálgicos fueron suspendidos indefinidamente a fines de 2025 por «fallas de infraestructura».
Buenos Aires – Bahía Blanca: Se oficializó su baja definitiva.
Expreso Retiro – Rosario: Se eliminó la frecuencia especial de fines de semana. En el ámbito regional, también desaparecieron conexiones como Rosario – Cañada de Gómez, General Guido – Pinamar y el tren turístico Mercedes – Tomás Jofré, este último tras un daño estructural en un puente que el Estado decidió no reparar.
DERRUMBE EN LAS ESTADÍSTICAS DE PASAJEROS
Las cifras procesadas por la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) son elocuentes. Mientras que en 2022 el sistema transportaba a 2.200.534 personas en larga distancia, el 2025 finalizó con apenas 1.291.202 pasajeros. El segundo semestre del año pasado fue particularmente crítico, registrando el peor desempeño mensual de los últimos siete años.
Incluso los corredores de mayor demanda sufrieron el impacto del encarecimiento de boletos y la irregularidad de las frecuencias:
Constitución – Mar del Plata: Cayó un 19,5% en el último año (129.279 pasajes menos).
Retiro – Rosario: Registró una merma del 27% anual. Retiro – Junín: Sufrió una contracción del 17%.
Eduardo Toniolli, referente del OST y Doctor en Ciencia Política, advierte que el Gobierno aplica una fórmula de desinversión selectiva. “Se realizan algunas obras en el AMBA para atraer a privados, mientras se degrada y cierran los servicios del interior”, explicó. El objetivo sería reducir la base de usuarios para que el cierre definitivo de los ramales no genere resistencia social.
A este panorama se suma la intención oficial de subastar más de 300 inmuebles ferroviarios clave, incluyendo las estaciones Mitre en Tucumán y Belgrano en Santa Fe, lo que compromete la logística futura del transporte nacional. Para los especialistas, el país se encuentra ante un «segundo ferrocidio» que amenaza con desconectar definitivamente a las provincias argentinas.