Por: Escribe Raglia, especial para Semanario
SECCIÓN HIPHOP PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA Y EDICIÓN DIGITAL Nº 508 DE SEMANARIO DE JUNÍN. SEMANA DEL 4 AL 10 DE ABRIL DE 2026
Hace muchísimo tiempo el poeta romano Juvenal dijo “dale pan y circo al pueblo y nunca se rebelarán”. Miles de años después, lo podemos aplicar al contexto que se está viviendo en el circuito competitivo del Rap.
En esta sección hemos destacado en varias ocasiones la labor que cumplen espacios como la “Liga Bazooka” en el HipHop, dando esos aires de “batalla” que a muchos enamoraron en su momento e hicieron que fuera más afines a todo este movimiento. Si bien la gente que se integra comprende que no todo en la cultura son insultos, degradaciones y morbo por donde se lo mire.
Liga Bazooka (antes Liga Baazookaa) supo acoger raperos increíbles que actualmente son conocidos como “clásicos” dentro de la cultura en Argentina. Hablamos de T&K, Tortu AKA Don Miguel y Acru entre otros, vemos incluso a algunos personajes que se repiten y lógicamente también caras nuevas que dicen presente y traen estilos frescos a esta liga. Sin embargo, no todo son risas y festejo.
Con la popularización de este formato y por sobre todo, la liga creada por Dtoke; se consolidó una masa de fans que lógicamente disfrutaban del contenido de las batallas, pero es importante que analizar bien qué es lo que se disfruta ¿Es el talento que tienen los raperos para escribir remates y líneas complejas hacia el otro o el morbo/escrache/degradación hacia el contrincante?
Es bastante evidente que el foco de las batallas escritas se ha perdido, pasamos de una medición entre plumas y niveles artísticos a una competencia para ver quien tiene el insulto mas doloroso hacia el otro.
Eso lo fueron conformando tanto personajes medio nefastos para el espectáculo, como un público que paga por el morbo de la batalla. Al fin y al cabo en algunos casos sólo se busca a quien es el que tiene la mayor capacidad de degradar al otro, incluso llegando a un punto tan bajo que roza la denuncia.
Hace un tiempo atrás, en una batalla entre Big Soul vs Gustavo Ramos, se descubrió que éste último era un policía que -según palabras de Soul- había sido expulsado de la fuerza por cuestiones de negligencia en su trabajo. Desde ahí se creó un personaje que ha encontrado críticas y apoyos en igual nivel (aunque al principio era mayor el desagrado hacia él), ya sea por su delivery, su flow o su forma medio difícil de entender para gente no muy cercana a la cultura de las batallas escritas.
De todas formas, que se tratara de un ex policía fue algo que no cayó muy bien a alguno de los artistas de la cultura (y a parte del público tampoco). Resultaba un tanto extraño que se le diera un lugar pero bueno, se la dejaron pasar.
Sin embargo, lo ocurrido hace algunos días sobrepasó todos los límites.
Con la popularización de estos espectáculos, días antes de realizarlos, el recordado y gran periodista Juan Ortelli, implementó los llamados “face-offs”, algo así como los careos en deportes de contacto, donde los enfrentados iban a responder preguntas que haría el entrevistador, en este caso el propio Juan.
En la nueva fecha nacional, a falta del entrañable comunicador fallecido, Naiky de “Wanline” ocupó su lugar. Fue con miras a una fecha que se realizó en “Groove” y que parecía como cualquier otra, incluso había dos mujeres en el flyer (las cuales ya habían competido en alguna edición pasada), ocupando ese lugar que tanto se le había reclamado a Bazooka en materia de género ya que hasta hace nada, aparecían únicamente hombres.
La cuestión fue que en el fas off de una de las batallas, Gustavo Ramos vs la rapera Nefi, el expolicía se bajó los pantalones enfrente de su rival, quedando en calzoncillos, al grito de “¿la ves parada? ¿la ves gorda?”. Sumado también a ello que luego un CM que queriendo hacerse el gracioso (no lo es) publicó un reel con la leyenda “Gustavo Ramos inimputable”.
Accionar (de parte de ambos) completamente patético, machista y falto de respeto por la cultura que los vio nacer.
Ante esto varios artistas no tardaron en criticar el triste e imperdonable espectáculo. De hecho, bastó con mirar los comentarios de aquella publicación donde raperos y raperas se referían al vergonzoso reel. Eso sí, sin olvidar el séquito de machirulos de teclado criticando (sobre todo a las raperas, activistas y demás) con insultos que no tendrían el valor de decirlos de frente.
Es necesario recalcar que este ambiente perdió el espíritu de su creación. Apuntaba a ser una demostración de talento y terminó en un circo, alimentado por el morbo, el insulto fácil y demás cosas que degradan el nivel de profesionalismo que parecían tener.
Se convirtieron en un programa de chimentos cuando la idea era hacer un aporte a la cultura. Pero bueno, ellos siguen levantando visitas creyendo que es correcto publicar estas cosas y dando el espacio a gente que no está a la altura de lxs verdaderxs artistas. Una decepción.
