El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires prohíbe el uso de celulares durante las clases en la escuela secundaria, para estudiantes y docentes, mientras que cada colegio deberá definir si se pueden utilizar los dispositivos en los recreos.
La medida indica que, tanto en establecimientos públicos como privados, los móviles sólo se utilizarán en las aulas de aprendizaje con computadoras y para actividades educativas, ante la búsqueda de mejorar el aprendizaje de los estudiantes.
Según la nueva normativa, el acceso a estos dispositivos queda restringido y cualquier actividad pedagógica digital deberá realizarse exclusivamente con equipos de la institución y bajo supervisión docente.
La regulación de uso de celulares, implementada por el Gobierno de Jorge Macri en agosto de 2024, fue el primer paso, mientras que la resolución actual establece que en los niveles inicial y primario no solo se prohíbe este artefacto, sino que además abarca a otros dispositivos digitales durante toda la jornada, incluidos los momentos de recreación, el comedor y otros espacios.
Sin embargo, las excepciones contemplan casos de discapacidad, enfermedad o necesidades específicas de apoyo. “El celular en la escuela es una máquina de distracción y no ayuda para que los chicos aprendan. Es un problema grave que tenemos y nos hacemos cargo de encontrarle una solución”, subrayó el jefe de Gobierno, Jorge Macri, y agregó: “El objetivo del aula es aprender y, como gobierno, tenemos que generar las condiciones para que los maestros vuelvan a tener la atención de los alumnos.
El celular no es una herramienta imprescindible en el aula”.
La evidencia, según los estudios realizados entre los alumnos un año después de la regulación del uso de celulares en las escuelas, mostró mejoras significativas. Siete de cada 10 alumnos de primaria y 6 de cada 10 de secundaria señalaron que prestan más atención y aprenden mejor. Más de la mitad afirmó que conversa más con sus compañeros y coincidió en que las restricciones no generan mayor aburrimiento en el aula.
A su vez, la mayoría de los docentes y de los directivos encuestados indicó que disminuyeron las interrupciones y los llamados de atención en clase y que aumentó la interacción cara a cara.
La nueva medida se basó en estudios que indican que el 94% de los estudiantes en nivel secundario lleva el celular todos los días a la escuela; además, 5 de cada 10 estudiantes manifiestan que quieren dejar de usar el celular y no pueden.
Para llevar adelante la implementación, cada institución de nivel secundario deberá elaborar su propio reglamento, definir mecanismos de guardado de dispositivos, comunicar la normativa a toda la comunidad educativa y elevarla a la supervisión.
Además se fortalece el rol del Facilitador Pedagógico Digital (FPD) como referente institucional de Protección Digital Infantil y Adolescente, con una función formativa y preventiva.