Por: Redacción Semanario de Junín
Con el regreso del agua a la laguna de Gómez, tras la prolongada sequía que la dejó como un desierto, también regresaron las clásicas actividades deportivas que históricamente le dieron vida al verano en Junín.
Pero la laguna, epicentro de las actividades deportivas para la ciudad y la región y pese a las acciones emprendidas, todavía se debe una profunda intervención. Tiene el pasto cortito, es cierto, pero espera por las buenas ideas para despegar en materia de miniturismo, que podría potenciarse con eventos deportivos, un imán que nunca falla.
Lo primero que debe hacerse es establecer un norte claro, donde la hoja de ruta no se vea modificada por miserias y egoísmos personales que pongan y saquen pruebas del calendario según los humores de cada uno, sin importar a quien perjudique ni que con ello se caiga el prestigio de algunas competencias que hace años figuran en el calendario deportivo.
La laguna es escenario natural especial para disfrutar de las actividades deportivas en el verano. Por allí pasan las pruebas de nado de aguas abiertas, ciclismo, triatlones, etc. Todas en los meses de verano. Todavía a nadie se le ocurrió que también podría serlo en invierno y sumar nuevas opciones deportivas al lugar. ¿Acaso no son populares las competencias de aguas abiertas en los helados lagos del sur? ¿Por qué no pensar en armar un calendario invernal y así potenciarla en los meses de baja temporada?
La laguna es escenario natural especial para disfrutar del agua en el verano. ¿Y a nadie se le ocurrió que también podría ser escenario deportivo en el invierno?
Náutico

Otro que regresó a la vida, tras superar la sequía histórica fue el Club Náutico Junín. El lugar reactivó sus actividades con la modernización de sus instalaciones y la renovación de su escuela de vela para niños y adultos. La institución recuperó su proyección turística y deportiva con paseos en velero, cursos de timonel y participación en el Grand Prix del Litoral.
Con el regreso del agua, se han reactivado las clases y formaciones náuticas: Escuela de Optimist: Clases para niños y niñas de 6 a 14 años que deseen iniciarse en la navegación a vela.
Clases de Laser: Entrenamiento avanzado para jóvenes y adultos.
Cursos de Conductor Náutico y Timonel: Capacitaciones con certificación oficial de la Prefectura Naval Argentina para la conducción de embarcaciones a motor y vela.
Otras disciplinas: Prácticas de kayak, esquí acuático y motonáutica.
Amílcar Rustici, presidente del club, contó que el club venía pasando por una situación muy complicada. Dos años de pandemia, un verano a medias y luego la sequía, que fueron otros dos años, pararon la actividad por completo. El club es de una sola actividad, la náutica por lo que la ausencia de agua, lo frenó por completo. Ahora, la ilusión renació.
El problema, como en tantos otros aspectos de Junín, es político: La gestión Petrecca generó la “década perdida” en materia de explotación de los recursos naturales de Junín para favorecer el deporte, pero también el turismo y miniturismo. Basta con recordar que propició el regreso del automovilismo al Eusebio Marcilla a poco de partir, para apuntalar su salida pum para arriba luego de años de ninguneo a la actividad.

La gallina de los huevos de oro
Hay una actividad que es reina en el lugar, pero habrá que esperar. Los nostálgicos aguardan que vuelva la Fiesta del Pejerrey, uno de los eventos de pesca deportiva más importantes, destacándose por sus concursos embarcados por tríos y de costa, atrayendo a cientos de pescadores de la ciudad, la región y el país.
Las tres lagunas del Partido de Junín están destinadas exclusivamente a la pesca deportiva de pejerrey y para practicarla es obligatorio contar con licencia de pesca y utilizar únicamente caña, con un cupo máximo es de 25 piezas por pescador por día. Según el Municipio, desde la recuperación del nivel de agua de las lagunas, en 2024, se sembraron aproximadamente dos millones de huevos ese año y otros dos millones durante 2025, alcanzando así un total de cuatro millones de pejerreyes sembrados en este período, con lo que se espera pronto se pueda garantizar el futuro de la pesca deportiva.
El retorno del pejerrey puede convertirse en un pilar estratégico de desarrollo para Junín, con múltiples ventajas. Claro que, para que esto ocurra se necesita un acompañamiento comprometido del estado municipal que hasta el momento no tuvo un proyecto político en ese sentido.
Con una población estable de pejerrey, Junín puede reposicionarse como destino regional para pescadores deportivos y familias. Eso implica demanda turística fuera de la temporada tradicional, diversificación del turismo —no solo pesca, sino contemplación, naturaleza, paseo ribereño, observación de aves, etc.— y un incentivo para infraestructura local: alojamientos, guías, servicios.
Junín puede convertirse en un modelo de gestión sustentable de recursos acuáticos demostrando que es posible armonizar pesca deportiva, turismo, producción y conservación de biodiversidad.
El pejerrey puede volver a integrarse al imaginario local como lo fue oportunamente con eventos, concursos, festivales como la “Fiesta del Pejerrey”, promoviendo orgullo comunitario, sensibilización ambiental, participación ciudadana.
Con regulaciones, monitoreo, educación ambiental y participación comunitaria, Junín puede convertirse en un modelo de gestión sustentable de recursos acuáticos —demostrando que es posible armonizar pesca deportiva, turismo, producción y conservación de biodiversidad.
Desde el Municipio confirmaron que la estación Hidrobiológica sembró 2 millones de huevos de pejerrey en 2024 y 450.000 más en 2025 por lo que la “vuelta del pejerrey” está más cerca y es una buena noticia que merece celebrarse, pero también exige responsabilidad y planificación.
Un detalle para nada menor es que el pejerrey alcanza los 15cm al año de vida, por lo tanto, hay que esperar para que alcance ese tamaño. Recién ahí se convierten en reproductores, y a partir de ese momento, hace falta otro año más para que llegue a los 25cm. ¿Y por qué es importante la medida? Porque por ley la pesca de pejerreyes que se permite es a partir de los 25cms, por lo que está cerca de llegar ese día.
El pejerrey no sólo tiene valor ecológico, sino que también representa una oportunidad concreta de desarrollo local: una fuente de pesca recreativa, turismo, identidad comunitaria y posible producción sustentable.
Sin embargo, esos beneficios sólo serán reales si se acompaña de políticas públicas, control ciudadano, uso responsable y un genuino compromiso ambiental. Es necesario monitorear la calidad del agua, evitar la contaminación y sobrepesca, regular la actividad pesquera, y promover la participación de la comunidad.

En definitiva: Junín tiene la posibilidad de transformar este pez emblemático en un motor de desarrollo sustentable, aprovechando sus recursos naturales con respeto y visión de futuro. Que este retorno del “peje” sea el puntapié inicial de una nueva etapa —una etapa de equilibrio entre naturaleza, deporte y progreso.
Sí, la laguna es el lugar ideal para varios deportes y Junín lo debería potenciar.