jueves 19 de marzo de 2026

NACIONALES | 18 mar. 2026

CAMPO

Tractores chinos y empresarios angustiados: La otra cara de Expoagro

La última edición de Expoagro, la mayor feria de maquinaria agrícola del país, dejó una escena que para el ex ministro de Agricultura Julián Domínguez resume un cambio profundo en el modelo productivo argentino.


El exministro de Agricultura de la Nación, Julián Domínguez, dejó un par de postales preocupantes que registró durante su visita a Expoagro, la feria más importante del campo argentino, que se celebró en San Nicolás. Una marea de maquinaria agrícola china a precios de remate y empresarios nacionales angustiados empiezan a marcar los límites de la política aperturista de Javier Milei.

Domínguez explicó que Expoagro convoca cada año entre 70 y 80 mil productores por jornada y se transformó en el principal termómetro del sector. Allí no solo se presentan desarrollos tecnológicos, sino también las tendencias de financiamiento y las perspectivas de inversión del agro.

Domínguez dijo haber sentido “tristeza e impotencia” al observar la nueva competencia. “El productor mira el costo, y es lógico”, planteó durante una entrevista radial. Pero aclaró que su preocupación apunta a otro lugar: el impacto que ese cambio puede tener sobre el entramado industrial que históricamente acompañó al desarrollo del agro argentino.

Según explicó en una entrevista en FMLaCielo, una diferencia de precios de ese tamaño implica algo más que una decisión comercial. “Significa ingenieros que no trabajan, empleos que se pierden y un saber hacer que se abandona”, sostuvo.

La angustia de una empresa familiar

Durante su visita a la exposición, Domínguez -que se mostró junto a Mayra Mendoza en su recorrida– también mantuvo un encuentro con los dueños de Ombú, una empresa histórica vinculada a la producción de ropa de trabajo y equipamiento industrial, cuya trayectoria se remonta a varias décadas en la región agroindustrial del país. La escena, relató, fue impactante.

En el stand estaban el fundador de la compañía, cercano a los 90 años, y su hijo, que hoy conduce la empresa. Según Domínguez, ambos le transmitieron la preocupación que atraviesan frente a la nueva competencia internacional y la necesidad de importar tecnología para poder seguir siendo competitivos.

“Era muy fuerte ver el nivel de angustia y de incertidumbre que tenían”, contó.

Para el ex ministro, detrás de una empresa de ese tipo no hay solo un negocio familiar, sino todo un ecosistema productivo que se construyó durante décadas: escuelas técnicas, facultades de ingeniería, proveedores locales y cientos de puestos de trabajo vinculados directa o indirectamente con la actividad.

“Lo que se pierde es la identidad del saber hacer de una familia que se transmitía a cientos de trabajadores de esa comunidad”, señaló.

La discusión sobre el modelo productivo

Domínguez interpretó esas escenas como síntomas de un cambio más profundo vinculado a la apertura de importaciones. A su entender, un proceso de liberalización sin protección para la industria puede terminar desarmando capacidades productivas acumuladas durante décadas. “Este tipo de procesos rompen cien años de historia industrial”, afirmó.

En ese sentido, también vinculó la discusión con la formación científica y tecnológica del país. Según su planteo, Argentina necesita fortalecer la formación en ciencias duras si quiere sostener un proyecto de desarrollo industrial.

Como ejemplo mencionó que en China alrededor del 70% de los estudiantes universitarios cursan carreras vinculadas a ingeniería, matemáticas o ciencias aplicadas, mientras que en Estados Unidos esa proporción ronda el 8%.En Argentina, dijo, ese porcentaje es todavía menor. Para el ex ministro, la conclusión es clara: “No hay país posible sin industria. Ese camino es el que tenemos que discutir si queremos futuro”, planteó para el cierre.

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