Mientras las gacetillas comunales expresan su júbilo porque Junín 'se consolidó' como sede del triatlón nacional, los participantes de la competencia tuvieron suerte de no sufrir ningún siniestro vial, al circular por el transitado acceso a la laguna de Gómez de Junín.
Si bien se ponderó 'la articulación entre el sector público y las instituciones privadas que permitieron el desarrollo fluido de los circuitos, los cuales fueron destacados por los atletas debido a su calidad técnica y organización', el pelotón de ciclistas circuló enredado entre los laguneros del domingo. Unos y otros circularon por la traza y convivieron por un buen rato con el peligro.
La realidad es que la municipalidad de Junín, representada por sus improvisados funcionarios, no fue capaz de montar un dispositivo de seguridad, acorde al evento para permitir que el tránsito de los deportistas se desarrollara bajo mínimas normas de seguridad.
Y si bien organizadores e inspectores municipales intentaron (sin éxito) controlar el intenso fluido de tránsito, una vez más, los 'especialistas' que pontifican sobre seguridad vial, pusieron en peligro a decenas de deportistas, ya que obligaban a transitar a los vehículos por la banquina, lugar que estaba lejos de ser un espacio seguro, mucho más después de la lluvia caída en la ciudad.
Una vez más, otra imprevisión y un berenjenal por parte de gente que entiende poco de organización y menos todavía de brindar seguridad para los vecinos y también para los deportistas que circularon por el lugar.