domingo 5 de abril de 2026

NACIONALES | 4 abr. 2026

ENERGÍA NUCLEAR

El Gobierno ‘recalibra’ y otros sacan jugosas tajadas

El gobierno libertario frenó el proyecto del reactor nuclear CAREM porque 'no servía' pero ahora Impsa, la primera empresa privatizada bajo la gestión Milei, exporta sus componentes.


Por: Redacción Semanario

El sueño argentino de contar con un reactor de potencia de diseño ciento por ciento nacional nació hacia mediados de la década del 80, cuando el CAREM fue la primera propuesta de SMR (Small Modular Reactor) en el mundo. Su desarrollo tuvo un primer freno en los tempranos años 90. Hacia fines de esa década se retomó la idea, pero se detuvo nuevamente durante el gobierno de Fernando de la Rúa. Con la llegada de Néstor Kirchner, se produjo el relanzamiento del Plan Nuclear Argentino y, entre otras acciones, se retomó el proyecto CAREM.

Durante 10 años se avanzó con fuerza en su construcción hasta que en 2017 la administración de Mauricio Macri lo volvió a paralizar. Bajo la presidencia de Alberto Fernández se reanudó con la iniciativa luego de la pandemia, pero el gobierno de Javier Milei decidió no sólo detenerlo una vez más, sino que parece resuelto a boicotearlo para hundirlo de manera definitiva.

El prototipo del reactor CAREM –que se está construyendo en el predio de Atucha, en Zárate. Provincia de Buenos Aires– fue ideado originalmente para proveer 25 megavatios de potencia (de allí su nombre CAREM-25); sin embargo, a partir de sucesivas mejoras en la ingeniería y en algunos de sus componentes, podría ser capaz de generar unos 32 MW, lo suficiente para abastecer de energía eléctrica a una ciudad de unos 120 mil habitantes.

Completar el CAREM y ponerlo en funcionamiento significaría para Argentina ingresar al selecto club de países capaces de diseñar y construir reactores de potencia para la producción nucleoeléctrica.

A lo largo de los últimos 40 años, oscuros intereses nacionales e internacionales intentaron una y otra vez, mandar al CAREM al arcón de los recuerdos

Los servicios del CAREM serían muy útiles en nuestro territorio, donde ya se había proyectado su utilización para abastecer de energía a plantas para desalinizar agua en la Patagonia y para dar potencia a industrias electro intensivas en ciudades costeras. Pero también sería muy importante para obtener divisas a partir de su exportación. Se calcula que una central de estas características podría venderse en un valor cercano a los 2.800 millones de dólares.

El CAREM-25 no es un experimento menor. Es el primer reactor modular pequeño (SMR) diseñado íntegramente en el país por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Un desarrollo que lleva más de cuatro décadas, con ingeniería propia, y que posiciona a Argentina en un club muy reducido. Solo un puñado de países avanzó en este tipo de tecnología. 

El Gobierno, sin embargo, cambió el eje. El proyecto fue recalibrado bajo el argumento de su inviabilidad económica. Pero mientras se interrumpe el proyecto, IMPSA firmó un acuerdo para avanzar en la fabricación de componentes críticos, entre ellos la vasija de presión del reactor, una pieza central y de altísima complejidad tecnológica. 

IMPSA se convirtió en la primera empresa privatizada bajo la gestión de Javier Milei. El consorcio estadounidense Industrial Acquisition Fund (IAF), liderado por ARC Energy, adquirió el 85% del capital que pertenecían al Estado Nacional y a la provincia de Mendoza.

Ese movimiento encendió alarmas dentro del sistema científico. El ex Secretario de Planeamiento y Políticas en Ciencia, Diego Hurtado, lo planteó sin matices: "Se desarma el CAREM para que ARC Energy, la dueña de IMPSA, exporte estos recipientes a presión. Destripan el proyecto para avanzar en este negocio regalado al trumpismo de la mano de IMPSA". 

El CAREM-25 es el primer reactor modular pequeño (SMR) diseñado íntegramente en el país por la Comisión Nacional de Energía Atómica

CAREM: UN PEQUEÑO GRAN PROYECTO NUCLEAR

El proyecto CAREM (acrónimo de Central Argentina de Elementos Modulares) consiste en el desarrollo, construcción y operación de la primera central nuclear de potencia que cuenta con un diseño totalmente nacional. Se trata de una variante de los llamados PWR (Pressured Water Reactor) que utiliza uranio enriquecido como combustible y agua liviana como refrigerante. En relación con los PWR clásicos (como Atucha I y Atucha II), el CAREM presenta una serie de innovaciones que lo hacen más seguro y simplifican los criterios de construcción, operación y mantenimiento.

Una de sus características más novedosas es que cuenta con un “sistema de seguridad inherente pasivo”, lo que significa que para ejecutarse no requiere de la intervención humana ni de sistemas activos que requieran alimentación eléctrica.

Las mismas características que hacen del CAREM un reactor de última generación, sencillo, ultra seguro y de bajo costo, también le imponen ciertas restricciones respecto de su tamaño. Sus desarrolladores proyectan que manteniendo la misma configuración del prototipo –que generará 32Mw–, se podría escalar la producción hasta los 120 Mw.

A lo largo de los últimos 40 años, oscuros intereses nacionales e internacionales intentaron una y otra vez, mandar al CAREM al arcón de los recuerdos de los sueños tecnológicos inconclusos de la Argentina, como el Pulqui II, el Cóndor 2 y el ARSAT III. Por el momento, esos grupos parecen estar cumpliendo con su objetivo. Y el CAREM que había sido duro de matar, ahora también tendría su sentencia de muerte.

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