Días atrás se vivió una situación dentro de la política, que como suele ocurrir en los últimos tiempos, termina adquiriendo ribetes patéticos.
El lunes 17 de marzo, la oficina de comunicación de la Unnoba y la secretaría del rectorado de la universidad, enviaron sendas invitaciones a la prensa para difundir y asistir al acto que se realizaría en el salón de la Democracia Argentina (Libertad 555), el miércoles 19 del corriente, oportunidad durante la cual se llevaría a cabo la “entrega del Grado Académico Honorario de Visitante Ilustre al Dr. Carlos Fernando Rosenkrantz”.

A algunos no le dio la cara. El radical Petraglia escondido detrás de la máscara, le entrega un "souvenir" al macrista Carlos Rosenkrantz
El rector de la universidad, Guillermo Tamarit integra desde 2022 el Consejo de la Magistratura y tal vez por ello quiso congraciarse con el cortesano que daría una charla en el Colegio de Abogados de nuestra ciudad, promoviendo la distinción por parte de la universidad que dirige y llevándolo a su terreno.
El martes al mediodía, el Partido Justicialista de Junín hizo público “su más enérgico rechazo a la visita a nuestra ciudad del Juez de la Corte Suprema de la Nación Carlos Rosenkrantz, así como también a su declaración como “visitante Ilustre”. Destacaban entre sus argumentos que la distinción resultaba “particularmente agraviante en el contexto actual donde amplios sectores de la sociedad advierten una amplia persecución judicial contra la compañera Cristina Fernández de Kirchner”, señalando que el magistrado que visitaría nuestra ciudad “ha sido parte de un proceso que ha vulnerado garantías fundamentales, afectando el normal funcionamiento de la democracia”.

El miércoles alrededor de las 15, a escasas tres horas del evento universitario, las oficinas de la Unnoba, hicieron llegar otro comunicado de prensa muy escueto indicando: “La Universidad informa que por cuestiones de agenda se cancela el evento previsto para el día de la fecha”.
Tal afirmación daba a entender que si el evento se cancelaba, ocurriría lo mismo con la “entrega del Grado Académico Honorario de Visitante Ilustre” a Rosenkrantz, tal como lo informó SEMANARIO en ese mismo momento.
Pero ocurrió que Tamarit, que gusta subirse al estrado para brindar discursos de academicista para hacer creer que sigue con rigor las normas clásicas, entró por la puerta de atrás del Colegio de Abogados de Junín que estaba inéditamente custodiado por fuerzas de seguridad mientras daba su ponencia Rosenkrantz y le llevó el premio al cortesano y se sacó la foto de rigor, mostrando que se trataba sólo de apetencias personales y que no quería confrontar con el Justicialismo local.
Nadie desconoce que la figura del ministro de la Corte Suprema, que entró por la ventana de la mano de Mauricio Macri en 2015 resulta polémica como ocurre con la totalidad del cuerpo judicial, que desde hace varias décadas no ha mostrado ser todo lo probo e imparcial que debiera, a la hora de hacer valer la independencia de la justicia dentro del Estado.

Lo mismo ocurre con Tamarit, quien desde su llegada al poder en la Unnoba ha utilizado dicho espacio para sus incursiones político-partidarias aunque con un manejo cauteloso y acumulativo, que a la postre lo termina corriendo de la impoluta figura que quiere comunicar y termina mostrándolo al desnudo como otro funcionario del Estado que cuida de sus privilegios más que de las instituciones que dirige.